Edad: 73 • Ocupación: Exdiputado; abogado; productor rural • Señas particulares: Fue uno de los impulsores de Juan Sartori; le sirvió dulce de leche a Herrera; tiene ascendencia árabe

Entrevista: Alem García

4min
Nº2025 - al de Junio de 2019
por Elena Risso

Nació en San Luis, cerca del Chuy, un lugar al que llegó su abuelo sirio. ¿Cómo se instaló allí? Mi abuelo paterno, Mohamed El-Hom, acriollado en Rocha como José María García, vino huyendo de Siria. No hay holocausto sirio porque el árabe, no sé si por influencia de su cultura o la religión, no se queja. Mi abuelo escapó. Llegó a Argentina; no le gustó, Montevideo tampoco le gustó, y fue el primer árabe que llegó a la zona fronteriza del Chuy. Se instaló con una casa de comercio que después fue de ramos generales; vendía desde comestibles a cubiertas de autos, artículos de farmacia, de todo. 

¿Habla árabe? Poca cosa.

¿Qué tal se lleva con su cocina? Me defiendo.

¿Por qué se hizo abogado? No sabría decirlo. Por vocación, tal vez. O por influencia de mi padre, productor agropecuario, que tenía varios libros. La diversión que teníamos los niños de aquella época era leer. La otra diversión era escuchar la radio de Porto Alegre. Hablo portugués y castellano, en Rocha se da la particularidad de que no se habla portuñol.

Su abuelo era colorado. ¿Cómo se hizo blanco? Mi abuela era fanática blanca. Era herrerista, contrariamente a mi padre, que era nacionalista independiente. Una vez fue el doctor Luis Alberto de Herrera hasta esa parte de Rocha. A la hora de los postres, yo ayudaba a mi abuela, le servimos dulce de leche con cucharita y él me llamó para pedirme un tenedor. No sé por qué comía dulce de leche con tenedor, me llamó la atención. Después me vinculé a Carlos Julio Pereyra y al equipo de Alberto Gallinal en 1966.

Tuvo un papel destacado a la salida de la dictadura, pero luego se alejó de la política activa. El año pasado reapareció en la sede del Partido Nacional a inscribir la agrupación que impulsó a Juan Sartori. ¿Cómo se vinculó con él? El partido ha tenido siempre dos grandes columnas. Muchos pensábamos, desde hace tiempo, que se tenía que romper esa vieja tradición, era necesario que tuviera una tercera corriente para ser una fuerza más completa, más fuerte.

¿Lo conocía de antes? Claro. Conocía a su madre, Rosina Piñeyro, antes de que Juan naciera. La conocí cuando estábamos en el Movimiento de Rocha y Por la Patria. Era profundamente wilsonista.  

¿Ella fue el nexo con usted para presentar la agrupación? Fue un conocimiento de décadas. Cuando Juan se recibe de economista lo primero que hace es regresar a su país. Se instala en el Palacio Salvo y empieza a trabajar en el sector agropecuario. Nos une una relación con su familia, nos une el campo, el amor por la naturaleza. No es cierta la fábula que se ha creado de que es un uruguayo que siempre ha vivido en el exterior, que hizo una fortuna enorme en el exterior quién sabe de qué forma. Estuvo viviendo en el exterior desde los 12 años, cuando Rosario se fue a Europa a trabajar, hasta que se recibió de economista. Empezó con la soja, después se amplió a la ganadería, plantó arroz, incursionó en el área forestal. 

Es un gran conocedor de la historia blanca. ¿Cómo es trabajar con un candidato que está tan alejado de la liturgia nacionalista tradicional? ¿Le sugiere lecturas? No le tengo que dar clases porque Juan siempre fue un gran lector, especialmente de Pivel (Devoto). Hace pocos días estábamos en Melo y salió el tema de la batalla de Arbolito. Dijo: “Hay una visión equivocada, porque en Arbolito tal y tal cosa...”.  Y agregó, textuales palabras: “La verdad es que quien conoce la historia de este país tiene que ser blanco”. Se hace un silencio y dice “qué frase me mandé”. Entonces le comento: “¿Cómo qué frase te mandaste? Estás haciendo un plagio, esa frase se la copiaste a Pivel”. Juan Sartori se la quería atribuir (risas). Le digo: “No vayas a repetir eso porque te van a caer, es un plagio que estás haciendo”. Me contestó: “He leído mucho a Pivel y en sus libros nunca vi esa frase”. No sé si en sus libros, pero es una frase famosa, tal vez la dijo en un reportaje. “Es una frase que todo el mundo conoce como de Pivel, no te la atribuyas”.

¿Se imagina en un cargo ministerial si es presidente? Yo había tomado la decisión de jubilarme de abogado e irme al campo. Hice lo primero, voy a tener que postergar lo segundo, tengo un compromiso con Juan. Si es presidente voy a ser un soldado, no sé en qué lugar voy a estar, pero me siento comprometido. Políticamente, pero sobre todo moralmente. A empresas que estaban tecleando las toca Juan y las transforma en algo fantástico. Alguno puede decir “cómo pude manifestar esto teniendo en cuenta el resultado de los balances de UAG”. Mucha gente habla porque no conoce la realidad. Esa empresa es totalmente solvente, tiene garantías hipotecarias con los bancos que cuadriplican la línea de créditos que le ofreció el BROU y otro banco. Tiene deudas con dos bancos, es cierto. Pero es una empresa que tiene un patrimonio increíble, más de 80.000 hectáreas son garantía más que suficientes.

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