Al inicio del evento, el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, marcó el tono: “Para aquellos de nosotros que crecimos en los 1970, el tema del que vamos a discutir hoy es demasiado familiar. Desde las Brigadas Rojas y el Grupo Baader-Meinhof en Europa, al Weather Underground aquí en Estados Unidos, hasta los Tupamaros y los Montoneros en Sudamérica, muchos de nuestros países están familiarizados con el terrorismo político en el pasado, y desafortunadamente, estamos viendo su resurgimiento otra vez. Y es por eso es que los hemos reunido aquí, para hablar de esta tendencia peligrosa”.
“Hasta hoy, la idea misma de que el terrorismo de la extrema izquierda podría ser una amenaza seria es tratada como un delirio de la derecha, o peor, como una conspiración fascista peligrosa”, dijo.
Rubio sostuvo que muchos académicos, think tanks y periodistas sostienen esa mirada contaminada, en la que un atentado de “extrema derecha” es grave, pero uno de “extrema izquierda” es un “trágico exceso de idealismo”.
“Durante años, este extraordinario prejuicio ideológico estuvo arraigado en la forma en que hablábamos sobre la violencia política y el extremismo”, planteó.
Rubio destacó que en el auditorio —al que definió como una “coalición”— había representantes de países que discrepaban en varios temas con Estados Unidos y agregó que su intención no era que adoptaran su visión del mundo. Aseguró, sin embargo, que estaban allí porque compartían algo: sus “líderes políticos están siendo atacados, apuñalados y tiroteados en sus calles; sus negocios han sido objeto de atentados con bomba; sus vías férreas han sufrido sabotajes; sus agentes de policía han sido golpeados y quemados”.
“Ustedes están aquí porque esto es real, porque la situación empeora y ya no se puede negar ni ignorar; ha llegado el momento de aplastar este mal para siempre”, sostuvo. Y agregó que nada de eso es nuevo, porque el “terrorismo político de extrema izquierda no es una novedad moderna ni reciente”.
Al igual que Landau, recordó, entre otras cosas, “las décadas de secuestros, atentados con bomba, asesinatos y ejecuciones; el terror violento de los Tupamaros, los Montoneros, las FARC y el ELN”.
Rubio dijo que en la extrema izquierda “pueden llamarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas” pero su “naturaleza fundamental es siempre la misma”.
“Se trata de un resentimiento ponzoñoso disfrazado con el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación —prosiguió Rubio—; una necesidad abrumadora de derribar lo que hombres más grandes han construido, de destruir lo bello y lo justo en nombre de personas que solo rebosan fealdad y no tienen nada más que ofrecer al mundo. Mediante la violencia y el terror, buscan una vez más imponernos a todos su propia fealdad”.
El secretario de Estado subrayó que la presencia de todos los países en la reunión era importante porque el problema que enfrentan es “transnacional”. No se trata de “células aisladas” sino de una red internacional, dijo. Uno de los nodos de esa red en la región, afirmó, es Cuba, cuyo gobierno “permanece inextricablemente vinculado a los grupos y movimientos de extrema izquierda en todo Occidente y más allá de sus fronteras”.
El repudio oficial
En su cuenta de X, Eduardo Preve informó sobre el evento, el discurso de Rubio y la participación de un representante uruguayo el mismo jueves 16. En esa oportunidad, aseguró que Cancillería había enviado a un funcionario de la embajada de bajo rango y que tuvo la orden de ir a escuchar.
El tema escaló en la interna del Frente Amplio con el paso de los días, en particular por la referencia al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Es que la relación del gobierno de Orsi con Estados Unidos ha provocado otros episodios criticados por sectores del oficialismo, como la visita del presidente a un portaaviones de ese país.
Delegación uruguaya a bordo del portaaviones estadounidense USS Nimitz.
Foto de la Marina estadounidense, de Jaron Wills.
Consultado el domingo 19 en el programa Legítima Defensa, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, aclaró que también España, cuyo gobierno es del Partido Socialista, había estado presente en el evento y que la coalición de izquierda repudiaba el planteo de Rubio. Aseguró, además, que desde el gobierno “no sabían qué iba a plantear” el jerarca de la administración Trump.
“Escuchando las palabras del secretario de Estado y de otros sobre el tema del combate al crimen organizado, estamos en las antípodas”, dijo el canciller Mario Lubetkin el lunes 20 por la mañana. Destacó que la política exterior del gobierno busca eliminar el “factor ideológico” del análisis. Sobre la mención al MLN, aseguró: “Nosotros no admitimos que se trate a ninguna fuerza de este gobierno de esa manera”.
Pese a que el Ministerio de Relaciones Exteriores había intentado bajar el perfil a la participación de Uruguay, El Observador informó ayer que fue el embajador Daniel Castillos quien asistió al evento.
Ante esto, Preve publicó que el canciller Lubetkin había sido su fuente original. El ministro informó “a través de su vocero que Uruguay había enviado a un funcionario de segunda línea de la embajada en EEUU”, escribió el lunes 20 en X.
La Mesa Política del Frente Amplio emitió el lunes 20 por la tarde una declaración en la que “repudia el ámbito promovido por la Administración Trump” y lo define “como un nuevo intento de injerencia en la soberanía de los pueblos de América Latina, al pretender encubrir en discursos contra el terrorismo su vocación imperialista de dominación”.
El principal órgano político del partido de gobierno aseguró que la reunión fue “convocada con un título engañoso” y en ella “se promovieron discursos de odio insultantes” para sectores del oficialismo. “Nos manifestamos en las antípodas de estos discursos que promueven la polarización de los pueblos y la estigmatización de la lucha popular”, concluye la declaración.
El texto del comunicado
Si bien el título del evento era Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, en el comunicado de prensa difundido un día antes en el que se anunciaba la actividad, el Departamento de Estado expuso cuál era el eje del debate.
El comunicado anunciaba que Rubio recibiría a representantes del gobierno para conversar sobre la necesidad de “reforzar las defensas” contra el terrorismo. En el inicio del segundo párrafo definía el problema: “El terrorismo político de extrema izquierda está resurgiendo y se manifiesta en actos terroristas violentos en todo el hemisferio occidental, Europa, Asia y otras regiones. No se trata de incidentes aislados. Reflejan una estrategia deliberada e ideológicamente motivada para desestabilizar a las sociedades libres atacando violentamente nuestros sistemas políticos y económicos, lo que incluye agresiones contra ciudadanos particulares, funcionarios gubernamentales, fuerzas del orden, empresas e infraestructuras críticas en todo el mundo. Sin embargo, durante demasiado tiempo, esta amenaza ha permanecido como un punto ciego en el enfoque de la comunidad internacional contra el terrorismo, siendo subestimada y careciendo de recursos suficientes, a pesar del peligro que representa”.
Y el tercer párrafo destacaba cómo Estados Unidos “está asumiendo un papel de liderazgo en la lucha contra el terrorismo de extrema izquierda”. Entre otras medidas, menciona la designación de cuatro grupos “violentos de extrema izquierda” —Antifa Ost, la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (FAI/FRI), Justicia Proletaria Armada y Autodefensa de Clase Revolucionaria— como “Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales Especialmente Designados; asimismo, ha ofrecido una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que conduzca a desmantelar los mecanismos financieros de estas mismas cuatro organizaciones”.
El comunicado anunciaba que el encuentro ministerial, en el que participaron representantes de primera línea de varios países, reunía socios para “ampliar la coordinación, mejorar el intercambio de información y fortalecer los mecanismos internacionales de aplicación de la ley para combatir esta amenaza”.