El té se asocia mucho al relax. ¿Se considera relajada?
Edad: 64 Ocupación: Sommèliere de té Señas particulares: Es maratonista, nunca llega a la oficina antes de las 11, conoció a su esposo a los 15 años, no lleva la cuenta de la cantidad de té que toma
El té se asocia mucho al relax. ¿Se considera relajada?
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSí, bastante relajada. Soy tranquila, supersensible. Generalmente en una reunión no intervengo tanto. Hay momentos de mucho trabajo en los que puedo estar hecha una loca, pero siempre trato de transmitir la importancia de tomarse una pausa.
¿Qué momentos del día elige para tomar té?
Estoy con el té prácticamente todo el día, desde que me levanto temprano preparo el té, lo dejo en la mesada de la cocina y todos los que entran en casa saben que ahí hay té. En verano hay en la heladera. Si no, en la mesada. Hasta mis nietos y nietas de cinco y tres años entran y ni siquiera me piden agua, me piden té. También soy de tomar mate, desde que era estudiante. Me gustan todas las infusiones.
Es escribana. ¿Llegó a ejercer?
Sí, tres años. Mis padres y mis tíos no tuvieron la posibilidad de estudiar, por eso los de la segunda generación somos todos profesionales. Si no teníamos un título, no podíamos ingresar a trabajar en la empresa (supermercados Devoto). Esa era la condición. Yo soy escribana, mi hermana es psicóloga, hay contadores, odontólogos.
Tiene cuatro nietos. ¿Cómo le sienta el rol de abuela?
Dos nenas de cinco, un varón de tres y una beba de seis meses. Me encanta. Como fui bastante estricta con mis hijos, ahora a mis nietos los disfruto a full. Me gusta que vengan a mi trabajo. Mis nietas de cinco y el varón de tres ya infusionan té, les encanta. Les doy rooibos, sin teína, y saben cuál es el té de ellos. Es una etapa espectacular. A veces escucho: “no, porque cuando era joven…”. Yo creo que cada una de las etapas tiene algo lindo, desde los 20 que sos estudiante, los 30, cuando te casás, tenés hijos y estás en ese loquero de los hijos chicos. La de los 60 creo que es de las más lindas, más cuando estás sintiéndote todavía activa, teniendo la cabeza ocupada, haciendo cosas. Nunca me imaginé estando sin hacer nada. Siempre traté de estar en actividad de alguna manera.
Los abuelos de hoy no son los de antes.
Mis nietos trabajan mucho acá conmigo y saben qué días me puedo quedar con ellos. Ya me están pidiendo fecha para dentro de un mes (risas).
¿Algo que nunca falte en su heladera?
Té helado. Verduras, frutas, es lo que más consumimos. Siempre hay una ensalada pronta. Llevo una dieta supersaludable.
Es maratonista. ¿Es verdad que corrió los Big Six, las seis maratones más prestigiosas del mundo?
Soy corredora. En el 2002 mi esposo Gerardo me dijo: “voy a correr una maratón”. Le dije: “estás loco”. Me dijo que lo acompañara. Siempre fui de hacer deporte pero nunca de correr. Nos anotamos en el grupo Correcaminos en 2002; comencé a acompañarlo pensando que iba a correr menos, pero terminamos juntos corriendo muchas maratones. Fui la primera mujer uruguaya que logró correr las seis grandes maratones. Ahora estoy entrenando para la de Sídney, que la agregaron como una séptima maratón, que se corre el 30 de agosto. Es un grupo con el que nos conocemos hace más de 20 años y aprovechamos también a hacer viajes. Vine hace poquito de Formentera, donde corrimos 60 kilómetros en diferentes etapas. En Namibia, el año pasado, corrimos 100 kilómetros en etapas. Son carreras deportivas que hacemos junto con viajes de placer. Entreno todos los días, 8.30 ya estoy corriendo, o en pilates o en musculación. Con el grupo corremos tres veces por semana, nos reunimos en la playa aunque truene, haga frío o calor. Trato de mantenerme activa de esa forma, y por eso llevo una dieta bastante estricta, pero acompañando lo saludable. En 2006, después de una operación grande, ya no consumí más carnes rojas. Ahí empecé a cuidarme mucho y eso pasó a formar parte de mi vida. Tanto las carreras como el mundo del té llegaron a mi vida a los 40 años y fueron dos caminos de ida. Ya no corro tan rápido; eso sí, tomo más té.
¿Alguna carrera que recuerde especialmente?
La maratón de Londres, porque mi hija Valentina se había ido a vivir a Londres y pude disfrutar con ella. La de Boston fue mi décima maratón. Fue muy emocionante porque cuando terminé me dieron la medalla de las seis grandes. Fue un doble logro, y una doble emoción. Además, porque la de Boston es muy exigente.
¿Cuántas tazas de té toma por día?
Nunca he contado ni las tazas que he bebido durante estos años ni los kilómetros que he corrido. No tengo idea. Pero me asustaría. Cuando entreno para una maratón, corro 90 kilómetros por semana, y eso a lo largo de los meses parece impensable. También estoy con una taza de té todo el tiempo.
¿Toma refrescos?
No, hace muchos años. Solo agua mineral o saborizada, y té. Pero refrescos no, y se los tengo prohibidos a mis nietos también. No los conocen.
¿Cómo conoció a su esposo?
Lo conocí a los 15 años por un grupo de amigos. Fue increíble porque estuvimos ennoviados tres años, dejamos cuatro años y nos volvimos a ennoviar a los 24. A los 25 nos casamos, o sea que toda una vida, casi 50 años desde que nos conocimos.
¿Con quién le gustaría tomarse un té?
Con mi padre. Me gustaría seguir disfrutando de esos momentos que tenía con él de enseñanza, de sabiduría, de todo lo que me transmitió. Vivió hasta los 91 y lo disfruté mucho.