La designación de Roland Hicks es leída como una señal clara del rumbo que busca imprimir León XIV, primer pontífice estadounidense y nacido en Chicago. Tanto el papa como el nuevo arzobispo han mostrado una postura firme a favor de los migrantes y disposición a desafiar las políticas de la administración Trump en este ámbito. Se trata del relevo de la archidiócesis más grande de Norteamérica, con cerca de 2,5 millones de católicos distribuidos en casi 300 parroquias