Antes de comenzar su carrera solista con el disco Las manzanas (1969), recorrió la noche montevideana como crooner y animador de café concert. A partir de intuición, talento y un oído prodigioso, Rada se hizo a sí mismo como cantante, como percusionista y como compositor. Sin tener estudios formales de música, fue un prolífico e hipercreador de melodías y también de arreglos instrumentales, que dictaba a sus compañeros instrumentistas en forma tarareada y onomatopéyica.
Estuvo en formaciones pioneras en la música popular uruguaya como los Hot Blowers, banda de jazz y dixieland que también integraron, entre otros, Federico García Vigil y Cacho de la Cruz, y El Kinto, el grupo encabezado por Eduardo Mateo y en el que también estuvieron Walter Cambón y Urbano Moraes, que sentó las bases del llamado candombe beat, y que dejó clásicos como Mejor me voy, Don Pascual, Pippo, Suena blanca espuma y Muy lejos te vas. Estuvo cerca de integrar Los Shakers, la banda encabezada por los hermanos Fattoruso que encarnó la beatlemanía en el Río de la Plata. Llegó a grabar algunos temas y viajó a Buenos Aires con ellos, pero su color de piel no era el que algunos productores querían ver en un megaéxito beat.
En los tempranos años 70 se consagró como el primer gran frontman del rock uruguayo, al frente de Totem (sigla de “todos tenemos música”), banda que también integraron Eduardo Useta, Enrique Rey, Roberto Galetti y el recientemente fallecido Mario Chichito Cabral, entre otros artistas. Rada cantó en dos de los tres discos de Totem (Totem, de 1971, y Descarga, de 1972) y es la voz de grandes clásicos como Dedos, Heloísa, Biafra, Negro, Orejas y De este cielo santo.
Ruben Rada en Torre Ejecutiva, 2025.
Mauricio Zina/adhocFOTOS
Su segundo disco como solista, Radeces, de 1975, comienza con Malísimo, canción que tuvo varias versiones a lo largo de la historia, desde el funk inicial a la power ballad rockera de estos últimos años, y que él siempre definió como su mejor letra: Puedes puedes puedes ver el mar / Puedes ver la luz, puedes más, tú puedes / Contar las estrellas, guardar la más bella / Remontar las nubes para no verlas jamás.
En ese disco también está una de sus cumbres candomberas, que no requiere mayor descripción y que tiene uno de los mejores riffs de la música uruguaya: Ayer te vi, un verdadero standard, mil veces versionado, que ostenta una de las líneas más ilustrativas de la bohemia montevideana: No te vas a morir, porque a vos te dé la gana / Y vení a candombear a las tres de la mañana.
S.O.S, Opa y Tocá che Negro Rada
En su primera estadía en Buenos Aires, Rada fue el cantante y uno de los principales compositores del grupo S.O.S. (Sonido Original del Sur), un grupo de músicos uruguayos, argentinos y europeos que grabó un único y notable disco en 1976.
En esa década viajó a Estados Unidos y se unió al legendario trío Opa, integrado por Hugo y Osvaldo Fattoruso y Ringo Thielman, con quienes cantó en varias ciudades norteamericanas y grabó piezas de vanguardia como African Bird y la grandiosa Montevideo, cuya línea inicial, con Rada cantando en falsete, es una de las melodías más icónicas de la música uruguaya. La fusión inédita que practicó Opa unió el vuelo sideral del jazz instrumental con el swing del candombe, y allí puso su color único y original la prodigiosa voz de Rada, en su máximo esplendor.
La etapa argentina de Rada, radicado en Buenos Aires, abarca casi toda la década de 1980, en la que grabó discos emblemáticos, buena parte de ellos para el sello Melopea, como La banda, La Rada, En familia, Adar Nebur, La yapla mata, Pa’ los uruguayos y Terapia de murga (varios de ellos disponibles en Spotify) y se transformó en una figura influyente y trascendente de la música argentina. Desde entonces es venerado por músicos argentinos de diversos géneros y también por el público en general.
Ruben Rada en el Teatro Solís, 2019.
Javier Calvelo/adhocFOTOS
El disco en vivo La cosa se pone negra, grabado en el mítico estadio de Obras Sanitarias, en aquel tiempo la catedral de la consagración popular en Buenos Aires, permite apreciar el arraigo popular de Rada con el público porteño, que ovaciona grandes éxitos de esa etapa como Rock de la calle, Candombe pa’l Fatto y Blumana, la que dice: Siempre en los conciertos pasan cosas raras / Tengo mucho miedo que venga la mala / Tocá, che Negro Rada / Tocá, grita la hinchada / Tocá y cantá tranquilo, que acá no pasa nada.
Rada le cantó a sus hijos, le cantó a Bob Marley, y a Joya y Spencer. Pero sin dudas su ofrenda más conocida y celebrada es Tengo un candombe para Gardel, otra de las gemas de su período argento, grabada en La yapla mata (1986), con su riff superlativo y su épico estribillo: Los muchachos de la barra callejera / Que sentimos el candombe bien de bien / Nos juntamos a cantar en la vereda / Con tambores algún tango de Gardel / Y una muchacha que pasaba / Relojeando el tamboril / Suavemente me decía / Qué calor hace en abril.
Antes y después de su etapa en México, en la que vivió de su faceta como compositor y trabajó como cancionista por encargo de solistas como Tania Libertad, publicó dos discos en Uruguay: en 1987, Botija de mi país, con Eduardo Mateo, y en 1991, Físico de rock, ambos editados por Sondor.
Además del disco a dúo con Mateo, cuya principal canción es Botija de mi país, durante su larga etapa en Argentina publicó otros dos álbumes a dúo, Las aventuras de Ruben Rada y Litto Nebbia (1990) y Las aventuras de Fattoruso & Rada, a dúo con Hugo. Años después, en 2007, volvió a compartir un disco con un músico argentino: Varsovia, con el bajista Javier Malosetti.
Antes y después de Cha-cha muchacha
Rada regresó a vivir en Uruguay en 1994, tras 25 años de exilio, y reinició su carrera local con el disco Montevideo, grabado en Nueva York por el productor Neil Weiss y con su participación decisiva en el grupo Botija’s Band, junto a unos jovencísimos hermanos Ibarburu y Gustavo Montemurro, y también con figuras como Urbano Moraes, Elena Mañosa y Carlos Quintana. Desde entonces no paró de publicar discos con sus diferentes proyectos: como solista, con Rada para Niños, como Richie Silver y con su banda alternativa, Confidence.
Con Miscelánea negra (1997), publicado en Uruguay por Ayuí, y Black (1998), grabado y editado en Argentina por Polydor, Rada comenzó a acumular éxitos populares como Te quiero, Dame un besho, Loco de amor (con el grupo español Ketama), y Existe y El mundo entero (con Fito Páez).
Pero el salto a la masividad, tanto en Uruguay como en Argentina, llegó en el año 2000, con el disco Quién va a cantar, producido por el argentino Cachorro López, uno de los productores de moda en ese momento en la música pop latinoamericana. Ese trabajo lo transfomó en un artista pop masivo y lo catapultó a la máxima popularidad en Uruguay, de la mano de canciones como Cha-cha muchacha, Muriendo de plena, Quién va a cantar y No me queda más tiempo. Mención aparte para Mi país, tema compuesto para una publicidad del diario El País que se transformó en uno de sus máximos himnos populares.
Ruben Rada en Cosquín Rock, Rural del Prado, 2024.
Santiago Mazzarovich/adhocFOTOS
Otra decisión clave en su carrera que ocurrió en ese tiempo fue su sociedad con Lea Bensasson, quien pasó a ser su manager y generó que su presencia en vivo se potenciara en todo el país. En 1999 publicó el primer disco de Rada para Niños (homónimo), en forma independiente, por su propio sello Zapatito Discos. Fue una jugada maestra que, de la mano de canciones como El oso Rubenrá, Al chancho le gusta la gallina, Gurrumines y Me revienta, contribuyó a potenciar su proyección popular, con varias temporadas de espectáculos vespertinos en salas teatrales durante las vacaciones escolares.
Rada no paró de grabar discos (grabó más de 40 como solista y más de 60 entre todos sus proyectos). En 2002 siguieron los éxitos con Alegre caballero, nuevamente con Cachorro López en la consola. Además del tema homónimo, los hits de esa placa son Será posible, Porque te quiero así y la nueva versión de Terapia de murga y Adiós a la rama.
La lista de discos siguiente es abrumadora y abarca múltiples facetas, géneros y formatos: Candombe Jazz Tour (en vivo, 2004), Richie Silver (2006), Rakatá (para niños, 2006), Bailongo (2007), Fan: pa’ los Amigos (versiones, 2009), Confidence (instrumental, 2011), La escuela de Rada (para niños, 2011), Amoroso pop (2013), Tango, milonga y candombe (2014), Allegro (2015), Confidence 2 (2017), Negro rock (2019), As noites do Rio / Aerolíneas candombe (único disco en portugués en su carrera, 2021), Candombe con la ayudita de mis amigos (versiones en duetos, 2023) y Gamurgatrónica (2025), su muy poco difundido canto del cisne.
Rada superstar
No paró de cantar en vivo, en los grandes escenarios, en los grandes festivales, en el Solís, en el Sodre y hasta en el Luna Park de Buenos Aires, donde finalmente, en 2024, pudo dar dos conciertos a pleno. Entre las decenas de conciertos diferentes que dio en los últimos años, con sus tres hijos (Lucila, Julieta y Matías) como miembros fundamentales de su banda estable, hay uno que se destaca como el más inspirado y completo: Parte de la historia. Presentado en el Solís en 2018 y en el Sodre en 2019 fue un viaje alucinante por los repertorios de El Kinto, Totem y Opa. Afortunadamente para todos nosotros, el registro en vivo, publicado por Montevideo Music Group, le hace justicia a lo maravilloso que fue ese show, y es uno de los mejores trabajos de su carrera.
No alcanza esta página para mencionar —solo mencionar— la cantidad de cosas que hizo Rada en las cien vidas que contiene su vida: actuó en cine (en la lisérgica El Chevrolé y dobló la voz de Frozono en Los increíbles), en televisión (El show del mediodía, Telecataplum, Gasoleros, Porque te quiero así), fue conductor radial en Radar (X FM), conductor de TV (El teléfono, La puerta grande, Décadas) y fue jurado en La voz. El librazo Rada, de Fernando Peláez (2013), cuenta su vida y obra; ganó siete premios Gardel en Argentina, el Graffiti y el Iris a la Trayectoria y, en 2011, fue el primer uruguayo en ganar el Grammy Latino a la Excelencia Musical (el segundo fue Hugo Fattoruso).
Sus últimos grandes conciertos, este año, fueron en Atlántida y en el Teatro de Verano. Rada cantó hasta que sus pulmones se quedaron sin aire. Y sigue cantando. Negro, no te vas a morir porque a vos te dé la gana, vamos a candombear a las tres de la mañana.