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Llega a los cines uruguayos una potencial candidata a los Oscar: La mujer rey, protagonizada por Viola Davis

La película cuenta la historia de un ejército de mujeres, llamadas Agojie, que existió en la realidad y que luchaba por defender el reino africano de Dahomey

Es de noche y de entre unos pastizales largos emerge una mujer de tez oscura y musculatura definida. Bíceps gruesos, espalda ancha y mirada de guerrera. Nanisca (interpretada por la ganadora del Oscar Viola Davis) irrumpe de forma repentina en los primeros minutos de la película La mujer rey (The woman king), dirigida por Gina Prince-Bythewood. Detrás de ella aparece un numeroso ejército de mujeres soldados con la misma actitud. Se detienen unos segundos, en una escena que, de haber sido de teatro, hubiese recogido un aplauso espontáneo, casi irreprimible, por parte del público. 

Las mujeres soldados son las Agojie, integrantes de un ejército femenino que dedicó sus actividades a defender el reino africano de Dahomey en el siglo XIX. Tanto las Agojie como el reino de Dahomey existieron fuera de la pantalla. El reino, ubicado en la región de África occidental que en la actualidad se conoce como Benín, se estableció en el año 1600 y se convirtió en colonia francesa en 1862. La película transcurre en 1823, durante el reinado de Ghezo (interpretado por John Boyega).  

En Dahomey las mujeres se casaban muy jóvenes con un hombre que, en general, elegía su padre. Las que no se casaban eran entregadas al rey Ghezo para ser entrenadas y convertirse en Agojie. Cuando lograban convertirse en una, llegaban a gozar del mayor prestigio posible. Pero en sus inicios llegaban al palacio del rey como las no queridas por sus padres, las que se convertían en una carga porque no podían complacer a ningún candidato a esposo. No existía otra opción: el matrimonio y la obediencia al hombre, o la guerra. 

Entre esas mujeres desechables llegó Nawi (interpretada por Thuso Mbedu), una joven huérfana de 19 años que había sido adoptada por una familia convencional. Su padre intentó casarla, pero el espíritu rebelde que la caracterizaba actuó como efectivo repelente de esposos. Así fue que llegó a manos del rey Ghezo. Desde sus inicios se hizo notar en el palacio real, destacándose entre el grupo de jóvenes aspirantes a Agojie por ser la que no cumplía con las reglas, la que desafiaba la autoridad de Nanisca, la Miganon (como se denominaba al cargo de generala del ejército). Al principio, Nawi destaca por la negativa, pero luego se convertirá en la mejor guerrera de la nueva generación. 

Historia y representación. El de las Agojie fue uno de los primeros ejércitos integrados solo por mujeres en la historia de la humanidad. Debían cumplir largas y sacrificadas capacitaciones para pelear contra sus enemigos. Una vez que eran seleccionadas para la batalla, renunciaban a casarse, a tener hijos y a cualquier otro proyecto de vida que no fuera luchar por defender su reino. Se las entrenaba para reprimir el dolor, al punto de casi no sentirlo. 

Durante el transcurso de la película, las Agojie luchan contra su enemigo: el vecino Imperio Oyo (actual Nigeria), defendido por un ejército convencional: de hombres. Con ellos se disputan una zona portuaria, llamada Ouidah. Además, durante la lucha los Oyo intentan capturar a las guerreras mujeres para venderlas como esclavas. 

La mujer rey intercala, en resumen, escenas de guerra y acción con otras de drama, momentos tristes, una pizca de un romance muy incipiente y otros vínculos humanos. Porque, aunque no se les tenga permitido sentir, las Agojie son humanas. Nanisca y la joven Nawi desarrollan un vínculo muy estrecho. Además, durante su entrenamiento, Nawi se hace varias amigas y se vuelve compinche de Izogie (Lashana Lynch), una de las tenientes del ejército y encargada del entrenamiento de las nuevas reclutas. 

En una entrevista realizada tras la première de la película en Río de Janeiro, Brasil, Davis se refirió a la importancia de esta película para las mujeres negras alrededor del mundo. “Muchas veces nuestro poder no se ve, nuestra belleza no se ve. (...) Hay una sensación de que somos invisibles incluso para nuestras contrapartes blancas, las mujeres blancas. No somos vistas como valiosas. Las Agojie se ven a sí mismas como valiosas y espero que las mujeres negras vean ese espíritu guerrero que tienen dentro, porque todo viene desde un lugar de sentirse valiosas”, reflexionó. 

Dahomey tenía una estructura de gobierno particular, una suerte de monarquía para nada convencional. Los cargos más importantes a nivel político y religioso gozaban de paridad de género. Incluso el rey designaba a una compañera de reinado, conocida como la Kpojito. Este concepto no se traduce como reina, sino de forma literal como mujer rey. De allí surge el título de la película, que en literatura podría ser catalogado de oxímoron: “recurso retórico consistente en combinar dos palabras o expresiones de significado opuesto”, según la Real Academia Española.

“Soy un general, me lo gané”, repite Nanisca en varios momentos durante la película. En la misma entrevista en Río de Janeiro, Davis dijo que La mujer rey, como título, le sugiere “que hay algo en la historia que esta mujer se ganó, que la hace estar en la cima de cualquier lugar y cualquier pueblo que lidere. No ser la compañera, no la segunda, sino la líder”. Continuó su análisis expresando que se trata de “algo intrigante”, porque las mujeres siempre son “secundarias”. “Ver a alguien como yo en un póster con la palabra rey, con lo que implica la palabra, sugiere algo increíblemente poderoso”, agregó. 

Fiel a su época. La mujer rey cuida los detalles. Se propone recrear una época, un lugar y personas que existieron, y lo hace con exactitud microscópica. Se filmó en Sudáfrica, en locaciones que se seleccionaron de forma cuidadosa, tras una exhaustiva investigación de la historia. A modo de ejemplo, el equipo de diseño de producción, encabezado por Akin McKenzie, notó que el color de la tierra de Benín (donde se encontraba el reino Dahomey) no era igual al de Sudáfrica. Se llegó a evaluar la contratación de camiones para trasladar la tierra original a lo largo de 1.300 kilómetros, pero a última hora se encontró una mina cerca de Ciudad del Cabo que contenía el tono de tierra requerido.

Los vestuarios de las Agojie son otro elemento de destaque. La diseñadora Gersha Phillips trabajó con las actrices para lograr una apariencia distinta y única para cada una de ellas, según su rango y posición en el ejército. La Miganon es la única que lleva una coraza. Ella, Amenza (su mejor amiga y consejera religiosa, interpretada por Sheila Atim) e Izogie visten cinturones y joyas que las destacan como jefas. Todas tienen, además, diferentes peinados y la cantidad mínima indispensable de maquillaje.

Las guerreras pelean con machetes y lanzas como armas principales. También se sirven de elementos más rudimentarios como sogas para ahorcar a sus enemigos y uñas afiladas como garras para clavar en sus ojos. Las escenas de batalla parecen una coreografía perfecta. Se nota la técnica, la práctica, la coordinación. Y es que todas las actrices principales recibieron entrenamientos casi tan rigurosos como los de las Agojie para esas partes de la película. Davis y la joven Mbedu, por ejemplo, practicaron artes marciales y uso del machete.

“La razón por la que firmé para la película fue la escritura de Dana Stevens (la guionista)”, contó Davis durante la entrevista en Río de Janeiro. “Escribió palabras que abrieron mi pecho al mundo y me hicieron sentir humanizada. Palabras como: ‘Sé quién es la bestia en mi sueño, Amenza. Soy yo’. (…) La complejidad de lo que implica para mí ser una mujer negra fue lo que me movió. Nunca sé quiénes somos. Nunca. Y aquí estoy, mirando una película protagonizada por mí”, dijo. 

La mujer rey, que podría llevar a Davis a obtener un nuevo Oscar, tuvo una gran repercusión en los primeros días en cartel en Estados Unidos. En su primer fin de semana recaudó 19 millones de dólares, más del 25% de lo que los expertos proyectaban. “Es importante que las mujeres negras puedan ver que pueden liderar una taquilla mundial”, destacó la protagonista. 

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