N° 2034 - 22 al 28 de Agosto de 2019
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEs bien sabido que los dos equipos grandes de nuestro fútbol, dominadores casi excluyentes de las competencias locales, abordaron el Torneo Intermedio con cierto puntaje —proveniente del Apertura— que mostraba una apreciable diferencia en puntos a favor de Peñarol. El propósito de este, tras obtener el título, era pues mantener o aumentar esa ventaja, no solo para sumar un lauro que le había sido esquivo, sino para situarse en una posición inmejorable para reiterar los éxitos de la temporada anterior. Por su parte, la pretensión de Nacional era justamente la opuesta, aun a sabiendas de tener que remontar una situación claramente adversa. Fundaba su tenue expectativa en el repunte exhibido en las postrimerías del anterior certamen, que coincidió con un afloje de su rival tradicional, tras quedarse con el título en disputa, dos fechas antes de su conclusión. En definitiva, la distancia entre ambos había disminuido en parte, y ese recorte podía ser aún mayor si lograba quedarse con el clásico, en el cierre de la llave de la que ambos formaban parte.
En cuanto al actual torneo, las últimas fechas se han caracterizado por el errático desempeño de los dos equipos grandes, extrañamente empeñados en hacerse concesiones recíprocas. Así, los dos últimos empates consecutivos de Nacional, ante Boston River y River Plate, le brindaron al aurinegro un par de inmejorables oportunidades para estirar la amplia ventaja que a esa altura le llevaba. Pero inesperadamente las dejó pasar de largo, ante el desconcierto de sus parciales, pues tampoco pudo ganarles a sus dos ocasionales oponentes (Defensor Sporting y el “colista” Juventud). De modo que los cinco puntos que les separaban desde el inicio se han mantenido inamovibles.
Pero ocurre que no estaban solo ellos en el escenario, mirándose “de reojo”, uno al otro. Despacito y sin estridencias, el modesto Cerro Largo, invicto en su terruño natal, fue acumulando puntos, recorriendo cientos de kilómetros, cada 15 días, en sus visitas a los rivales de turno. Y en este momento, en plena recta final, aparece liderando su serie, un punto por delante de su escolta. Pero además, está compartiendo con Peñarol —puntero de la otra serie, junto con River Plate— la primera posición en la tabla anual acumulada, cinco puntos por encima de Nacional. Con el aditamento de que si conserva este liderato hasta la última fecha, cuenta con un elemento adicional a su favor, que puede ser decisivo, pues Peñarol deberá cerrar su actividad jugando ante Nacional, con los riesgos que un clásico comúnmente implica.
¿Cuáles son los pilares sobre los que se sustenta esta sorprendente y brillante campaña de Cerro Largo? Lo primero a señalar es que se trata de un equipo que tiene una trayectoria bastante corta. Se fundó recién en el año 2002, como resultado de la fusión de 18 equipos de Melo con dos de Río Branco, siendo su indumentaria la misma camiseta a bastones blancos y azules, de la selección departamental.
No logró destacarse en sus primeras incursiones en la Divisional de Ascenso, pero ya en la del 2006-2007 estuvo a punto de ascender a Primera División. Ello lo consiguió en la siguiente, bajo la batuta de su actual técnico Danielo Núñez, aunque perdió la categoría dos años después. Su vuelta al círculo de privilegio se concretó en la temporada 2011-2012. Ese mismo año obtuvo sus primeras victorias ante Peñarol y Nacional, e incluso logró acceder a la Copa Sudamericana, quedando eliminado en la primera fase. Posteriormente volvió a perder la categoría, para ascender por última vez en la anterior temporada.
De todos modos, otra vez con la conducción de Danielo Núñez (un técnico “de la casa” con muy valiosas aptitudes), la presente constituye, sin duda, la mejor actuación en su corta vida. En el Torneo Apertura llegó 3º, junto con Nacional y Danubio, a 4 puntos de Peñarol, al que había vencido 1 a 0. Como antes se dijo, hoy lidera su serie en el Intermedio, en carácter de invicto, y en la tabla anual aparece igualado con Peñarol en la primera posición.
El sustento básico de su sorpresiva y excepcional campaña reside, sin duda, en su llamativa imbatibilidad en el estadio Arq. Ubilla de Melo, cuando oficia como local, en donde no pierde desde el 18 de mayo de 2018, cuando cayó ante Cerrito, por el torneo de Segunda División. Pero adicionalmente tiene el enorme y particular mérito (al tiempo que es algo que claramente le juega en contra) de tener que recorrer casi 400 km, de ida y de vuelta, cuando debe enfrentar a cualquier rival montevideano, los que se extienden a casi 600 km, como ocurrirá cuando deba visitar a Plaza Colonia, en el próximo partido de la serie.
Pero hay también mucha visión, por parte de su técnico (y también de quienes componen su directiva) ingeniándose para montar un plantel que no requirió inversiones de relieve, por cuanto cuenta en sus filas con futbolistas que no tuvieron lugar en otros equipos, o quedaron libres o provienen de la divisional de ascenso. A ello debe sumarse un muy provechoso convenio suscrito con Boca Juniors, el tradicional equipo argentino, por el que han llegado a Melo, en las dos últimas temporadas, varios juveniles de muy estimables condiciones. Incluso este año el plantel superior de Cerro Largo realizó la pretemporada en el complejo xeneize en Buenos Aires, lo que le permitió al técnico Núñez tener una mejor visibilidad del material disponible para reforzar sus filas (uno de ellos Mauro Luna, ha cumplido muy destacadas actuaciones en el primer equipo).
Acostumbrados los periodistas y también los aficionados a justificar el bajísimo momento del nuestros clubes en las diversas competiciones continentales, en las abismales diferencias de carácter económico respecto de los equipos de otros países, vemos cómo Cerro Largo logra manejarse con un presupuesto mensual, que no resulta superior a lo que percibe como sueldo alguno de los futbolistas mejor pagos de la capital.
Superando una adversa racha de lesiones, con un plantel muy acotado, sin el concurso de los habituales integrantes de la zaga central ni de su máximo goleador Sebastián Sosa, el elenco arachán se apronta para consumar lo que sería una verdadera hazaña. Le quedan solo dos partidos: en Colonia, frente a Plaza y finalmente contra Fénix en el Ubilla; expectante de lo que acontezca, ese mismo día, en el Estadio Centenario, con el tradicional clásico del fútbol uruguayo.
Dijo el técnico arachán: “Estamos lejos de la capital y todo cuesta más, pero la fuerza mental acorta las diferencias. Hay que salir a jugar sin temer a ningún equipo”. Dando clarísimas ventajas, Cerro Largo se encuentra pues muy cerca de consumar una gesta histórica. El paso de las horas dirá si lo logra, pero nada podrá borrar todo lo hecho previamente.