50 años después, los sobrevivientes de Los Andes jugaron la tradicional Copa de la Amistad

En 1972, una delegación de rugby de 45 uruguayos se dirigía a Chile para enfrentarse en un partido muy esperado. Pero el avión se estrelló, y pese a atravesar adversidades inimaginables, 16 personas lograron sobrevivir. Para conmemorar el 50º aniversario de esta hazaña, se realizó en la sede del Old Christians Club la tradicional Copa de la Amistad con el partido que nunca fue entre los sobrevivientes de los Andes y el equipo chileno que los esperaba para competir cuando ocurrió la tragedia.

Apenas antes del mediodía del sábado 15 se desplegó en la cancha un gran espectáculo que incluyó paracaidistas bajando del cielo con las banderas de Uruguay y Chile, así como un helicóptero que aterrizó sobre el campo de juego con el trofeo de este encuentro amistoso. Uno de los espectadores fue el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, que antes de compartir unas palabras jugó con una pelota frente a Nando Parrado y Roy Harley, observados por una leyenda del deporte como Bill Beaumont, presidente de World Rugby, que llegó a Uruguay especialmente para la ocasión.

“Tengo el inmenso honor de conocer a muchos de ellos. A algunos nos generan respeto y admiración por los que pudieron volver y también por los que no llegaron. El Uruguay se debe inclinar por el respeto a la vida, que fue lo que al fin y al cabo primó”, remarcó Lacalle Pou con mucha emoción. Luego de su reflexión, Gustavo Zerbino le entregó una camiseta firmada por los sobrevivientes y lo desafió a probársela, bromeando por la rivalidad que siempre existió entre Old Christians y Old Boys, equipo de exalumnos del colegio The British Schools, al que asistió el presidente.

Antes de comenzar, en el centro del campo de juego, los jugadores de Sobrevivientes y de Old Grangonian se dispusieron en filas enfrentadas haciendo un minuto de silencio en honor a sus compañeros fallecidos en los Andes. Con el pitido del silbato, el partido comenzó. Desde las gradas, los nietos apoyaban a sus abuelos, que lejos de tomar el juego como una competencia, dieron cátedra de que lo importante es divertirse.

fotos: Lucía Durán