Pablo Oyhenart: "Me siento más cómodo arriba de un escenario que haciendo humor frente a mis amigos o familia"

Nombre: Pablo Oyhenart Edad: 34 • Ocupación: Comediante • Señas particulares: Es cinéfilo; hace dos semanas se compró un vinilo de Bill Withers que buscó durante seis años; fuera del escenario es introvertido; le gustaría tener un Late Night Show.

Dicen que es tímido. ¿Cómo termina entonces subiéndose a escenarios para hacer reír a cientos o miles? Calculo que es porque lo disfruto y me siento cómodo porque estoy preparado. Vos no estás preparado para la vida, pero de repente para un show voy preparado, sé lo que tengo que hacer, sé todo lo que puede pasar. Capaz que me siento más cómodo arriba de un escenario que en muchas otras situaciones que cualquier otra persona preferiría. 

¿Más que haciendo humor frente a sus amigos o familia, por ejemplo? Tal cual. Tengo un material bastante viejo ya que es justamente de eso, qué momento incómodo cuando te están cantando feliz cumpleaños. Estás solo de un lado de la torta y del otro lado todo el mundo viendo qué hacés, cómo reaccionás, si cantás o si soplás. Y ese sentimiento mío es real. El foco está en mí, en la vida, entonces me pongo tímido, pero no siento eso en el escenario. 

Se casó hace 15 días y su esposa también es comediante. ¿Comparten el tipo de humor? Los contenidos que hacemos en redes muchas veces los escribimos juntos. Nos reímos de las mismas cosas. Entendemos qué queremos hacer y cuál es el objetivo de un video. Tratamos de aplicar una premisa que es el objetivo del chiste o del video. Pensamos bastante parecido, capaz que porque estamos mucho tiempo juntos. 

Lo que no comparten tanto es el gusto por las películas. Mis padres me decían que de chiquito era medio raro, el que quería estar en la mesa de los veteranos, me interesaban las conversaciones; voy a la playa y me siento a hablar con los viejos. Capaz que tengo más similitudes en los gustos de cine con ellos que con mi esposa y mis hermanos. Hice la Escuela de Cine y miro cosas en las que no me acompaña, y hay veces que ni intento. Quiero que le guste alguna cosa. Tengo tatuado El Padrino, a Marlon Brando, Al Pacino, Robert de Niro, y también a Chaplin y Buster Keaton, el dos del cine mudo de comedia. Y un micrófono. A Chaplin me lo mostró mi abuelo por primera vez, entonces tiene un significado por ese lado, y capaz que me gusta el cine viejo por eso. Antes de empezar la Escuela de Cine tenía un gran prejuicio, miraba cine comercial. Hacerla me cambió esa cabeza, pero sé que no todo el mundo me acompaña en esos viajes. 

¿De dónde proviene su seguidor más exótico? Me sigue gente de Alemania, Bélgica, Canadá, Estados Unidos. Me siguen algunos jugadores de la selección, que para mí es un mimo al alma porque soy refutbolero, amante de la celeste a morir.

¿Es de los que se toman días libres para quedarse mirando los partidos? Este mundial se da justo en la etapa del año en que los comediantes tenemos más trabajo, se vienen todas las despedidas de fin de año. Calculo que ninguna empresa va a programar su despedida de fin de año para el horario de un partido del mundial. En mi agenda ya los tengo marcados para no agarrar nada en ese horario. Capaz que media hora antes o media hora después estoy ahí haciendo humor en tu fiesta. Pero el mundial no se cambia por nada del mundo. 

Hace unos años adelgazó unos 40 kilos. ¿Cuál fue la motivación? Empecé a entrenar con mi cuñado, que es profesor de gimnasia; empecé tranquilo, sin modificar tanto mis hábitos pero comiendo menos y mejor. Tuve que cambiar todo el material, porque tenía todo un material de gordos que ya no me funcionaba mucho. Hasta dudé en bajar tanto, porque tenía que tirar un montón de trabajo a la basura. Después me sirvió porque hice un montón de material nuevo sobre adelgazar, y un show nuevo con base en eso.

Habrá tenido que renovar todo el ropero. ¿Lo padeció? Tengo la ventaja de que muchas veces tengo algún canje de una empresa. No lo sufrí tanto como capaz que hubiera sufrido en otro momento. Me pasó antes de adelgazar que me ofrecieran un canje, ir al local y que no me entrara la ropa y tener que decir: “No te hago el canje porque no me entra la ropa de tu local”. Esa capaz que fue otra de las motivaciones para adelgazar (risas). Me estaban regalando ropa y, como no me entraba, no lo estaba pudiendo aprovechar. ¿Sabés cómo me iba ese día, pensando que iba a tener 10 pantalones nuevos y saliendo con un cartel de gordo en la frente? Era durísimo.

¿Qué lo pone de malhumor? La lentitud de las cosas: hacer filas, el tránsito trancado. El stand up te ayuda mucho a reírte de eso. 

Incursionó en la televisión y ahora está en el programa Poné Play. ¿Empezó a cuidar más su apariencia? Estar al lado de mi pareja me ha ayudado mucho, tiene mucho más criterio que yo. Pero a veces los comentarios de los seguidores son los mejores indicadores. Subo una foto de un show y el segundo comentario de la foto es que mis championes no combinan nada, y tomo nota. Con mi esposa me paro como un niño y le pregunto: ¿así está bien? Voy aprendiendo, y al haber trabajado en el canal (Teledoce) con vestuarista, les voy robando piques de cómo visten a los demás y cómo me visten a mí. Me van domesticando de a poquito.