–A mí me dolió mucho ese muerto —dijo Terencio Lubianes—. Todavía traigo adoloridos los hombros.
–A mí me dolió mucho ese muerto —dijo Terencio Lubianes—. Todavía traigo adoloridos los hombros.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá–Y a mí —dijo su hermano Ubillado—. Hasta se me agrandaron los juanetes. Con eso de que el patrón quiso que todos fuéramos de zapatos.
Juan Rulfo en “Pedro Paramo”
Pensé cuál sería la forma más adecuada de expresar lo que siento y me decidí probablemente por la mas paradójica, enviar esto a la sección Cartas al Director de Búsqueda. Descreo cada vez más de los economistas y detesto las negritas priorizando partes de un texto; apelo a la bondad del editor de Búsqueda para su publicación. Igual mi bife no es con Búsqueda sino con Mujica. Tal vez porque aquellas paradojas de Buscaglia y la 1001 son hoy al revés y todo lo contrario.
Después de pasar más de una década en EEUU entre Nueva York y Houston, me preparo para volver a mi país. Trabajé exclusivamente vendiendo contratos de petróleo, así que sería difícil tildarme de ecologista trasnochado o por caso de atorrante. A mí me resulta paradójico que un presidente que se hizo notar por llamar a Neber de nabo sea un tremendo zapallo. Pero es en el motivo de su indiscutida zapallez donde creo voy a bifurcarme de la línea editorial de Búsqueda. Pepe voy a desasnarte.
“Lo que tenemos que hacer es construir, compañeros”. Mujica defendiendo a Dinama en los análisis del impacto de Aratirí.
Los economistas están llevando al mundo al caos ecológico por el axioma que el crecimiento del producto y el aumento de la productividad es lo que más importa. Todo está mayormente supeditado a eso y en sus análisis le dan poca importancia a la externalidad. Están completamente locos. ¿Cuál es el precio de las externalidades negativas? ¿Cuánto vale una playa limpia, el aire puro, el silencio? ¿Cuánto vale saber que no va nunca a derramarse petróleo desde una plataforma petrolera en Uruguay porque no las hay? Veamos la externalidad de Botnia. ¿Fue considerado en la ecuación económica/financiera/jurídica/ambiental del proyecto que iban a cerrar los puentes, que iba a haber un largo y costoso juicio en La Haya. ¿Que eso iba a impactar el relacionamiento entre los países, el dragado del río, el comercio? ¿Que Uruguay y Argentina iban a estar enemistados como en tiempos pre Perón? A un nivel local, ¿fueron considerado los camiones que vuelven a 120 km/h con las zorras vacías y los accidentes que se acumulan? No, nada. ¿Y quien se beneficio de todo? ¿Conchillas? ¿Los que venden camiones? ¿Los que arreglan las rutas? ¿Los dueños de los bares en Fray Bentos o alguna que otra prostituta de la zona que pudo finalmente comprar su casa? ¿A tu pueblo Pepe, Botnia qué le dio? Y ojo, Botnia al lado de Aratirí es el paraíso.
Lo que pasa que tu honestidad y buenas intenciones pasadas por el tamiz de tu zapallezca convicción que hay que dar trabajo a toda costa, sea eso lotear y vender el Cabo Polonio o que el director de Dinama, conocido tuyo de toda la vida, que dejó un trabajo que pagaba más para aceptar este y todas las demás pelotudeces en que crees, vaya a conseguir parar nada una vez que empieza? Pero no llegas ni a nabo. Maneco Flores Mora diría que estás en “hacia a nabo”. Y lo paradójicamente peor de todo es que de un diputado folclórico que andaba en Vespa y al que nadie conocía te transformaste en presidente de la Republica e increíblemente tenés el poder de hacer un canal Andreoni no de agua de arrozales que ya es un asco sino de desecho de explosivos. Estás directamente para el Vilardebó. Y todos los ineptos a tu alrededor que realmente creen que los 400 millones de dólares anuales que dejaría Aratirí valen más que el aire, el agua, el silencio y un caño de desechos mineros subacuáticos en mi océano. Viejo choto.
Te voy a sugerir una cosa, ya que probablemente para tener un hijo estés tarde. Convidá a Puntigliano y junto a Lucía mira “Avatar”. Son 2 horas, pedile que no hable. Paradójicamente la película mas comercial de la historia te va a mostrar la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal.
Atentamente,
Mario Brusa