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    miércoles 12 de junio de 2024

    Archivar la Justicia

    Nº 2223 - 4 al 10 de Mayo de 2023

    Dice que la violaron pero es mentira. Lo hace por ¿despecho?, ¿venganza?, ¿aburrimiento? Es difícil imaginar que una persona tenga deseos de atravesar innecesariamente por todo lo que implica convertirse “públicamente” en una víctima de violación. Que se opine de su comportamiento sexual, de si estuvo bien o no que saliera, que tomara, que besara, que dijera tal o cual cosa. El patriarcado quema tan profundo que la lógica es “si había consentido tener sexo, entonces se buscó lo que pasó; entonces le habrá gustado; entonces no hay problema con que vengan uno, dos o tres más aprovechando que tomó demasiado; si no se puso a gritar y forcejear, entonces quería; entonces que no se queje”.

    Las pruebas nunca parecen ser suficientes. No fueron suficientes en el abuso del baño de Santa Teresa, en donde había hasta un video que mostraba la fila de hombres esperando turno para sexo oral frente a una joven de rodillas intoxicada de alcohol y drogas. Tampoco fueron suficientes en el camping de Valizas, ni en el apartamento de Cordón, ni en la fiesta del Partido Nacional. Una tras otra, las causas se archivan o los denunciados son declarados inocentes. Sin embargo, el runrún sigue repitiendo “que las feminazis”, “que la ideología de género”, “que la ley integral de violencia contra las mujeres”, “que las ganancias de las ONG”, “que la balanza de la Justicia está torcida”, “que cualquiera te puede acusar de violador”, “que mejor filmar todo para tener pruebas”.

    Sin ninguna intención de replicar el juego de dualidad de “feministas contra reaccionarios”, creo que es necesario analizar con más cuidado algunas aristas de los casos recientes.

    El pasado lunes 24 de abril, la Fiscalía General de la Nación informó el sobreseimiento de los tres imputados por la denuncia de violación en el barrio Cordón de Montevideo, ocurrida en enero de 2022. Quien fuera inicialmente la fiscal del caso, la doctora Sylvia Lovesio, había pedido en su momento prisión preventiva por 180 días para los indagados, por considerar que había elementos contundentes para hacerlo. Es importante entender que cuando se imputa a una persona, hay un juez de garantía que pide evidencia para avalar lo que la Fiscalía está diciendo. Las formalizaciones y las medidas cautelares son evaluadas por un tribunal a partir de lo solicitado por la fiscal. Es decir que no se trata de una decisión tomada de forma unilateral por una “fiscal militante”, como sugirió después Raúl Iglesias, quien curiosamente y sin explicaciones, sustituyó a Lovesio en la Fiscalía de 4° turno, que concentra los delitos sexuales.

    Entre paréntesis, sería interesante aventurar qué tipo de causa militaba el fiscal Iglesias, cuando lo primero que hizo al sustituir a Lovesio fue anular la prisión preventiva de los tres imputados, además de archivar cientos de casos de delitos sexuales, por lo que luego fue sumariado y separado del cargo. “Yo me siento artiguense por adopción”, le decía el fiscal Iglesias a la conductora Claudia García en 2021, en una entrevista en el matutino Buen Día. Casualmente, los tres indagados por la denuncia de violación de Cordón son de Bella Unión. Casualmente también, una de las causas que había sido archivada por Iglesias fue reabierta poco tiempo después por la fiscal del departamento de Artigas, Sabrina Masaferro, quien unió la denuncia de Montevideo con otras dos denuncias que habían sido realizadas en Artigas y logró la condena de un hombre por reiterados delitos de atentado violento al pudor.

    Desde junio del año pasado (cuando comenzó el sumario a Iglesias), la Fiscalía de 4° turno está sin titular, lo que da cuenta del poco interés que hay por los delitos sexuales en el sistema judicial. Ser fiscal titular de delitos sexuales es un rol muy delicado y debería estar ocupado por una persona con profundos conocimientos de género. Hoy ese puesto no lo ocupa nadie. Quien decidió el sobreseimiento de los imputados fue la fiscal adscripta Judith Rodríguez, quien expresó, sin mucha más explicación, que no se reunían “los elementos necesarios para llevar adelante un juicio oral”. El abogado defensor de la víctima, Juan Raúl Williman (del Consultorio Jurídico de la Universidad de la República), solicitó el reexamen del caso por otro fiscal, pero la jueza Blanca Rieiro denegó el reexamen. Casualmente, Rieiro había declarado como testigo a favor del fiscal Iglesias durante su sumario.

    Mientras tanto, la adolescente de 16 años que en abril del año pasado había presentado una denuncia por violación durante una fiesta del Partido Nacional, solicitó en marzo de este año que no se siguiera con la investigación, por lo que Fiscalía archivó la causa. En diciembre del año pasado, se había hecho público que dos días después que la joven realizara la denuncia, el excustodio presidencial Alejandro Astesiano le había enviado un WhatsApp al exsubdirector de la Policía Nacional Jorge Berriel pidiéndole información sobre el caso de parte del presidente de la República.

    Duelen los delitos sexuales. Duele lo turbio. Duele la Justicia.