Montevideo, 25 de setiembre de 2022 (De nuestras agencias). En una medida que se veía venir desde hace tiempo, el presidente Tabaré Vázquez decidió hoy el cierre definitivo de Coopepluna Líneas Aéreas, declarándola en quiebre irrecuperable en reiteración real.
El Dr. Vázquez, que en su anterior ejercicio de la Presidencia (2015/2020) había accedido a darle otra oportunidad al discutible engendro comercial voluntarista nacido hace 10 años bajo la Presidencia de José Mujica, entendió que ya no se podía seguir sosteniendo una entelequia semejante.
Como nuestros lectores recuerdan, el Dr. Vázquez ganó las elecciones del año 2014, y en 2019 no fue reelecto sino simplemente reconfirmado en su cargo, a consecuencia de la disolución de hecho de los partidos de la oposición, que no pudieron ponerse de acuerdo en la designación de sus candidatos.
Coopepluna fue creada por una ley, tras la aceptación por parte del Poder Ejecutivo de la propuesta formulada por los 970 empleados cesantes de Pluna, consistente en una cooperativa integrada por todos ellos y algunos de sus familiares más próximos.
El Estado asumió entonces concederle a la nueva empresa un préstamo no reintegrable de 20 millones de dólares, para poder poner a volar a los siete Bombardiers adquiridos por la administración Campiani, y reconquistar así la conectividad perdida.
El Directorio de Coopepluna (empresa que nació bajo la apelación publicitaria que decía “Coopepluna de primera, la aerolínea compañera”) estaba conformado por 25 miembros, todos los cuales, como corresponde a una cooperativa, tenían el mismo sueldo de 10.000 dólares mensuales. Los 16 gerentes, a su vez, y aplicando el mismo sistema igualitario, ganaban 8.000 dólares mensuales cada uno.
En el momento de la creación de la cooperativa se contrató publicidad por un año en Canal 5 y en “La República”, por un monto de 3 millones de dólares. Se adquirió asimismo una sede (una casona ubicada en el country privado “Altos de la Lechuza”) por la suma de 2 millones y medio de dólares, habiéndose elegido el lugar porque quedaba muy cerca del Aeropuerto, facilitando así el acceso a todo el personal. No obstante, y para permitirle un cómodo desplazamiento a los directores y a los gerentes, se compró por adquisición directa una flota de 25 Mercedes Benz para los directores, y otra de 16 Audi 4 para los gerentes.
El catering fue asimismo asignado en una licitación en la que pudo participar sólo una firma, dado que las demás interesadas no pudieron conseguir el aval del BROU. La elección recayó en la empresa “Quincho de Varela Ltda.”, la cual desde la fecha de su designación cobra 50.000 dólares por mes por proporcionar chorizos en rodajas y vol-au-vents de chinchulines para ser servidos a bordo.
El primer vuelo de prueba de una de las aeronaves fue realizado en julio de 2013, tras la puesta a punto de los motores realizada por técnicos designados por el PIT/CNT a un costo de 150.000 dólares. El vuelo debió abortarse a poco de despegar, debido a problemas serios de mantenimiento del equilibrio del avión, que insistentemente se inclinaba hacia la izquierda, arriesgando caer a tierra en cualquier momento.
—“No importa si hubo que abortar el vuelo” —declaró entonces Braulio Voluntarini, capitán piloto de la tripulación —“el aborto ha sido legalizado por este gran gobierno que tenemos, por lo que el hecho es intrascendente”.
Cuando se pusieron a la venta los pasajes para el primer vuelo comercial a Buenos Aires, a fines de 2013 (a 500 dólares en clase única) la demanda fue floja. Se vendieron solamente tres pasajes, aunque el vuelo partió completo, ya que los funcionarios de Coopepluna ocuparon los asientos vacíos en uso de su derecho a 50 pasajes gratis por trimestre, según constaba en la ley de creación de la cooperativa.
Este vuelo también tuvo problemas, aunque de otro tipo. Cuando se disponía a regresar desde Aeroparque, el avión fue embargado por los ex empleados de Pluna Argentina, a quienes nunca se les pagó la indemnización por despido, en virtud de lo cual habían iniciado un juicio en los tribunales argentinos contra la sucesora de Pluna. El juez Oyarbide decretó el embargo y secuestro de la aeronave, la cual permanece aún en un hangar del ex aeropuerto Jorge Newbery, hoy rebautizado como “Aeropuerto Néstor Kirchner, Hombre de Alto Vuelo”.
Este episodio creó un serio problema a Coopepluna, ya que los pasajeros que quedaron en tierra tuvieron que regresar en Buquebús, reclamándole a su propia cooperativa la devolución del costo de los pasajes. Al negarse el Directorio al reembolso, se decretó una huelga que duró seis meses, la cual concluyó con la devolución del importe de los pasajes más una compensación extra de 10.000 dólares a cada reclamante, por concepto de daños y perjuicios. Se les pagaron asimismo los seis meses de sueldo a los huelguistas, y las finanzas de la cooperativa se vieron seriamente afectadas.
La aerolínea hacía un vuelo mensual a Porto Alegre (a la Argentina no se volvió a volar) habiéndose registrado en los tres años siguientes siete aterrizajes forzosos (afortunadamente sin víctimas), nueve suspensiones de vuelos por paros perlados y trabajo a reglamento y doce llegadas con retrasos superiores a tres horas.
La demanda de pasajes seguía cayendo, y fue entonces que el presidente Vázquez volvió a darle otra oportunidad a la cooperativa, aceptando absorber el pasivo de 45 millones de dólares que arrastraba el ejercicio 2016.
—“Agradecemos la confianza que nos da el gobierno, y levantaremos vuelo a como dé lugar” —expresó, lleno de optimismo, el presidente rotativo del Directorio, que ese año era el sindicalista Nepomuceno Delaire, ex dirigente del sindicato de trabajadores de Pluna.
Pero no había caso.
Una noche un grupo de encapuchados ingresó por la fuerza al hangar de Coopepluna en Carrasco y hurtó valiosísimas piezas del equipamiento de tres de los aviones, que quedaron detenidos por falta de repuestos, ya que —con una deuda acumulada de 3 millones de dólares por partes y piezas— Bombardier no le fiaba más a Coopepluna desde hacía dos años.
Otro de los aviones fue embargado y secuestrado en Porto Alegre por acreedores de Varig, que adujeron que Coopepluna era la sucesora de Pluna-Varig y por tanto responsable de las deudas que ésta mantenía en Brasil.
Los vuelos a Paraguay no eran rentables, los paros y las huelgas se sucedían, y las finanzas de la cooperativa eran una ruina.
Ello llevó al presidente Vázquez, como se dijo antes, a cerrar la empresa.
—“Se acabó la fiesta” —dijo con su firmeza habitual el primer mandatario. “Que se vayan a plantar papas, que es lo mejor que pueden hacer, que trabajen bajo tierra y no en el aire” —enfatizó.