Colonia Express reclama que las autoridades acuerden el uso común del pontón, con el que opera Buquebus, a lo que se opone esta empresa, propiedad del argentino Juan Carlos López Mena.
Sin avances sobre el asunto, el viernes 14, Colonia Express reiteró ante la Dirección de Transporte Fluvial y Marítimo del MTOP la solicitud de la asignación de los horarios de operación para materializar la autorización de su servicio en el Puerto de Montevideo.
En esa comunicación, a la que accedió Búsqueda, la empresa explica que cada día de demora “posterga el inicio” del servicio y “compromete la programación comercial”, ocasionando “perjuicios” difícilmente reparables, y “priva al público usuario de una alternativa de transporte que la propia administración” consideró “conveniente autorizar”.
Colonia Express sostiene que la aprobación de los horarios no es algo “accesorio, ni meramente formal”, sino que es la “condición de operación efectiva de la línea ya autorizada”. En ese sentido, alega que la puesta en servicio “supone la programación de itinerarios y rotaciones de buque, la apertura de la venta de pasajes, la coordinación con las autoridades marítimas y portuarias de ambas márgenes, la asignación de amarre y de servicios en terminal, la afectación de personal de a bordo y de tierra y la comunicación al público usuario”, todo lo cual depende de los horarios que se aprueben.
Buquebus “no quiere competir”
En diciembre de 2025 Buquebus había argumentado ante el MTOP en contra de habilitar la competencia a Colonia Express en el puerto capitalino por una serie de motivos vinculados a la demanda del mercado, la viabilidad del negocio, la seguridad operativa, las limitaciones de la infraestructura portuaria y temas ambientales, entre otros.
Ante la vista de sus alegatos, al mes siguiente, Colonia Express atribuyó la reacción de Buquebus a una “conducta monopolista” con la que pretendía dilatar de forma “indebida” el ingreso de un nuevo servicio, lo que provocaría “graves perjuicios” a la firma, y también al transporte de pasajeros entre ambas orillas, al turismo, a la libre competencia y a los consumidores.
Juan Carlos López Mena, dueño de Buquebus.
Según surge del expediente, Colonia Express refutó los argumentos y calificó como “jurídicamente improcedente” pretender que la administración vele por la “ecuación económica-financiera” de un operador privado frente a la entrada de un nuevo jugador. “El Estado no tiene la obligación —ni la facultad legal— de asegurar la rentabilidad de una empresa protegiéndola de la libre competencia”, sostuvo. Hizo referencia a la Ley de Defensa de la Libre Competencia (18.159), que prohíbe “expresamente todo tipo de conducta que tenga por efecto u objeto obstaculizar o impedir la competencia actual o futura en un determinado mercado”, y aseguró que la conducta de Buquebus encuadra en tales supuestos, aunque los “disfrace de objeciones ambientales o impedimentos de infraestructura”.
Reprochó así el “comportamiento monopólico” del actual operador, al señalar que las objeciones interpuestas son de “naturaleza comercial y no técnica”. Añadió que la inseguridad del muelle invocada es selectiva y “confiesa que el riesgo no es físico, sino comercial; ese es el gran temor de Buquebus, no quiere competir”.
El “favoritismo” y “la llave”
Consultado sobre los problemas para operar el servicio en Montevideo, el director de Colonia Express dijo a Búsqueda que “en algún momento debería acabarse este favoritismo denodado que tienen por Buquebus”. Y agregó: “No hubo gobierno, no hubo gestión, que no fuera obsecuente con este tema. (…) Yo soy admirador, recontra admirador de mi propio competidor, reconozco, trae barcos, invierte, es un genio y merece que tenga la atención y que se le dé bolilla. No voy en contra de eso pero, cuando hay un mercado competitivo, ¡¿lo van a matar?! En eso no estamos de acuerdo”.
Planas argumentó que en la terminal de Colonia, donde el mercado es competitivo, el Estado ha invertido en los últimos años en infraestructura, mangas, tendido eléctrico, etcétera, porque se obtienen ingresos. En contraposición, dijo, la terminal de pasajeros de Montevideo está “abandonada”. “¿Por qué no se hace lo mismo que en Colonia? ¿Cuál es la razón? Si también genera dinero… Ahora aprobaron una iniciativa privada de Buquebus para hacer una terminal nueva porque claramente no quiere dejar entrar a nadie”, señaló.
A juicio del empresario, en 2015, cuando la gestión de la terminal fluviomarítima de Montevideo volvió a la órbita de la ANP —luego de que estuviera concesionada a la empresa de López Mena en las anteriores dos décadas—, se le dejó a Buquebus “la llave para decidir quién entra o quién no entra, sin querer queriendo”. Planas dijo que no quiere “juzgar qué pasó o quién lo hizo”, pero cuestionó que ahora el Estado apruebe un nuevo servicio y no pueda subsanar el asunto del pontón para que se materialice la competencia.
“Es como quedarse con una ruta nacional, poner un peaje, que la empresa que quiera usar la ruta lo pague y, cuando llega a un puente, que no pueda pasar porque el puente no es del Estado, sino de un privado” y haya que conversar con él, ilustró Planas.
Mercado “regulado y reservado”
La autorización a Colonia Express, según surge de la resolución firmada por Etcheverry, se expidió el 30 de julio con carácter “precario y revocable”.
En su considerando, especifica que la empresa cumple con los requisitos legales y reglamentarios exigidos para la explotación de la línea solicitada y por ende se procede a la autorización del servicio, “cuyas frecuencias estarán sujetas a la autorización de la Dirección General de Transporte Fluvial y Marítimo y a las condiciones de operabilidad en el Puerto de Montevideo”.
El buque con el que Colonia Express proyecta operar la línea es un catamarán de 80 metros de eslora (largo) y 19 de manga (ancho), con una capacidad para 600 pasajeros y 70 autos. Cuenta con tres cubiertas, dos bares y una tienda a bordo de 300 metros cuadrados.
La solicitud de la empresa ante el MTOP data de mayo de 2025. Un informe técnico, de octubre de ese año, señala que la firma cumplía con todos los requisitos exigidos y se dio comunicación y vista a Buquebus; esta empresa solicitó que se le denegara la autorización a Colonia Express por ser “improcedente” y por la “realidad del mercado de transporte fluvial entre Montevideo y Buenos Aires, la situación del Puerto de Montevideo y los compromisos ambientales asumidos por el gobierno”, según la documentación que surge del expediente.
Entre los alegatos presentados, la compañía de López Mena sostiene que es la única autorizada hace más de 30 años por un permiso que está vigente y configura un “vínculo estable y consolidado” que opera con el buque Francisco, de bandera uruguaya y equipado con “tecnología energética y ambiental de vanguardia”, lo que garantiza “eficiencia, seguridad y sostenibilidad ambiental” en el servicio.
El buque Francisco entrando al Puerto de Montevideo.
Ricardo Antúnez-adhoc/FOTOS
En contraposición, señala que Colonia Express busca introducirse como nuevo operador en la ruta con una embarcación de “características obsoletas (fabricado en 1995 y propulsado por combustibles fósiles reciclados)”, por lo que significaría una “competencia desleal y atentaría contra la viabilidad económica” del servicio prestado por Buquebus.
Además, la naviera afirma que el mercado de transporte fluvial de pasajeros entre Uruguay y Argentina es un servicio “de interés público que se presta en un mercado regulado y reservado”. Observó que el Estado “dirige y controla” a través del MTOP el cumplimiento y la ejecución de las bases legales de la política portuaria, como son la prestación de servicios “eficientes, de calidad, con los estándares más altos en seguridad y competitivos”. Pero además indica que el ministerio “debe cumplir y hacer cumplir los compromisos internacionales asumidos por el Estado en materia ambiental”.
Buquebus alega también en ese documento que como “permisaria exclusiva y vigente ostenta derechos adquiridos a la estabilidad de su vínculo administrativo” que se derivan de la “protección de situaciones jurídicas consolidadas frente a intervenciones estatales arbitrarias”.
Señala que introducir un competidor con “costos inferiores”, dada la obsolescencia tecnológica del buque con el que Colonia Express operaría el servicio, “alteraría la ecuación económica-financiera del permiso existente, amenazando su viabilidad y configurando una afectación inconstitucional a derechos adquiridos”.
Argumenta que, según los postulados de la doctrina administrativa uruguaya, “la administración no puede atentar contra la viabilidad del permiso de Buquebus, so pena de responsabilidad patrimonial y eventual inconstitucionalidad por violación al debido proceso y propiedad”.
En cuanto al mercado de transporte de pasajeros entre Montevideo y Buenos Aires, la naviera argumenta que está “adecuadamente cubierto” por la operación de Buquebus y que la “demanda actual no justifica la entrada de un nuevo operador”. Concluye que “no es necesario, oportuno ni conveniente autorizar otra línea”, y que el MTOP “debe priorizar la estabilidad” del sector y evitar “decisiones que promuevan una competencia desordenada sin beneficios reales para los usuarios y que afecten la viabilidad” del negocio de Buquebus.
Infraestructura crítica y el “caos total”
Por otro lado, Buquebus planteó entre sus alegatos que el MTOP pondere las limitaciones de la infraestructura existente y el “plan de contingencia” bajo el cual se opera actualmente en el Puerto de Montevideo, que dificultarían la actividad simultánea de dos empresas en la misma ruta, causando congestiones, demoras y riesgos operativos.
Entre las dificultades, menciona el deterioro grave y estructural del muelle Maciel y la asunción de la ejecución de obras por parte de Buquebus, que consistieron en la construcción de una rampa metálica que vincula el pontón al muelle, para que el tránsito de vehículos se desviara de dicho muelle, entre otras mejoras para viabilizar la operativa a la medida del buque Francisco, previendo un solo operador y puesto de atraque.
Buquebus apunta que, si se autorizara a otra empresa a operar en las críticas condiciones de infraestructura existentes en la terminal, “el caos sería total”.
Terminal de Buquebus en el Puerto de Montevideo.
Javier Calvelo/adhocFotos
Otros problemas mencionados por Buquebus aluden al estado de la manga de pasajeros de la terminal, en el sentido de que no resiste un aumento de la operativa, así como a las defensas defectuosas y sin mantenimiento que ponen en riesgo al buque.
Sobre el pontón, Buquebus manifiesta que construyó uno nuevo, diseñado para sustituir al actual una vez que se completen las obras estructurales necesarias en el muelle Maciel y se retorne a una operativa normal. Detalla que el pontón fue “proyectado para la infraestructura definitiva”, contemplando la futura incorporación de un buque de mayor porte que el Francisco, pero que mientras subsista la contingencia “ese pontón no puede utilizarse” y que el actual es el único apto para mantener la continuidad del servicio, por lo que “debe preservarse” su integridad técnica.
Luego de repasar algunos problemas por el uso del pontón compartido en la terminal coloniense años atrás con Colonia Express, Buquebus destaca la “imposibilidad” de un “esquema de uso compartido bajo cualquier modalidad en el actual régimen de contingencia” en Montevideo. Agrega que su competidora tiene “pésimos antecedentes” con el uso del pontón en Colonia, que le adeuda más de US$ 223.000, y asegura que Buquebus “no permitirá su uso sin una previa cancelación” de dicha deuda, un “acuerdo de pago por el uso del pontón de Montevideo y depósito de garantía suficiente”.