El remate de aviones de Pluna ha dejado una preocupación general de dimensiones poco conocidas en la historia del país.
El remate de aviones de Pluna ha dejado una preocupación general de dimensiones poco conocidas en la historia del país.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáTodo lo que rodeó al remate, desde la postergación, la aparición de un inesperado, el origen del respaldo económico exigido, el futuro destino y demás de los aviones, son absolutamente incomprensibles y ha convocado a innumerables fuentes de opinión.
Sin embargo, en lo personal, creo necesario enfocar un punto de vista que no ha sido tenido en cuenta en las expresiones de los legisladores y otras personalidades.
El monopolio de transporte de pasajeros por agua, que de hecho maneja un empresario privado, el cual procura a través de su incipiente compañía aérea llegar a lograr completar el monopolio de transporte de y hacia nuestro país, sumando el fluvial con el aéreo, constituye un alto compromiso de riesgo.
El turismo, principal y especialmente, quedaría bajo la voluntad, la dependencia y el manejo de quien monopólicamente tiene la llave principal del sistema.
Considerado, como lo informa la autoridad de gobierno, uno de los primeros rubros de ingresos económicos de la República, con recaudaciones anuales mayores que las logradas por el tradicional comercio de la carne, se está entregando a manos privadas gran parte de la riqueza y hasta el funcionamiento social del país.
No es comprensible la actitud del señor presidente en posición de que es proclive a cualquier solución para que los avioncitos vuelen creyendo que eso es un logro beneficioso para el país, cuando en realidad, según quien dirija sus vuelos, puede ser catastrófico el resultado final, económico y fundamentalmente social.
Los mismos principios de alerta fueron manifestados cuando el avance de afán monopólico del empresario fue ganando espacios en el transporte fluvial.
Sin embargo, la política de crear situaciones para que estas presionen decisiones que se enfrentarían a consecuencias sociales y políticas, ha sido una constante que ha sobrepasado diferentes tiempos y autoridades.
Este momento en que la confusión entre la soberbia y la ambición son bases de actitudes, lo prudente es oponer criterios sensatos y evitar figuras monopólicas sobre lo económico y fundamentalmente lo social.
Mucho más preocupante es el resultado de la figura a alcanzar, que el valor de los aviones, lo posible irregular de los procederes, las intrigas de palacio y los escenarios errados que permiten mostrar una cara y esconder una careta, pues esa figura está entre la entrega y la dependencia, el poder monopólico y en manos de quién y cómo se presenta.
Ni hay tontos ni dormidos, pero es mejor estar alerta y despertar.
Yamandú Flangini