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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Partido Colorado viene sufriendo un severo desdibujamiento de su identidad. Es difícil negarlo viendo los resultados electorales recientes y las encuestas actuales. Quien esto escribe es un ciudadano de sesgo colorado que observa la realidad, y esas son todas sus credenciales. Tomemos como ejemplo un hecho: durante la discusión de la ley de detención voluntaria del embarazo (ley que contaba con la oposición nada criticable de Pedro Bordaberry, así como también antes se había opuesto a ella Tabaré Vázquez, que la vetó) la única solitaria voz audible a favor de la idea tras la ley fue la del expresidente Sanguinetti, en un elocuente texto publicado por el diario El País. ¿Acaso esa soledad era esperable en los tiempos en que los colorados eran el partido más apoyado por la ciudadanía? Seguramente, no. ¿Por qué? En la respuesta a esto podría estar la clave de la explicación de su actual crisis y también del renacimiento del partido
Sé que lo que diré es pretencioso, pues carezco de credenciales políticas y de militancia, pero lo haré de todos modos, pues finalmente somos los ciudadanos los que juzgamos y decidimos. El Partido Colorado en sus mejores tiempos supo exhibir solo dos tendencias predominantes (si bien no exclusivas). Una, representando un humanismo liberal, y la otra, un humanismo conservador. El primer grupo, ejemplificado por Luis Batlle Berres y el diario Acción, el segundo, por César Batlle Pacheco y el diario El Día. En esta dualidad, los ciudadanos colorados con sus distintas tendencias encontraban sus representantes. Esto hoy en día se desfiguró y las tendencias no ofrecen perfiles nítidos, pero quizá en la corrección de este problema está la clave para el renacimiento del partido.
Me detendré en el humanismo liberal, que es el que representa mejor mis preferencias. Esta tendencia, exceptuando a Julio María Sanguinetti, está sumamente diluida en la configuración visible del actual Partido Colorado (excepto por la debatida iniciativa legislativa sobre la eutanasia) y esto crea una necesaria confusión en los potenciales votantes. Esta tendencia podría estar representada por personas de diferentes generaciones como Ope Pasquet, Ricardo Lombardo, Manuel Flores Silva, Carolina Ache y Andrés Ojeda, entre muchos otros. ?Y naturalmente, un humanismo conservador estaría poderosamente representado por Pedro Bordaberry y el equipo que él construya. Bordaberry tiene miles de seguidores que han admirado su inteligencia y su destacadísima actuación como ministro y parlamentario.
Esta reorganización del partido en dos bloques predominantes y complementarios solo la pueden realizar los protagonistas, pero los tiempos electorales se agotan y la invisibilidad del partido crece a pesar de sus muy competentes políticos en posiciones de gobierno y de los heroicos jóvenes que participaron en las recientes elecciones partidarias, a los que rindo homenaje. ¿Habrá voluntad y tiempo?
Un Ciudadano