Montevideo, 10 de octubre de 2019. (De nuestras agencias). El presidente Tabaré Vázquez anunció hoy que —aunque el Frente Amplio gane las elecciones que tendrán lugar a fines de este mes— ya no se celebrarán más las reuniones del Consejo de Ministros en localidades del interior, a las que él ha denominado “gobierno de cercanías”.
—Vengo madurando esta decisión desde hace un par de años, y ahora les confirmo que esta práctica se elimina para siempre —dijo el presidente en rueda de prensa—. La evolución reciente de este sistema justifica plenamente esta decisión —concluyó.
En efecto, estas originales reuniones, llevadas a cabo en pequeñas localidades lejos de la capital, han venido sufriendo algunos contratiempos de diversa índole.
Seguramente el disparador de esta resolución gubernamental fue el encuentro que tuvo lugar a comienzo del mes de julio de 2017 en el pueblo Ramón Trigo, en el departamento de Cerro Largo.
A diferencia de las que habían tenido lugar hasta entonces, cuando las fuerzas vivas del lugar se reunían el día anterior a la sesión del Consejo de Ministros en forma individual con los secretarios de Estado planteando sus inquietudes en torno a los temas de su interés (infraestructura, caminería, comercialización de la producción, educación) y en la subsiguiente reunión del Consejo se sesionaba en asamblea popular, con la intervención de productores, comerciantes, estudiantes y las respuestas del presidente y sus ministros, en Ramón Trigo las cosas no fueron así.
De antemano, los empresarios rurales y los comerciantes e industriales urbanos anunciaron que no se reunirían con los miembros del Poder Ejecutivo, porque estos “ya sabían cuáles eran nuestras inquietudes y propuestas desde otro Consejo de Ministros anterior, y nada habían hecho para darles respuesta”.
A tal punto llegó la tensión generada por esta actitud que uno de los ministros asistentes, refiriéndose a este desplante, expresó que entonces esos grupos “se irán para las cuchillas”.
Tampoco hubo la misma cobertura de prensa que en encuentros anteriores, y no se vio en televisión las frescas y espontáneas intervenciones de los escolares de túnica blanca y moña azul, reclamando mejoras para sus escuelas. No se supo si habían pedido el micrófono o no.
El siguiente encuentro del “gobierno de cercanías” tuvo lugar en Salto, en la localidad de Cañada del Ternero, un par de meses más tarde.
Allí tampoco (y por la misma razón) asistieron los comerciantes, agricultores y ganaderos, pero a las ausencias se agregaron los estudiantes y los docentes, quienes manifestaron en las afueras de la carpa porque la Rendición de Cuentas no había cumplido con el 6% para la educación. Asimismo, un nuevo colectivo autodenominado Madres por la Vida vociferó en las afueras de la carpa consignas antiabortistas, repartiendo entre la multitud abigarrada estampitas de la Virgen María con una alusión al veto que Tabaré Vázquez había interpuesto contra la ley de salud reproductiva en su primera presidencia.
—¡Cómo cambiaste, Tabaré! —gritaban las madres, cuyas voces se cruzaban con consignas alusivas al desastre económico de Ancap y la gestión del vicepresidente Sendic al frente de la petrolera estatal—. ¡Paganos el presupuesto de la educación con la tarjeta corporativa! —vociferaban los estudiantes y los docentes, mientras adentro de la carpa el presidente y sus ministros apenas si se hacían oír a pesar de los parlantes amplificadores del micrófono.
El presidente decidió entonces que no habría otro encuentro de este tipo hasta el 2018.
La primera reunión de ese año tuvo lugar en el límite de los departamentos de Durazno y Tacuarembó, en el pequeño poblado de Gorgojo del Yí.
En esa ocasión hubo que postergar por 24 horas la celebración del encuentro colectivo, porque la noche del domingo al lunes, mientras todos dormían, un grupo de desconocidos incendió la carpa y sembró las inmediaciones con panfletos alusivos a la demora en firmar el acuerdo con UPM para la construcción de la planta de celulosa.
“Tabaré, ¿se te acabó la tinta?”, decían los panfletos, aludiendo a que la firma del acuerdo se venía postergando desde hacía más de un año.
Tras la instalación de la nueva carpa, la reunión transcurrió en un clima de tensión, pues a los estancieros, agricultores, comerciantes, industriales, docentes y estudiantes, que nuevamente no asistieron al encuentro pero manifestaban en el exterior, se sumaron los retirados militares portando pancartas alusivas a los recortes e impuestos a sus jubilaciones y a la reforma de la caja militar.
El ministro Astori procuró explicarles a los cada vez menos asistentes las imperiosas razones del implacable ataque a los ingresos de los militares, pero los gritos desde afuera de la carpa no permitieron escuchar sus palabras.
—¡Andá a pedirle a Campiani que te financie el déficit! —le gritó un uniformado desde afuera, y los aplausos de los manifestantes terminaron por silenciar al ministro.
El presidente no se dio por vencido, y si bien no hubo otro encuentro de este tipo en todo el año, en este año electoral de 2019 programó uno que acaba de tener lugar en Tranquera del Molle, en el departamento de Rivera.
En el mismo, para no enumerar todos los colectivos que no asistieron y manifestaron en las inmediaciones, digamos que dentro de la carpa solamente estuvieron presentes los siete alumnos de la escuela rural de la zona.
Uno de los niños pidió el micrófono, y en nombre de sus compañeros expresó su preocupación por la demora en la designación de la maestra que debería impartirles su educación, ya que en todo el año no habían tenido clase.
La ministra de Educación María Julia Muñoz les contestó que ni bien terminara de estudiar el expediente del reclamo de los futbolistas contra la Mutual se abocaría al tema de la designación de la maestra, y les recomendó que tomaran este año como sabático, dedicándose a mirar películas en sus ceibalitas.
Afuera de la carpa los manifestantes vociferaban protestas por el presupuesto de la enseñanza, la destruida caminería rural, el aumento del abigeato y la falta de reacción contra el contrabando.
Cuando el presidente quiso hacer comentarios, notó que su voz no se escuchaba porque les habían cortado el cable a los altavoces, y de golpe sobrevino un apagón, de origen desconocido. El elenco gubernamental en pleno abandonó la carpa por la parte trasera, para evitar enfrentarse con la multitud que gritaba protestando en los accesos.
Se comprende la decisión gubernamental. De ahora en adelante, los Consejos de Ministros serán en la residencia de Suárez y Reyes. Y no se informará la fecha de las reuniones.