En las (muchas) décadas que tiene esta columna, pocas han sido las ocasiones en las que he retomado un tema en columnas consecutivas.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl último recuerdo que tengo es el de Pluna, porque la sucesión de entuertos parecía que iba a detenerse, y de golpe arrancaban de nuevo, dándole al Kid abundante materia prima en bandeja de plata.
Ahora, con el culebrón de los guantanameros y el circo que les han montado en su entorno, no puedo menos que recoger el guante, y volver a referirme a ellos desde un ángulo diferente al de la semana pasada.
Lo primero que hay que destacar es la tan inesperada como entusiasta colaboración del Piseneté. Uno ni se imaginaba que la central sindical tuviese en su ADN la vocación de servicio y auxilio a personajes tan distintos a ellos. Qué sé yo, si los que hubieran caído como peludo de regalo hubieran sido unos dirigentes sindicales de Bulgaria, o de Chipre, o de Botswana, que pidieron asilo en Uruguay porque los perseguía un régimen represor, todo bien, pero ¿estos tipos tan raros y provenientes de una situación que nada tenía que ver con el ámbito síndico-laboral? Bueno, unos mártires de la solidaridad Oriente-Occidente, que otra cosa no se me ocurre para justificar tanta devoción por una causa tan lejana.
Lo segundo que debo destacar es la no-por-desconocida-menos descollante vocación actoral del dúo Pepe-Ñato (“Juntos son Dinamita”) en el show del PIT-CNT. ¡Les hubiera correspondido el Florencio! El Pepe y el Ñato hicieron su stand-up en medio de la escenografía montada por los compañeros de la central sindical, con un despampanante libreto cuya autoría podría atribuirse a una colaboración entre Roberto Barry y Boris Karloff. Leyeron documentos liberatorios de muchachos, supuestamente enviados por el gobierno americano, contaron que habían consultado a Raúl Castro (el murguista, me imagino) y dijeron tanta macana que da lástima ensañarse con ellos.
Pero lo más interesante de esta situación creada en torno a los musulmanes que nos han injertado es la cobertura mediática, de la que no se salva ningún medio.
A continuación, algunos tramos tomados al azar de las publicaciones de la prensa vernácula sobre los “refugiados”.
“Ayer una vecina se acercó a la casa, y nuestro cronista, presente en el lugar, pudo apreciar cómo uno de los jóvenes refugiados recibía un paquete, que, para su sorpresa, contenía una pastafrola. Creemos que era Ahmed Adnan Ahjam, que es muy parecido a Abu Wael Dhiab, pero ya los vamos reconociendo de a poco a todos ellos. El que recibió la torta agradeció con un ‘¡muchas gracias!’ en casi perfecto español, agregando en árabe que el dulce de membrillo le daba dolor de barriga, pero que la iba a probar igual. Lo que dijo en árabe fue traducido al inglés por Mohammed Taha Matan, y a este lo tradujo del inglés al español uno de los compañeros del PIT-CNT que los acompañan las 24 horas”. Apasionante anécdota.
“Hoy los jóvenes refugiados se despertaron a las 7.30, y fueron yendo al baño por turnos. Primero se cepillan los dientes, luego se duchan, y más tarde proceden a hacer sus necesidades. Cabe destacar que todos movieron el intestino con normalidad, y eso se debe sin duda a la ingesta de puré de garbanzos acompañado de verduras frescas, que conforman parte de su dieta cotidiana. No obstante, cabe recordar que, días atrás, Alí Hussein Shabaam estuvo con gases, lo que motivó que sus compañeros le recomendaran que suspendiera por unos días la ingesta de harinas, lo cual fue fielmente respetado por este. Ello pauta el clima de convivencia alegre y respetuosa que existe entre ellos, que, si bien no se conocían casi nada de su estadía anterior en la prisión, han ido generando una sólida amistad, fruto sin duda del trato cariñoso que reciben de los muchachos del PIT que los acompañan, así como de sus creencias en Alá y en Mahoma, siempre inspiradas por el bien del prójimo y el respeto a las creencias de los demás”. Me faltó ponerme a sollozar con esta cobertura de prensa. Detallada y apasionante. Y hay más.
“En el paseo de ayer a los montes del Santa Lucía, los chicos faenaron un cordero siguiendo sus métodos rituales. Uno de ellos deslizó una frase ambigua, que creó un momento de tensión entre ellos, sus acompañantes del PIT-CNT y los periodistas que los rodeábamos para seguir hasta sus más leves movimientos. En efecto, Abdel Bin Mohammed Ouerghi dijo, mientras desangraba al cordero sacrificado ‘esto me trae recuerdos de algo que hice antes’, lo cual fue rápidamente interpretado por uno de los compañeros del PIT, quien se apresuró a confirmar que Abdel era quien faenaba también los corderos en su aldea natal, para evitar cualquier clase de malentendidos.” Una descripción tierna y bucólica. Dicen que el cordero quedó riquísimo. La que sigue también está buena, por su profundidad.
“Abu Wahel Dhiab ha dejado de usar la remera gris con rayas horizontales, cambiándola por una camisa de manga corta a cuadros, que le sienta muy bien (algunas de las compañeras periodistas asignadas a la cobertura de estos episodios de la vida cotidiana de los refugiados dicen que Abu es el más fachero, y que les encantaría conocerlo más en la intimidad), mientras que Ahmed Adnan Ahjam ha pedido al Ministerio del Interior que le vuelvan a mandar calzoncillos slip, porque no logra acostumbrarse a los boxer. Este mismo muchacho es el que tiene la mala costumbre (es especial para una casa en la que viven seis personas y tiene un solo baño) de llevarse lectura al baño, y demorar horas en salir. Sus compañeros le golpean la puerta y le gritan algunas frases ininteligibles en árabe, pero fácilmente imaginables. Incluso algunos aprovechan para demostrar lo bien que están aprendiendo nuestro idioma, y al golpear la puerta para estimularlo a dejar el baño libre, le gritan en español ¡apurate, pelotudo!, lo cual motiva la hilaridad de los compañeros del PIT, que festejan la ocurrencia”.
Por último, y más allá de estas apasionantes crónicas musulmanas, debe destacarse en este contexto asimismo que tanto el Pepe como el Ñato destacaron la importancia del documento que leyeron y repartieron, en el que el gobierno americano decía que estos muchachos nunca habían participado en actos de violencia o de terrorismo.
Lo que circula también como versión bastante creíble es que en realidad el documento fue escrito por Mohammed Taha Matan, entre cuyas habilidades, al momento de ser detenido, figuraba la falsificación de documentos.
Vaya uno a saber…