“¡Hombres de color. No os alucinéis con los sofismas de vuestros tiranos!” sostenía el 18 de diciembre de 1842 un artículo del diario montevideano “El Nacional”, cuando estaba cerca el fin de la esclavitud.
“¡Hombres de color. No os alucinéis con los sofismas de vuestros tiranos!” sostenía el 18 de diciembre de 1842 un artículo del diario montevideano “El Nacional”, cuando estaba cerca el fin de la esclavitud.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA pesar del decreto, los negros, salvo excepciones, estuvieron ausentes de los lugares de poder en el Ejército, los sindicatos y el sistema político y casi siempre fueron “carne de cañón”. Fermín Ferreira, sin embargo, fue el primer parlamentario “de color”, en 1860. Pero tuvieron que pasar 70 años para conocer otro caso: Ricardo Zavala lo siguió, entre 1929 y 1932.
Descontando a la senadora colorada y luego fundadora del Frente Amplio, Alba Roballo, que tuvo mucha influencia en los afrouruguayos pero nunca se reconoció como tal, el primero en ocupar una banca fue Edgardo Ortuño, que el 14 de agosto de 2001 ingresó al hemiciclo en reemplazo de su compañera Margarita Percovich y luego ocupó una banca de representante.
Más de un siglo después de las advertencias de “El Nacional”, en 1954, la periodista del semanario “Marcha” Alicia Behrens recorrió los comercios de 18 de Julio y encontró solamente 10 negros empleados. Un dirigente del gremio de los peluqueros le explicó que ello se debía a que en general buscaban “jóvenes finos, delicados”. Behrens también investigó a las principales empresas públicas y privadas de transporte y servicios, donde de 14.647 empleados había apenas 67 negros.
El historiador Guillermo Vázquez Franco opinó que en realidad el aporte de los afrouruguayos a la cultura del país no ha sido significativo. “Si no escriben desde ustedes nadie lo va a hacer por ustedes. Hay que hacerse espacios, aunque sea caminando sobre cadáveres pero hay que hacerse espacios. (…) Los negros no son incisivos, no hay una actitud de negros de rebelarse, de decir acá estoy y por encima de mí no pasan. (…) Háganse un espacio, no esperen que se lo hagan los demás. Estamos a más de un siglo de la abolición de la esclavitud; creo que hay una especie de resignación y conformismo. La verdad es que no tienen pujanza. Esa es mi impresión”, dijo el historiador en 1998 a la revista “Mundo Afro”.
El 2011 fue el año internacional de los afrodescendientes. Uno de los objetivos fue difundir el respeto de la diversidad de su herencia y su cultura, que en la historia ha sido poco visible. Mientras ello ocurre, en lugares donde se atiende al público sigue habiendo pocos negros y aún está pendiente la construcción de la Plaza Zenzala, en el Caserío de los Negros, del barrio Capurro.
A su vez, una mirada por las estanterías de las bibliotecas especializadas en busca de material no llevará demasiado tiempo. Algunos de los títulos son: “Abolición y tráfico de esclavos en Montevideo tras la fundación republicana (1829-1853)”, donde el historiador uruguayo Alex Borucki relata la operación coordinada de tráfico de esclavos disfrazada de llegada de colonos en la que estuvieron involucrados comerciantes de Luanda, Mozambique, Río de Janeiro y Montevideo en 1830, año de la jura de la Constitución. En esos tiempos destacaban como negreros algunos de los que luego integraron el nomenclátor de la ciudad, entre ellos Francisco García de Zuñiga (que en Colonia tenía 207 esclavos avaluados entonces en $43.280, lo que da un promedio de $209 por esclavo), Francisco Joanicó, Pedro F. Berro y Mateo Magariños.
El mismo Borucki, junto a William Acree, publicó “Los caminos de la escritura negra en el Río de la Plata” y el afrodescendiente Oscar D. Montaño —igual que Borucki egresado de la Facultad de Humanidades— “Historia afrouruguaya” en tres tomos.
Karla Chagas y Natalia Stalla publicaron “Recuperando la memoria. Afrodescendientes en la frontera uruguayo-brasileña a mediados del siglo XX”. Otros libros son: “Ayer y hoy. Afrouruguayos y tradición oral”, de Mónica Olaza, “Negros en la nación blanca: historia de los afrouruguayos 1830-2010” de George Reid Andrews, “El movimiento negro en Uruguay (1988-1998) Una versión posible. Avances post Durban”, de Luis Ferreira y “Mbundo Malungo a Mundele. Historia del movimiento Afrouruguayo y sus alternativas de desarrollo”, de Romero Jorge Rodríguez.
“La marginación, la segregación y los prejuicios que sufren los negros, marcan su ubicación subalterna. Se suman al paternalismo y los discursos ambiguos resumidos en la frase ‘yo tengo un amigo negro’ y otras expresiones de menoscabo o desprecio, que en general irritan o confunden a los negros. Es en carne propia que experimentan esa doble discriminación, como raza y como clase”, sostiene Rodríguez en su libro.