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Inmujeres sin diagnóstico sobre cómo la IA puede afectar el trabajo de las mujeres
El organismo señala que “no ha elaborado proyecciones o análisis” sobre sectores afectados y que “no existen programas o políticas específicas” para “mitigar eventuales impactos”; según la OIT los lugares de trabajo de las mujeres están más expuestos
Monica Xavier durante el acto central en conmemoración por el Día Internacional de las Mujeres de 2026 en el salón de actos del anexo de la Torre Ejecutiva en Montevideo.
Aunque estudios internacionales advierten que el impacto de tecnologías como la inteligencia artificial (IA) generativa pueden afectar en mayor grado a las mujeres en términos laborales, Uruguay todavía no tiene este asunto en el centro de su agenda.
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El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), que forma parte del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), tiene entre sus cometidos “coordinar acciones, planes y programas intersectoriales implementados por el Poder Ejecutivo para garantizar el pleno ejercicio de los derechos sociales (de las mujeres) a la alimentación, a la educación, a la salud, a la vivienda, al disfrute de un medio ambiente sano, al trabajo, a la seguridad social, a la no discriminación y a los cuidados”.
El Estado no tiene hoy un diagnóstico propio sobre cómo la IA o la automatización pueden afectar el empleo de las mujeres en Uruguay. Tampoco ha realizado ni encargado estudios sobre el tema y “no existen programas o políticas específicas orientadas a mitigar eventuales impactos de la automatización en el empleo femenino”. Esa es la principal conclusión de la respuesta del Mides a un pedido de acceso a la información realizado por Búsqueda.
Además, el organismo indica que “no ha elaborado proyecciones o análisis sobre sectores laborales femeninos que podrían verse particularmente afectados por procesos de automatización”. También señala que “no participa en instancias interinstitucionales, grupos de trabajo o estrategias nacionales específicas” sobre IA “o transformación digital del trabajo”.
En lugar de producción propia sobre los posibles riesgos de la automatización de tareas o a la adopción de tecnologías basadas en IA, Inmujeres remite a informes internacionales. Entre ellos, trabajos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sobre los riesgos laborales vinculados a la IA, y dos estudios de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de 2018 y 2020 referidos a mujeres en ciencia y tecnología, y sobre automatización y empleo en Uruguay, respectivamente.
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Una persona trabajando con una computadora.
Qué dicen los informes sobre mujeres e IA
Un informe de la OIT publicado a principios de marzo advierte que la IA generativa “afectará más a los empleos de las mujeres que a los de los hombres”, ya que ellas están “sobrerrepresentadas en los empleos más susceptibles de automatización”, siguen estando “infrarrepresentadas” en las ocupaciones relacionadas con la IA y en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), y “los propios sistemas de IA a menudo reflejan y reproducen los sesgos de género arraigados en las sociedades”.
El estudio muestra que las ocupaciones dominadas por mujeres tienen “casi el doble de probabilidades de estar expuestas” a esta tecnología. En concreto, “alrededor del 29%” de esos empleos están expuestos a la IA generativa, frente a “solo el 16%” en los dominados por hombres.
La diferencia crece en los niveles más altos de riesgo de automatización, donde “el 16%” de los empleos femeninos están en las categorías de mayor exposición, contra “apenas el 3%” de los masculinos. Esto se vincula con que muchas mujeres trabajan “en funciones administrativas y de apoyo empresarial, como secretarias, recepcionistas, personal de nómina y asistentes contables, donde muchas tareas son rutinarias y codificables y, por tanto, presentan mayor riesgo de sustitución por la IA generativa”, señala la investigación de la OIT.
En el plano local, el tema también aparece, de forma general. En marzo, durante la firma de un convenio entre el Ministerio de Industria e Inmujeres para retomar la implementación del Modelo de Calidad con Equidad de Género, la ministra Fernanda Cardona señaló el “riesgo de que la inteligencia artificial genere nuevas brechas de desigualdad”.
En la misma línea, en una entrevista con Búsqueda publicada el 5 de marzo, la directora de Inmujeres, Mónica Xavier, sostuvo: “Para nosotros la capacitación de las mujeres en STEM es clave. Porque este es un mundo que avanza hacia lo digital, es un mundo de conocimiento, y nuestras mujeres tienen que poder cerrar esa brecha” en un contexto de “relocalización y reconversión de empleos”.
La discusión sobre este tema viene creciendo y distintos informes analizan cómo la automatización puede incidir de forma distinta según el tipo de tareas y sectores.
Sesgos alogrítmicos
El último informe del Instituto Cuesta Duarte, publicado en diciembre pasado, analiza la relación entre mujeres e IA. Por un lado, advierte sobre los sesgos algorítmicos. Señala que “la IA puede reproducir y amplificar sesgos existentes en la sociedad (género, raza, territorio), lo que tiene implicaciones directas en contratación, evaluación y despido”.
También analiza cómo se distribuyen los efectos en el trabajo. El documento indica que “las mujeres, las personas jóvenes y el empleo formal urbano aparecen relativamente más expuestos a cambios en el contenido de tareas” y alerta que, sin acceso a formación y conectividad, “pueden abrirse brechas por género, edad y territorio”.
A diferencia del reporte de la OIT, el del Instituto Cuesta Duarte señala, sobre el caso uruguayo, que “los empleos de las mujeres presentan un riesgo de automatización significativamente menor (60%) que el de los hombres (68%), lo que sugiere que los hombres se desempeñan en empleos con mayor riesgo”.