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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPero no termina ahí el cuento: ante el anuncio de Macron, que su gobierno reniega de lo firmado, el anfitrión, Lula da Silva, presidente del Brasil, que en su pasaje por Montevideo asumió solemnemente la antorcha de la integración y el compromiso de liderar la lucha por ella, ni pestañó.
Es notorio que Lula está lanzado a una campaña (quimérica) para reivindicarse como hombre de Estado a escala mundial. Tanto como es obvio de que a Brasil no le interesa reformar el Mercosur. Le sirve muy bien como está. Y entre las ambiciones personales y los intereses nacionales, a los socios del Mercosur, se nos explicará que, infelizmente, no hará el gobierno brasileño esfuerzo alguno por cumplir con su autoproclamado liderazgo subregional.
Cinismo de Macron, que dice querer un tratado más medio ambiental favorable, cuando los agricultores franceses han sacudido al país con un mensaje contrario (a las regulaciones, pero también al Mercosur). Ahora Macron propone dejar de lado el tratado firmado y empezar a negociar otro: chiche, 20 años más de tironeos.
Cinismo también del gobierno brasileño. Nada se puede esperar de él en la búsqueda de mayor apertura. No queda otra que ir acompañando la evolución de la economía brasileña con el formidable crecimiento del sector agroexportador y esperar que genere, al haber superado al sector manufacturero, un rebalanceo de intereses nacionales que favorezca una mayor apertura.
En el interín, no podemos quedarnos de brazos cruzados ante una realidad nacional de baja competitividad y poco valor agregado en nuestras exportaciones. Y no sirve hablar solo del atraso cambiario. Devaluar no solucionará el problema. Debemos apuntar a ser más productivos, no más pobres.
En política exterior no nos queda otra que seguir golpeando puertas, todas las puertas posibles. Pero eso debe ir acompañado de reformas internas que favorezcan mejoras en la productividad: eliminación de curros, desregulaciones, tanto administrativas como laborales, avanzar en reformas a la seguridad social, vencer las resistencias corporativas a las reformas en la enseñanza y la formación, etc., etc.
Con perros y marrones, dijo el prócer. No con reclamos de beneficios y protección a la cuenta de otros.
Ignacio De Posadas