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    jueves 20 de junio de 2024

    Investigadores de la Utec prevén instalar una planta depuradora de aguas residuales en la base uruguaya de la Antártida

    Si bien no incumple con la normativa internacional, la gestión de saneamiento de la estación Artigas no es “sostenible” y afecta la calidad de los cursos de agua en los que descarga

    Cuando se instaló hace tres décadas, la base antártica uruguaya fue pionera en algunos aspectos de su gestión medioambiental. Hoy, en cambio, algunos de sus procedimientos quedaron obsoletos y entonces su funcionamiento se convirtió en un tema de atención para el Ministerio de Ambiente.

    La cartera de reciente creación tiene entre sus metas volver a aggiornar la estación Artigas. Ya en 2021 el subsecretario Gerardo Amarilla afirmó que avanzarían hacia “una base verde” ( Búsqueda 2.141).

    En marzo pasado una delegación de investigadores de la Universidad Tecnológica del Uruguay (Utec) viajó hasta la Antártida para evaluar la situación de la base e implementar acciones que permitan hacer un uso más eficiente del agua disponible. El equipo fue liderado por Héctor García, coordinador del Posgrado en Ingeniería Sanitaria y además docente de IHE Delft, el instituto del agua holandés.

    La visita se enfocó sobre todo en los sistemas de saneamiento. Según dijo García a Búsqueda, si bien la estación cumple con lo establecido en el Tratado Internacional de la Antártida, hoy de todas formas se “descargan aguas residuales sin tratamiento al suelo” a través de tanques sépticos.

    “En saneamiento se sigue perfectamente la normativa internacional, pero hoy no hay una norma o un decreto específico para cumplir. Es decir, no se marcan, por ejemplo, estándares de vertido a cursos de agua como en un país”, explicó García.

    El Tratado de la Antártida establece que las bases que tienen una población promedio de más de 50 personas al año deben proveer saneamiento por medio de la depuración de las aguas residuales a través de una planta depuradora. En tanto, si tienen una población de entre 30 y 50 personas, el tratado sugiere que se incorpore un sistema de maceración que consiste en una sedimentación de los lodos mediante tanques sépticos. Esta opción es la que está presente hoy en la base Artigas y la que genera que una parte de las aguas servidas recolectadas termine en el ambiente.

    “La tecnología presente hoy es muy elemental, como la que hay en cualquier casa de verano donde no hay saneamiento o tratamiento”, agregó el experto.

    Durante el invierno, que va de marzo a noviembre, en la base uruguaya residen solo ocho personas. Desde diciembre a febrero, los meses de verano, la concurrencia aumenta al alojar entre 30 y 50 investigadores. La situación, por tanto, se vuelve un poco más crítica, potenciada además por el deshielo, el cual forma un arroyo que recibe las descargas de aguas residuales y desemboca en la bahía.

    Como primer paso, los investigadores llevaron adelante un muestreo en varios puntos de descarga de los tanques sépticos y de los cursos de agua para evaluar la carga orgánica de patógenos y de nitrógenos. Los resultados arrojaron que aguas arriba de la base, donde no hay una afectación por su funcionamiento, la calidad del agua es mayor, así como su limpieza. Sin embargo, al bajar “se ven los efectos de la actividad humana”, y ahí es donde el equipo identificó las posibilidades de mejorar.

    “Se busca implementar tecnología de punta a nivel tecnológico para depurar las aguas residuales, como establece el tratado para las bases de más de 50 personas”, dijo García. En ese sentido, la Utec prevé implementar una planta depuradora de aguas residuales que también incorpora procesos de filtración para obtener una calidad de agua “excelente”, ideal para descargar en un ambiente prístino como es la Antártida, agregó.

    La tecnología se llama biorreactor de membrana y será instalada durante el próximo verano. Es financiada por la Utec y el Instituto Antártico Uruguayo, junto con colaboración del IHE Delft, y tendrá un costo aproximado de US$ 170.000.

    Dificultades

    La gestión de residuos líquidos de la base había sido descrita por Amarilla como uno de los “desafíos” a solucionar en la base Artigas, ya que los sistemas actuales implican trasladar los lodos de los tanques sépticos al continente una vez al año, lo que repercute de forma negativa en la huella de carbono.

    El proyecto de la Utec permitiría mitigar esos impactos al brindar una solución de saneamiento para un 40% de la base en una primera etapa a través de una planta portátil que será transportada en avión.

    “Si esa tecnología funciona, es fácilmente escalable, pero implica varias fases”, dijo el experto. Es así que, luego de evaluar la tecnología, la idea es brindar saneamiento a toda la estación.

    Por su parte, Alejandra Szabo, otra de las investigadoras que viajó en misión a la Antártida para el desarrollo de este proyecto, dijo a Búsqueda que hoy el tratamiento de los efluentes domésticos en la Base Científica Antártica Artigas “no se realiza sosteniblemente”. Sin embargo, opinó que el biorreactor de membrana, que describió como una “tecnología estado del arte”, permitirá rehusar el agua de ese efluente tratado para las cisternas. O, acoplado con otros sistemas de tratamiento, podría llegar incluso a obtener agua para consumo humano.

    “De esa manera se podría ahorrar muchísima agua, ya que hoy (las personas en la base) para obtener ese recurso tienen que hacer muchas maniobras”, explicó Szabo, quien se desempeña como profesora asociada de la carrera de Ingeniería en Agua y Desarrollo Sostenible y del Posgrado de Ingeniería en Agua y Desarrollo Sostenible de la Utec.

    Otro de los puntos que buscó estudiar el equipo de investigadores fue el uso del agua en la base, es decir, lo que compete al suministro de agua potable y su distribución. En ese sentido, García explicó que la fuente de toma de agua para consumo de la estación uruguaya se encuentra bastante aislada del aeropuerto, por lo que no presenta hoy ningún foco de contaminación y no necesita de tratamientos. Sin embargo, al haber cada vez más gente y más actividades en la zona, los investigadores entienden que las condiciones del agua “pueden estar en cierto riesgo”.

    “Cuando terminemos las tres fases del saneamiento pensamos incorporar algún sistema de desinfección de agua o un procedimiento más frecuente de limpieza de tanques para prevenir problemas en la distribución de agua potable”, afirmó.

    Ciencia, Salud y Ambiente
    2023-05-31T20:32:00