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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa aparición sorpresiva del compañero Juan Sartori con su voluntad de ser precandidato a la presidencia por el Partido Nacional ha dado una inmensa oportunidad de expresiones a diferentes dirigentes políticos, politólogos y periodistas.
Mi apoyo incondicional a la senadora Verónica Alonso en la decisión de bajar su precandidatura y respaldar a Sartori no quita mi análisis sobre el panorama político-periodístico que me generan cierta reflexión.
He visto en este proceso la miseria por la que miles de uruguayos descreen de la política, aunque deberían descreer de ciertos políticos y no de la política. He sido siempre un severo crítico de los corporativismos y protección del status quo de ciertos políticos, a los que aterroriza perder su espacio y tener que buscar trabajo en la actividad privada, lo que hacemos la inmensa mayoría de los uruguayos.
Mienten quienes dicen que no le pidieron reuniones a la senadora Alonso y le ofrecieron todo con tal de que “no apoye a Sartori” y eso sería ser “mercenarios” (término muy duro que utilizaron periodistas para definir a Sartori) porque no vale hacerse el bueno y que los demás son malos cuando les fue mal en sus intentos. Yo me hago responsable de mis expresiones y no comprometo a mi líder Verónica Alonso, pero hay rumores (que no se difunden como otros) de que Lacalle Pou le ofreció y pidió a la senadora que “no bajara su precandidatura” y que si el tema era económico para su campaña, él se hacía cargo, pero que “no le diera apoyo a Sartori” y eso me produce la imagen de la “vieja política” y repartijas que ya no es más aceptada por la ciudadanía…
Es llamativo que quien sustenta su precandidatura con dinero propio como Sartori —y no como ocurre siempre con dinero que proviene de los cargos que cada precandidato tiene en el Estado, es decir, dinero de todos nosotros, mediante ingresos de directores de entes autónomos, servicios descentralizados y otros cargos de confianza que les aportan a sus líderes mensualmente— sea criticado o cuestionado y no quienes financian campaña con dineros públicos. Sumado a que los “aportantes privados” de otros precandidatos tradicionales llegan por “intermediarios” que son justamente ocupantes de “cargos” que a los empresarios les “conviene” aportar. No digo Gre Gre para decir Gregorio.
Es un tema para discutir y será parte del financiamiento de los partidos políticos, pero no nos hagamos los tontos y hablemos de todo y de todos…
Feliz de que Juan Sartori y Verónica Alonso representen la renovación partidaria, una opción de triunfo en las próximas elecciones. Sé que muchos dirigentes de mi querido Partido Nacional quedarán sin el “carguito”, están furiosos pero es bueno que conozcan lo que es la realidad de todos los uruguayos y lo difícil de buscar trabajo, mantenerlo y cumplir horarios…
Hay compañeros que están desde 1985 (reapertura democrática) ocupando cargos político-partidarios, lo que no crítico “en principio” pero opino que sería bueno que estén “un tiempo del otro lado del mostrador”, es decir, conocer cómo es la realidad del simple “contribuyente” más allá de que en los discursos son unos fenómenos que parece que conocieran la dura vida por solo recorrer ciertos barrios necesitados, pueblos y villas…
El propio Lacalle Pou —lo he expresado hace años— nunca trabajó en la actividad privada y creo con el mayor respeto que para ser presidente se debe saber la realidad de quienes pagamos impuestos, tarifas, multas, convenios y toda la diversa realidad que ante dificultades nos impone el Estado, que no nos da las mismas concesiones que a los legisladores ni designados por el Poder Ejecutivo.
No me gusta tener que aclarar que Verónica Alonso no precisa ningún acuerdo económico porque por su situación económica familiar no lo necesita y bien por ella. Por el dinero no la corran porque van mal…
Quiero finalizar diciendo que como tataranieto de Aparicio Saravia siento plena tranquilidad de apoyar a Juan Sartorio (luego de que mi líder Verónica Alonso nos consultara y definiéramos ese apoyo) porque nadie hasta el momento ha dado argumentos concretos sobre que Sartori tenga alguna tacha moral, ética o personal y por lo tanto yo exijo respeto por un compañero que está dando tiempo, patrimonio personal, afecto e ideas a la interna del querido Partido Nacional sin hablar mal de nadie. Ojalá todos hicieran lo mismo.
Como decía el Dr. Herrera en Las luces del ideal en 1935: “... en el largo viaje y a la hora en que el crespúsculo de la mañana se confunde con la melancolía del crespúsculo de la tare, no hemos dejado olvidada, ni perdida ninguna prenda del apero”.
Dr. Marcelo Maute Saravia