Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLeo con atención la última columna de Adolfo Garcé. Nos habla en suma de cuidar la convivencia republicana de cara a las próximas elecciones. Loable propuesta. Cuidar el tono y las palabras para preservar un bien superior: la democracia. Plantea Garcé que la competencia electoral árida y dura lleve a la ciudadanía a que más allá de optar por uno u otro candidato pierda confianza en las instituciones. Otra vez, absolutamente compartible planteo. Entra luego en detalle el politólogo, ejemplifica algunos casos de corrupción notoria. Muy cierto esto también. Existieron y existen Marset y Astesiano como casos insignia y otros escoltas como Cardozo, Salto Grande, Irene y largos etcétera. Nos propone entonces que sin perjuicio de estos numerosos y graves casos, que no se pierda la línea. Que sea en suma una campaña de guante blanco, particularmente cuando se mencionen estos casos vergonzosos.
¡Qué difícil, Adolfo! Tu exhortación llega al final de un gobierno que con sus fieles Da Silva y Bianchi como escuderos han usado el insulto y descalificativo como única arma política. No fueron los únicos. Fue una política deliberada y planeada. Quizás diseñada por el asesor presidencial y de Conmebol, hoy fuera.
Muy bravo que ocurra su pedido, Garcé, cuando ante la hecatombe de mentiras y corrupción, ante el deterioro de la calidad de vida de los uruguayos se niega primero y luego se responsabiliza al gobierno anterior. Siempre con descalificativos y munición gruesa.
Basta solo recordar el apriete público reciente, al estilo compadrito, del presidente a Orsi.
Se sabe que las humillaciones, los insultos y descalificaciones solo producen rencor y resentimiento. Con el agravante de que los mismos se expresan ante los micrófonos siempre dispuestos de los movileros (no son periodistas) de los medios afines, que son todos.
Por eso, porque no creo que sea justo pedirle a la oposición que luego de cuatro años de vergüenza y lucha en el barro se ponga el smoking y el guante blanco a la hora de señalar y debatir.
Pablo Oroño