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    miércoles 05 de junio de 2024

    Las encuestas y el Frente Amplio

    POR

    Sr. Director:

    La última encuesta publicada por Cifra muestra que el Frente Amplio (FA) tiene 47% de intención de voto (lo cual muestra una subida respecto a la anterior de la misma empresa), mientras que la coalición multicolor es apoyada por el 42% (lo cual representa una baja). Como era esperable, otra encuestadora (Opción Consultores) presenta resultados cualitativamente diferentes: un empate de 41% entre el FA y la coalición. Y es probable que una nueva encuesta hecha por otra empresa dará resultados nuevamente diferentes.

    Más allá de que no dudo de la honestidad de las encuestadoras, sin duda, el hecho de usar metodologías diferentes lleva a resultados no solo cuantitativos sino cualitativos distintos. Es obvio que no es lo mismo que por ejemplo para Cifra el 89% de los ciudadanos hoy tengan definido el voto que solo lo tengan el 82% para Opción Consultores: asumiendo unos 2 millones y medio de votantes, ese 7% de diferencia representan nada menos que 175.000 votos (el equivalente, más o menos, a dos o tres senadores). Y en el caso del FA, el 6% de diferencia serían unos 150.000 votos, o sea, no menos de dos senadores. Y probablemente la próxima encuesta sea diferente a las dos conocidas.

    Lo que sí parece más que claro es que el FA va a ser, nuevamente, la fuerza política más votada, seguida por el Partido Nacional (PN). Por otra parte, parecería que el FA, en caso de no cometer errores serios, está en condiciones (lo cual no quiere decir que suceda), podría (remarco el condicional) acceder en octubre a la mayoría parlamentaria, y que parece probable que la presidencia se resuelva en la segunda vuelta, en noviembre.

    ¿Y qué factores pueden, en mi opinión, definir octubre (y de ser necesario) noviembre? Voy a enumerar algunos que, a mi leal saber y entender, son importantes… Aclarando que soy frenteamplista y, por lo tanto, mi opinión está, más allá mi de voluntad de ser objetivo, sesgada.

    a) El FA está hoy, de acuerdo a todas las mediciones, por encima de lo que estaba hace cinco años. Este aspecto no es menor. El aspecto “subjetivo” de “sentir que se puede” es posible que sea definitorio, tanto en la cabeza del votante como en la forma en que se influye en el área de influencia del ciudadano. Esto no existía hace cinco años.

    b) Me resulta más que obvio que tanto el FA como la coalición multicolor tienen votantes “cautivos”, o sea, pase lo que pase (dentro de la normalidad), no menos del 80% de los que hoy dicen que votarán al FA lo votarán más allá de cualquier circunstancia. Y más o menos lo mismo sucede en la coalición: ellos también tienen su núcleo duro, que considero (en una opinión que tiene su base en votaciones anteriores y en datos subjetivos como son conversar con la gente) que hay también no menos de un 80% de los que hoy dicen que votarán a partidos de la coalición que lo votarán sí o sí (siempre pensando fuera de terremotos que, aunque improbables, pueden ocurrir). Y en estos porcentajes que doy soy conservador: posiblemente los votos que no cambien, en ambos bloques, las voluntades seguras se pueden acercar al 90% de lo que hoy vemos.

    c) Tercero aspecto (decisivo): quién gana las internas en cada bloque. Pienso que poco importan en este sentido Cabildo Abierto (CA), el Partido Independiente (PI) y el Partido Colorado (PC). Esto es porque en los dos primeros ya se sabe que los candidatos serán Manini y Mieres. Y en el PC, tanto por su vocación de actuar como “partido de cola” del PN como su bajo potencial electoral, poco importa quién gane la interna.

    Donde sí importa en la coalición multicolor es quién triunfe en el PN. Los más probables son, en orden de preferencias, Álvaro Delgado y Laura Raffo. Todo indica que Delgado va a ganar. No solo por las encuestas (que son unánimes) sino porque además fue la mano derecha de Lacalle Pou y apuesta a ser su sucesor.

    Sin dudas tiene a su favor el apoyo casi explícito del actual presidente y representa, efectivamente, la continuidad. Pero, claro, no tiene el carisma de Lacalle Pou. Y ser su continuador tiene sus debilidades. Por ejemplo, al no tener “votos propios”, ¿tendrá autoridad ante Manini, ante el dividido Partido Colorado, ante Mieres y su PI? Lo dudo. Su fortaleza (ser el “heredero” de Lacalle Pou) es al mismo tiempo su debilidad: en cuanto a prestigio, capacidad de mando y liderazgo, está, al menos ante los ojos de la población, a años luz de Lacalle Pou.

    Además, tendrá que cargar sobre sus hombros la responsabilidad de defender cosas como Astesiano, Marset, los acomodos en Salto Grande, la entrega del puerto, el fracaso en la seguridad, en la enseñanza, etc. Lacalle Pou “solucionaba” eso con su carisma, selfies y capacidad de comunicarse con la gente común. Delgado carece de “eso”, inmedible pero decisivo, de comunicación.

    Y Laura Raffo, sin dudas una mujer formada, capaz e inteligente, podrá tener apoyo en algunos sectores de capas medio-altas, pero a nivel nacional no la veo. Y sin pretender meterme en la interna del Partido Nacional, no la veo (no por falta de inteligencia o formación, sino por carencia de empatía) capaz de ganar sectores humildes del país y ser la líder de su partido. Y menos aún de liderar a Manini y al Partido Colorado.

    Y veamos al FA. Está polarizado. Guste o no, la opción está entre Cosse y Orsi. Ambos tienen una amplia experiencia de gobierno. Ahí radica la fuerza de ambos. A lo que hay que sumarle que los une un programa común. Pero, claro, hay diferencias entre ambos.

    A Carolina la apoyan el PCU (Partido Comunista), el PS (Partido Socialista) y otros grupos más chicos, fuerzas que si bien tienen un apoyo interno importante en la interna del FA no tienen un gran arraigo en el interior del país, aunque sí lo pueden tener en Montevideo.

    Y Orsi cuenta con el MPP y la Vertiente Artiguista. Y el MPP es el Pepe (y Lucía). Y además es un líder indiscutido en el segundo departamento del país: Canelones. Y sumemos a esto lo que dicen las encuestas: a) Orsi es percibido (hasta ahora) como el próximo presidente, b) es quien ganaría en un supuesto balotaje en noviembre a cualquier candidato de la coalición. Y esto se debe, en lo fundamental a dos aspectos: I) Orsi no es confrontativo (aspecto que caracteriza a Cosse), y el estilo confrontativo, por diversos motivos, no nos gusta en general a los uruguayos; II) tiene mucha más aceptación en el interior del país que Cosse. Y esto lo digo mucho más allá de la pésima forma que el Pepe afirmó lo mismo, hace unos pocos días.

    Por lo tanto, y para finalizar esta ya larga carta, me imagino que en las internas ganarán Delgado y Orsi. El FA, si no comete errores, puede ganar en primera vuelta y con mayoría parlamentaria. Y si no lo logra en octubre, lo ganará en noviembre. Y para lograrlo (si es que lo pretende), debe no cometer errores. Tomar distancia de la posición del PIT-CNT respecto a la seguridad social es uno. Y debe hacer público su apoyo a generar políticas de Estado, como bien dijo Mario Bergara, en temas cruciales que no los resolverá un gobierno de cinco años como son la seguridad, la seguridad social y la enseñanza. Y debe tener un candidato que tienda puentes, que tenga capacidad de diálogo y no genere rechazos.

    Si no comete errores, en mi opinión, todo indica que el FA está en condiciones de ganar las elecciones y hasta con mayoría parlamentaria. Cualquier error táctico que cometa el FA compromete sus posibilidades de tener un cuarto gobierno. Como no tiene nada seguro, más allá de lo que indiquen algunas encuestas, debe moverse con sabiduría y visión estratégica, marcando los enormes errores y carencias de este gobierno. Y más allá de ambiciones personales y grupales, pensar en el objetivo principal, que se supone que para el FA es recuperar el gobierno.

    Como se supone que dijo Napoleón: “Cuando tu enemigo esté ejecutando un movimiento en falso, nunca lo interrumpas”. Y llevémoslos a discutir lo importante: baja de salarios, de jubilaciones, aumento de la inseguridad, fracaso en la enseñanza, promesas incumplidas como en las soluciones habitacionales, casos como los de Astesiano y Marset, aumento de homicidios (ahora, hasta de niños), la corrupción en Salto Grande, la entrega del puerto, los ministros que tuvieron que cambiar por irregularidades, y tantas cosas más. Si no nos equivocamos y no desviamos los ejes de discusión, podemos, estoy seguro, ir a un cuarto gobierno del FA con mayoría parlamentaria. En mi opinión, solo así lograremos que la mayoría de ese 15% o 20% que cambia su voto en cada elección nos apoye. Es mi opinión.

    Héctor Musto

    CI 1.164.548-9

    Cartas al director
    2024-03-06T23:00:00