La Patagonia es árida, a diferencia de Uruguay. Pero ambos territorios son pastizales que albergan producción ganadera. La de la Patagonia es principalmente ovina.
La Patagonia es árida, a diferencia de Uruguay. Pero ambos territorios son pastizales que albergan producción ganadera. La de la Patagonia es principalmente ovina.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos cambios en el ecosistema son críticos y por eso el Instituto Saras se ha dedicado a estudiar y explicar el ecosistema patagónico y el impacto del clima. El tema es relevante porque han ocurrido casos de “pérdida de cobertura vegetal asociada al sobrepastoreo” del ganado, dijo a Búsqueda Néstor Mazzeo, ecólogo del Instituto Saras y docente de la Universidad de la República.
“La estructura vegetal es tan importante como el clima para explicar el funcionamiento del ecosistema de los pastizales patagónicos”, realizado por varios equipos de científicos argentinos pertenecientes a Saras y publicados en la última edición de la revista científica “Journal of Ecology”.
Luego de estudiar 311 predios concluyeron que “mantener y mejorar la cobertura vegetal y la riqueza de las especies, particularmente pastos, podrían reducir los efectos adversos del cambio climático sobre el funcionamiento de este ecosistema”.
La preocupación por el manejo correcto del ecosistema patagónico se ha extendido. Hasta la marca de ropa Patagonia tiene un programa para producir la lana con el manejo de stock adecuado que cuide el sistema y que además se adapte a los nuevos escenarios de variabilidad climática. “Para que se pueda conservar la producción de las comunidades”, explicó Mazzeo.
Los trabajos de Saras apuntan a proveer información para “crear mayor capacidad de adaptación y resiliencia —capacidad para retornar a condiciones previas a una perturbación— a los nuevos escenarios de variabilidad climática que se avecinan. Hay una parte de la adaptación que pasa por un adecuado manejo de los recursos e incluir lo que hoy se llama buenas prácticas: adecuar bien el stock ganadero, mantener parte del área de pastizales naturales y sobrellevar las sequías”, comentó el ecólogo.
“Hay un avance sustancial. Va incrementando nuestra capacidad de entender cómo operan los disturbios naturales y a su vez cómo operan algunas prácticas de manejo de estos recursos, ya sea por la producción de carne, lana u otra. Lo importante es incorporar todo ese conocimiento porque aumenta nuestra capacidad para conservar esos ambientes y adaptarnos frente a los escenarios de variabilidad climática”, argumentó Mazzeo. “Muchas veces pensamos hacia adelante, en adaptarnos a escenarios futuros que nos plantea el cambio climático. Hay que entender los cambios que pueden venirse, pero tenemos que tener capacidad de adaptación ahora, hoy. Si no, nuestra capacidad futura va a estar limitada”, agregó.
El “problema fundamental” es que “hay una brecha muy grande entre el conocimiento científico disponible y el ámbito de la toma de decisiones y de planificación. Estamos haciendo esfuerzos para difundir nuestros resultados. Hay problemas de manejo y conservación de los recursos porque el conocimiento no llega, no difunde”, opinó Mazzeo.