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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSe oye hablar mucho de las pruebas PISA, que miden la performance de la educación secundaria y todos nos lamentamos por los malos resultados, particularmente en cuanto al fracaso en el pasaje de grados.
Pero esos resultados son fantásticos si los comparamos con los de la Universidad de la República.
Un estudio hecho hace unos meses por la Facultad de Ciencias Sociales muestra datos espantosos.
Por ejemplo:
Solo el 27% de los estudiantes de la Udelar alcanza a aprobar por lo menos una materia por año. ¡Una!
Menos del 30% logran una trayectoria académica esperada (que tampoco equivale a terminar y recibirse).
Un 70% de los estudiantes o bien fracasan o simplemente no estudian, pero siguen matriculados.
Estos resultados, aplicados a cualquier actividad, son pésimos. Revelan que la institución es un fracaso.
Reflexionemos: estamos hablando de una institución pública, que es bancada por la sociedad (cuya mayoría, dicho sea de paso, no accede a la universidad). Es la sociedad quien paga el presupuesto universitario. ¿Y qué consigue a cambio?
Ya sé que enseguida saldrán los defensores de la autonomía: “¡No te metas con la universidad!
Obvio que nadie de afuera puede meterse a dirigir a la Udelar (y ayudar a corregir sus errores). Pero no recuerdo haber oído o leído que la Udelar está obligada a rendir cuentas ante los representantes de la sociedad acerca de qué ha producido con tanta plata.
Que debe explicarle al país, del cual forma parte y a cuyo servicio está, qué hace con los recursos públicos que se le han confiado (confiado, no regalado).
En ocasión de la última Rendición de Cuentas, el rector fundó su pedido (crónico), de más plata, en el crecimiento del número de estudiantes que tiene la Udelar. Absurdo. Esa no es una medida de eficiencia. Al revés, el estudio citado explica por qué tiene tantos estudiantes. Muy sencillo, porque nadie controla que no estudian. Porque no parece ser uno de los cometidos de la institución de enseñanza superior.
Producir estudiantes perpetuos o truncos no es algo que al país le sirva y tampoco puede ser el sentido de una universidad. Convertirse en una suerte de parking estudiantil gratuito.
Es hora de que el Parlamento (en representación de la sociedad contribuyente) le exija a la Udelar lo mismo que se les exige a todos los que manejan plata ajena: que rinda cuentas. Lo que implica mostrar resultados. No basta con los números fríos.
Eso no es violentar la autonomía. Es ejercer las funciones propias del Parlamento.
No confundir autonomía con soberanía. O con relajo.
Ignacio De Posadas