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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCuando, en mi querido país, se discuten temas intrascendentes, cuando todavía TCP Katoen Natie no ha construido el primer muelle, cuando después de cuatro años no se ha logrado un acuerdo para el dragado del canal de acceso al puerto de Montevideo a 14 metros de profundidad, cuando el puerto que iba a ser pesquero de Capurro, después de una licitación fallida con cuatro prórrogas sin oferentes y una inversión de más de U$S110 millones de dólares, se transformó en un puerto chatarra porque allí se está desguazando el viejo dique Tsakos, cuando no existe un plan maestro para el puerto de Montevideo, cuando no hay un sistema nacional de puertos y salen proyectos, como hongos, sin el debido análisis y coordinación por parte de las autoridades competentes, cuando la Aduana es un colador, cuando los ministros de Ambiente, Adrián Peña y ahora Robert Bouvier, hacen caso omiso del enorme riesgo ambiental que pueden causar los vertimientos de los emisores de aguas cloacales de Buenos Aires en el Río de la Plata, cuando el ex Canciller Bustillo debió renunciar por errores injustificables, surge la voz de un senador que plantea proyectos y emprendimientos que deben ser encarados con mucha atención porque pueden proyectarse para formar parte de una racional política de Estado.
Me refiero al senador Sebastián Da Silva, que conoce el agro uruguayo como pocos y proyecta iniciativas para el fomento y el desarrollo de la producción agropecuaria entre las que se destaca lo referente a una política de riego que considero de fundamental importancia. Al respecto es categórico en cuanto a que “un shock en la infraestructura de riego” podría dar lugar “a un incremento de por lo menos tres o cuatro puntos del Producto Bruto Interno (PBI)” en nuestro país. En su planteo insiste en la necesidad de “juntar a los baqueanos con los técnicos”, que indica, en mi opinión, que no se debe improvisar asignándole esa responsabilidad, como premio consuelo, a políticos frustrados.
Si a ello le agregamos que UTE ha demostrado tener disposición para apoyar el desarrollo del riego con un costo bonificado de la energía eléctrica para incentivar esa actividad, podemos concluir en que estamos ante una muy buena idea que puede ser llevada a cabo, con grandes beneficios para el país, no solo por el aumento de la productividad que puede generar de nuestros campos sino, también, por los reservorios de agua que se van a construir y que serán de gran utilidad en tiempos de sequía.
Solo faltaría que este emprendimiento se considere, por todos los partidos que van a intervenir en la próxima contienda electoral, como una cuestión de Estado y que se pueda transformar en una palanca de desarrollo para la economía de nuestro país, cualquiera sea el sector político que resulte ganancioso.
Dr. Edison González Lapeyre