Los temas nacionales y regionales habían atrapado la atención de la familia, y las charlas en almuerzos y cenas focalizaban en la fractura del Frente Amplio, la renuncia del licenciado, el Mercosur y Venezuela.
Los temas nacionales y regionales habían atrapado la atención de la familia, y las charlas en almuerzos y cenas focalizaban en la fractura del Frente Amplio, la renuncia del licenciado, el Mercosur y Venezuela.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáFortunato les dio a todos, mientras se dirigía a su sillón frente a la tele con la media copa de vino que le quedaba. Pensaba poner la CNN para ver qué pasaba en el resto del mundo, al que tenían medio olvidado.
Para Fortunato, la espléndida morocha Patricia Janiot ya era como de la familia, y casi que la saludó cuando su imponente imagen copó la pantalla con todo su despliegue de simpatía.
—¿Cuánto aguantaré antes de dormirme? —pensó Fortunato para sus adentros, recapitulando la extenuante jornada de trabajo que había tenido.
Las primeras noticias que llegó a ver con claridad eran de la rutinaria batalla cotidiana en las calles de Caracas, entre los matones bolivarianos y la gente de a pie, enfrentando balas y gases con piedras y coraje. Déjà vu.
De pronto aparece Donald Trump en la cancha de golf que tiene en el fondo de su casita de veraneo en la Florida, y se apresta a hacer declaraciones a un grupo de periodistas.
—Se le debe haber quedado sin batería el celular —pensó Fortunato—, porque si no, se venía un tuit. Pero no se vino.
Fortunato ya parpadeaba, pero hizo un esfuerzo por no dormirse, porque Trump arrancó con una sorpresa.
—En las últimas semanas hemos estado intercambiando amenazas con el líder norcoreano Kim Jong-un, ya que hace tiempo que viene manejando de forma imprudente las armas nucleares, cosa que me parece preocupante —dijo el presidente norteamericano.
Y agregó, y esta fue la gran noticia: —Me parece que lo mejor es que hablemos personalmente antes de enfrentarnos en una guerra nuclear. Me voy ahora mismo para Pyongyang y veremos qué pasa —concluyó Trump, dejando al mundo con la boca abierta y a Fortunato con los ojos casi cerrados, porque se estaba quedando dormido, y no sabía si lo que había escuchado era cierto o no.
Patricia Janiot continuó desarrollando la noticia, y dijo que Trump ya había llegado a Corea del Norte, habiendo sido recibido muy amistosamente por Kim Jong-un.
Aparece entonces en la pantalla, como es habitual en CNN, un experto que comenta la noticia. En este caso el consultado fue el Dr. Marcos Melás Setodas, licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Longballs, Carolina del Norte. El experto le dijo a Patricia Janiot que no le sorprendía que Trump se hubiera ido a entrevistar con el líder norcoreano, ya que se trataba de dos personalidades patológicas y extremistas, que es mucho más lo que tienen en común que lo que los separa. Y que no le sorprendería que se pusieran de acuerdo en algo, y ojalá que fuera lo menos catastrófico posible.
Fortunato se restregaba los ojos, pero estaba casi seguro de que esto lo había soñado, y no escuchado.
El informativo siguió adelante, y ya se comunicaba al mundo que Trump y Kim Jong-un habían llegado a un acuerdo de acción conjunta, y que se firmaría en los próximos días un tratado de amistad y unión para la paz del mundo, que comenzaría con la anexión de Corea del Sur a Corea del Norte, tras una invasión de tropas conjuntas norteamericanas y norcoreanas.
—Una sola Corea, bajo el mando conjunto de Kim y Trump —dijo el informativo, agregando que el binomio tenía otros planes más ambiciosos.
En efecto, Kim le prometió a Trump que lo apoyaría con hombres y armamento en la invasión a Europa, para poner en práctica la operación Dry Cleaning, por la que las tropas conjuntas expulsarían de Europa a los tres millones de refugiados musulmanes que llegaron a territorio europeo en los últimos años, generando una terrible crisis social y humanitaria.
—¿Cuál fue la reacción de la canciller alemana Angela Merkel cuando usted le comunicó esta noticia? —le preguntó a Trump un periodista, cuando el presidente salía de tomar el té en el Palacio de los Pueblos Libres George Washington-Kim il-Sung, recientemente inaugurado en Pyongyang.
—Cuando le expliqué lo que íbamos a hacer, ella gritó algo en alemán que no entendí, y después se cortó la llamada —dijo Trump—, pero me imagino que su grito era de alegría por la gestión que llevaremos a cabo sin que a Alemania ni a ningún país europeo les cueste nada. Europa nos estará agradecida de nuevo, como después de la II Guerra Mundial —concluyó el mandatario norteamericano.
Otras operaciones planificadas por los estadistas aliados comprenden una invasión al África, para derrocar a todos los caudillos corruptos que vienen esclavizando a sus pueblos desde hace décadas. Los tiranos serán ejecutados por las tropas de élite norcoreanas, y en su lugar asumirán gerentes norteamericanos. En el Congo, por ejemplo, se designará como gerente general a John Pureblood, antiguo comisario regional del Ku Klux Klan, quien posee amplia experiencia en el manejo de situaciones oscuras y complejas.
A esta altura Fortunato ya estaba out, pero el informativo no paraba de comunicar sorprendentes noticias.
—Tanto han congeniado estos dos líderes mundiales —dijo Patricia Janiot desde la pantalla— que han tomado una de las medidas más audaces que el mundo pueda imaginar. Tras largas conversaciones familiares con sus hijos, Trump ha convencido a su hija y colaboradora Ivanka Trump para que sea inseminada con los espermatozoides de Kim Jong-un, para dar a luz un hijo varón, genéticamente programado, que se llamará Kim Jon-Trump, quien será el continuador de la estirpe fundada por estas dos personalidades, que ayer parecía que se iban a aniquilar, y hoy piensan unir sus sangres para desconcierto del mundo.
La noticia fue confirmada por el esposo de Ivanka, Jared Kushner, quien hizo declaraciones al partir rumbo a Hawái para unos días de reflexión tras el desconcertante anuncio. Iba acompañado por la abogada rusa Natasha Kekulova, con quien pasará unos días analizando las tensas relaciones ruso-norteamericanas.
—¡Vieja, vení! —gritó Fortunato, que se había despertado—. ¡Trump va a tener un nieto norcoreano hijo del gordito Kim! ¡Qué notición!
—Dale —respondió su esposa—, vení a seguir durmiendo en la cama, que hace horas que estás soñando en el sillón…