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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn el libro Claudio Paolillo periodista, que es una recopilación hecha por sus amigos en agosto de 2019, figuran una cantidad de sus artículos sobre los más diversos tópicos, todos ellos acertados, valientes y que configuran un testimonio más que elocuente de la forma en que este periodista excepcional defendió invariablemente la libertad de prensa y los intereses de nuestro país. Entre ellos, figura un artículo titulado “Sin tasa ni medida”, en razón de que tras la dictadura los colorados gobernaron en tres cuartas partes del período: “1985-1990 (Sanguinetti), 1999-2000 (Sanguinetti) y 2000-2005 (Batlle). Pero poco o nada hubieran podido hacer sin la cooperación sin tasa ni medida que los blancos han brindado de manera constante”. Remontándose a 1984, afirma Paolillo que tras la elección de Julio Sanguinetti después de la dictadura de doce años “Wilson Ferreira salió de la cárcel donde los militares lo habían retenido para evitarle participar en los comicios e impedirle competir por la presidencia de la República. Su primer mensaje hubiera podido estar recargado de rencor ante la injusticia de que había sido objeto y la evidencia de que todo lo que sobre él se decía en el régimen de facto habría sido una engañifa para despojarlo de su derecho a pugnar por llevar a su partido al gobierno. Lejos de eso, llamó a los blancos a dar gobernabilidad al Poder Ejecutivo que se instalaba en marzo de 1985. Wilson quería evitar un incendio y, más allá de su partido, quería proteger la democracia y la libertad recién recuperada. Ese despojo tampoco fue obstáculo para que dos años más tarde, el mismo Wilson protagonizara uno de los mayores gestos de grandeza en un político desde que se tenga memoria, tras el restablecimiento de la democracia, cuando en aras de evitar lo que se suponía podía derivar en un retroceso institucional para la democracia que apenas revivía, apoyó la ley que amnistió a los militares acusados de violar los derechos humanos durante la dictadura. Cuidar la democracia y la libertad, patrimonio de todos los uruguayos, fue otra vez el argumento que genuinamente sirvió al caudillo blanco”.
A ello agrego, por mi parte, que en ambas oportunidades Wilson aplicó la ética de la responsabilidad a la que yo aludiera en mi discurso sobre la ley de caducidad, citando a una referencia del exiliado don Carlos Quijano, quien seguía a su vez las enseñanzas de Max Weber. Mucho más podría agregar sobre Wilson, con su histórico regreso al país en el barco que lo trasladó al puerto de Montevideo el 16 de junio de 1984, pero no quiero abusar del espacio que generosamente me brinda Búsqueda.
Dr. Gonzalo Aguirre Ramírez.
Beatriz Braga