Estética nómade, reinterpretación de lencería, denim y arquitectura fueron el común denominador de la nueva edición de la Semana de la Moda de Tokio, celebrada dos veces al año y considerada como una de las cinco grandes semanas de la moda globales.
Esta semana, celebrada dos veces al año, es considerada como una de las cinco grandes de la moda globales
Estética nómade, reinterpretación de lencería, denim y arquitectura fueron el común denominador de la nueva edición de la Semana de la Moda de Tokio, celebrada dos veces al año y considerada como una de las cinco grandes semanas de la moda globales.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa presentación de la temporada primavera-verano 2027 empezó con el desfile de Yoshio Kubo, que instaló en la pasarela una especie de tienda de campaña portátil, inspirada en una vivienda nómade.
“Me centré en crear ropa que no estuviera sujeta a las distinciones estacionales. Intenté diseñar prendas que fueran cómodas y permitieran a la gente moverse con libertad”, dijo Kubo a The Japan News. Sus atuendos se caracterizaron por las prendas superpuestas, las siluetas holgadas y los elementos ornamentales, que aportaron cierto aire étnico a la colección.
Por otra parte, en su debut oficial en Tokio, la marca Whitenook, dirigida por Su Xin, presentó una colección que tuvo al denim como protagonista. Este material apareció combinado con organza, trajes negros y materiales naturales.
El cierre de la primera jornada estuvo a cargo de Enföld, de Mizuki Ueda, que trasladó elementos de la arquitectura a sus creaciones, inspiradas no sólo en edificios, sino también en todo lo que se esconde tras las estructuras, como cañerías, planos y aislantes. La propuesta de Ueda incorporó además dibujos del artista Takahiro Yamaguchi y una colaboración de la marca tradicional de sandalias Goyemon.