El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Ignacio Alonso, y Eduardo Ache, miembro del Consejo Ejecutivo de la AUF, plantearon a Orsi las dificultades que supone esa disposición tanto para la Conmebol como para la AUF y los clubes uruguayos, según indicaron asistentes al encuentro. Cuando se disputan en Uruguay partidos de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, la confederación sudamericana es multada económicamente por el Ministerio de Economía y Finanzas por infringir la ley, como organizadora del evento, ya que se promocionan empresas de apuestas deportivas, por ejemplo, en las camisetas de los equipos visitantes.
La normativa también abarca a las vallas publicitarias en el campo de juego: en 2019 la Conmebol comenzó a tener a empresas de apuestas deportivas, juegos y entretenimiento interactivo como patrocinadores oficiales de la Copa Libertadores y de la Copa Sudamericana. Actualmente el patrocinador es Entain, con sus marcas Sportingbet en Brasil y bwin en ciertos mercados de América Latina.
En el caso de las vallas publicitarias, una de las alternativas que la Conmebol ha utilizado, en ocasiones, consiste en acordar previamente con sus patrocinadores una adaptación de la publicidad para el mercado uruguayo: la publicidad física instalada en el perímetro de la cancha puede corresponder a una marca permitida o a otro contenido comercial, mientras que la publicidad de la casa de apuestas deportivas se incorpora virtualmente a la señal televisiva destinada a otros mercados. Es un mecanismo de virtual advertising o virtual replacement que permite trabajar con señales o feeds diferenciados según el territorio.
Aunque en la final de la Copa Libertadores un sistema así puede emplearse, las promociones en las camisetas carecen de una alternativa técnica y cinco de los ocho equipos que disputan hoy los cuartos de final del torneo tienen como patrocinador principal a empresas de apuestas deportivas: Corinthians (Brasil) cuenta con el patrocinio de Esportes da Sorte, de origen brasileño; Flamengo (Brasil) a Betano, de origen griego; Fluminense (Brasil) a Superbet, de Rumania; Palmeiras (Brasil) a Sportingbet, una marca británica de apuestas deportivas, e Independiente del Valle (Ecuador) es auspiciado por 1xBet, una empresa proveniente de Rusia.
Futbolistas de Peñarol e Independiente Santa Fe, de Colombia, durante un partido de la Copa Libertadores 2026 disputado en el Campeón del Siglo.
Daniel Rodríguez/adhocFOTOS
De ese lote de equipos, Flamengo y Palmeiras estuvieron presentes en siete de las últimas ocho finales de Copa Libertadores disputadas entre 2019 y 2025. Ganaron tres y dos torneos cada uno respectivamente. El año pasado se enfrentaron en la final y se espera que uno de los dos llegue a la definición del torneo de 2026, donde hipotéticamente se cruzarán en semifinales. En el mismo período de 2019-2025 ambos acumulan, además, cinco de los siete campeonatos de Primera División del fútbol de Brasil, lo que los convierte en los dos clubes más relevantes del continente en la última década.
Betano paga al Flamengo aproximadamente US$ 45 millones por año dentro de un contrato que se extiende hasta diciembre de 2028, En el caso de Palmeiras, Sportingbet firmó un contrato hasta diciembre de 2027 que puede alcanzar aproximadamente US$ 30 millones por año si se incluyen variables y premios.
La magnitud de los equipos y los montos de dinero de sus acuerdos de patrocinio impiden ocultar o sustituir la publicidad de las casas de apuestas en sus partidos, más aún en una final de Copa Libertadores, donde aumenta la audiencia, la exposición internacional y el valor comercial.
Sobre este punto, Alonso y Ache transmitieron a Orsi la necesidad de que el gobierno evite sanciones económicas a la Conmebol durante la final de la Copa Libertadores. Uno de sus argumentos hizo énfasis en el impacto económico positivo que, para el país, tuvo la decisión de la Conmebol de designar al Estadio Centenario como sede de la definición. Estimaciones manejadas días atrás por Alonso indican que la final puede generar al menos US$ 50 millones en ingresos vinculados al turismo y otras actividades.
El encuentro con el presidente se dio en la barbacoa del jardín de Suárez y Reyes. Estuvieron presentes, además de los directivos de la AUF y de la Conmebol, el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez; el ministro de Economía, Gabriel Oddone; Fernando Lorenzo, exministro de Economía y delegado del Poder Ejecutivo en la comisión de los preparativos para el Mundial 2030, y Horacio Rivero, secretario personal de Orsi.
¿Cómo funcionan las apuestas deportivas en Uruguay?
A través de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas, el Ministerio de Economía y Finanzas mantiene control sobre las apuestas deportivas en Uruguay, bajo leyes y decretos que impiden la instalación de empresas, salvo Supermatch, autorizada por el Estado a La Banca de Quinielas de Montevideo con un permiso exclusivo para operar en el rubro, tanto de forma presencial como en línea. “La única casa de apuestas deportivas del Uruguay”, indica la metadescripción de la empresa en los resultados de Google.
Flamengo y Palmeiras, los dos clubes más importantes de la actualidad en Sudamérica, tienen como patrocinadores principales a compañías de apuestas deportivas.
Thiago Ribeiro/AFP
El esquema está respaldado por la Ley 19.535 de 2017, que prohíbe expresamente que otros operadores ofrezcan juegos de casino o apuestas en modalidades remotas, y por el decreto 366/017, que estableció que la prestación de servicios a través de internet, plataformas tecnológicas, aplicaciones informáticas o similares referidas a juegos de azar o apuestas en línea se encuentra alcanzada por el principio general de la ilegalidad, sin perjuicio de la facultad conferida al Poder Ejecutivo de otorgar habilitaciones específicas.
Esto supone una limitante para la AUF y los clubes uruguayos en un contexto global en el que las asociaciones y las instituciones de fútbol están cada vez más respaldadas económicamente por empresas de apuestas deportivas, que viven un auge a escala mundial y también en Uruguay: en 2025, Supermatch significó casi 29% de las apuestas en el país, más que la Quiniela (27%), la Tómbola, el 5 de Oro y la Quiniela Instantánea, que tuvieron una participación en torno a un 13% cada una, según datos de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas.
Mientras en Uruguay la presencia de las casas de apuestas está restringida, en el resto del mundo se volvieron tendencia. Del otro lado del Río de la Plata, por ejemplo, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tiene a la empresa local BetWarrior como patrocinador oficial de sus selecciones nacionales. Además, firmó como auspiciantes regionales en distintos continentes a otras dos empresas del rubro: CoinPoker (una plataforma de póker en línea) y BetPanda (apuestas deportivas y casino en línea). Los dos clubes más populares del país utilizan como patrocinador principal en sus uniformes a Betsson (Boca Juniors) y Betano (River Plate).
La selección argentina tiene a una empresa de apuestas deportivas como uno de sus patrocinadores oficiales.
BetWarrior Argentina
Betano es una de las empresas más relevantes del sector. Propiedad de Kaizen Gaming, un grupo de apuestas deportivas y juegos en línea, emplea a más de 2.700 personas. En mayo firmó como promotor del Mundial 2026 para Europa y Sudamérica, la tercera colaboración entre la FIFA y esta empresa, que hace cuatro años se convirtió en el primer corredor de apuestas deportivas que se asoció con el organismo rector del fútbol, entonces en calidad de promotor continental del Mundial 2022 para Europa. Más recientemente, fue socio oficial de la FIFA en el Mundial de Clubes 2025.
En octubre del año pasado, Conmebol anunció, además del acuerdo con Entain, un contrato con Betano como patrocinador de la Liga de Naciones Femenina, el torneo que clasificará a los clubes sudamericanos al Mundial de Clubes Femenino 2027. Antes, Betano fue patrocinador de la Conmebol para la Copa América 2024. “Con foco en la tecnología y en las personas, Kaizen Gaming busca evolucionar de manera constante la experiencia de apuestas que ofrece a millones de usuarios alrededor del planeta, siempre de forma responsable y entretenida para los fanáticos del deporte”, indicó la Conmebol en un comunicado tras la firma del acuerdo el año pasado.
La falta de confianza en esa supuesta responsabilidad es una de las razones que esgrimieron y esgrimen jerarcas de los últimos gobiernos uruguayos para no cambiar la normativa sobre las apuestas deportivas en el país. Es una crítica generalizada en otros países, con cuestionamientos al riesgo de que las apuestas afecten las competencias deportivas mediante la manipulación de resultados o acontecimientos específicos de los partidos —goles, tarjetas amarillas, tiros de esquina— y la posibilidad de que jugadores, árbitros, dirigentes y otros protagonistas utilicen información privilegiada para obtener beneficios.
El otro gran cuestionamiento es a la ludopatía, especialmente en menores de edad, frente a una masiva publicidad de la industria y la facilidad de las apuestas en línea. En un informe publicado en 2024, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los juegos de azar y de apuestas “se han normalizado mediante nuevas asociaciones comerciales con actividades culturales y deportivas, que se promocionan intensamente”. Según la OMS, los analistas del sector calculan que los ingresos mundiales generados por estas actividades alcanzarán los US$ 700.000 millones en 2028, impulsados en buena medida por el uso de teléfonos inteligentes en países de ingresos bajos y medianos. Entre las medidas recomendadas por el organismo figura “acabar con la publicidad, la promoción y el patrocinio de los juegos de azar y de apuestas en el deporte y en otras actividades culturales”.
Betano, una de las casas de apuestas deportivas más populares del mundo, fue patrocinador de la FIFA durante el último Mundial 2026.
Durante el encuentro con Orsi, Domínguez afirmó que él incluso prohibió la operación de empresas de apuestas deportivas en el fútbol paraguayo mientras fue presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol entre 2014 y 2016, antes de asumir en la Conmebol.
Alonso y Ache, por su parte, indicaron que el país debe ser “inteligente” para encontrar un esquema que permita preservar la integridad de las competencias y la salud de las personas sin derogar la normativa vigente ni perder el dinero que la industria genera para el fútbol y que puede resultar relevante para la organización del Mundial 2030.
“Uruguay va a tener que empezar a corregir el tema de ciertas propagandas. Cada uno tiene la libertad de tener las leyes que quiera y el funcionamiento que quiera, pero perfectamente se puede encontrar un equilibrio entre lo comercial y no fomentar una enfermedad como pueden ser las apuestas”, había afirmado Ache en junio, entrevistado por El Espectador Deportes.