Este modelo, ampliamente adoptado y que recuerda al “financiamiento circular” de Nvidia para centros de datos de inteligencia artificial (IA), ha impulsado la llamada industria de la IA “incorporada” o “encarnada” de China, que desarrolla sistemas de IA alojados en cuerpos físicos. Las valoraciones de empresas “startup” como AgiBot y UBTech, que cotizan en la bolsa de Hong Kong, se han disparado ante la expectativa de que los humanoides representen el futuro de la IA.
Esto ha impulsado la proliferación de empresas startup de robótica. En los últimos dos años se han fundado casi 370, y más de 50 de ellas ya cotizan en bolsa o se están preparando para hacerlo. La que más atención ha recibido, Unitree, se disparó más del 600 por ciento tras cotizar esta semana en el Star Market de Shanghái, un mercado enfocado en tecnología, lo que le otorgó una valoración de US$50 mil millones.
Estos centros, a menudo cofinanciados por gobiernos locales y fabricantes de robots, compran las máquinas, generan datos de entrenamiento y venden esos datos a los fabricantes de robots para que mejoren su tecnología.
“Este modelo se está extendiendo rápidamente porque reduce el costo de construir instalaciones, comprar equipo y organizar equipos de teleoperación”, dijo Poe Zhao, analista independiente de tecnología china y fundador de Hello China Tech. “Pero también difumina la distinción entre la demanda genuina y la demanda creada dentro de un ecosistema respaldado por políticas públicas”.
Sólo una pequeña parte de los datos se vende a fabricantes de otros sectores, como los de automóviles, para aplicaciones en líneas de ensamblaje, según le dijeron al Financial Times(FT) miembros del personal de los centros de entrenamiento.
“Este modelo no puede durar”, dijo otro inversionista. ”Si no logran demostrar que sus robots pueden desplegarse a gran escala en las plantas de producción, los inversionistas comenzarán a reevaluar las valoraciones durante el próximo año”.
Para junio, se habían establecido o estaban en construcción más de 90 centros de entrenamiento en toda China, según la consultora Interact Analysis. Los centros líderes indicaron que generaban más de 10 millones de puntos de datos al año.
Los precios varían, pero un vendedor le dijo al FT que los datos de entrenamiento para que un robot realice un baile de cinco minutos podrían costar hasta Rmb1 millón (US$148,000).
La construcción de centros de entrenamiento está cambiando las previsiones de la industria. Morgan Stanley elevó su estimación de envíos de robots humanoides en China para 2026 a 50,000 unidades, desde las 28,000 previstas en junio, citando compras más fuertes de lo esperado por parte de los gobiernos locales y los usuarios comerciales.
Los defensores del modelo argumentaron que ayudaría a fortalecer la industria robótica y la cadena de suministro del país, señalando los ejemplos de los vehículos eléctricos y los paneles solares, sectores en los que China ahora domina después de que las compras gubernamentales impulsaron la demanda inicial.
Para los gobiernos locales, el modelo ayuda a atraer inversión, talento y cadenas de suministro a zonas donde los ingresos por la venta de terrenos han disminuido. Algunos centros contratan a estudiantes universitarios como entrenadores de robots y ofrecen recorridos pagados para niños y adolescentes durante las vacaciones escolares.
Para los fabricantes de robots y sus proveedores, los centros son una fuente de ingresos en un contexto de demanda comercial limitada.
Leju Robot, con sede en Shenzhen, indicó que los centros de entrenamiento representaron el 45% de las ventas de su robot humanoide insignia, el Kuavo, el año pasado, lo que los convirtió en su mayor fuente de ingresos.
UBTech reveló que el año pasado recibió pedidos por Rmb140 millones (US$21 millones) de centros de entrenamiento respaldados por el gobierno. Aunque aún opera con pérdidas, la compañía indicó que las entregas de robots representaron el 41% de sus ingresos de Rmb2 mil millones el año pasado y espera que los pedidos gubernamentales impulsen un mayor crecimiento este año.
Casi tres cuartas partes de los ingresos por robots humanoides de Unitree en los primeros nueve meses de 2025 provinieron de usuarios de los sectores de la educación y la investigación, incluyendo las universidades. Los analistas señalaron que una proporción relativamente pequeña de los envíos se destinó a centros de recopilación de datos.
Los analistas indicaron que los estrechos vínculos entre los gobiernos locales y los fabricantes de robots dificultaban distinguir la demanda genuina de las compras impulsadas por políticas públicas.
“Las compañías como la nuestra necesitan ingresos, no necesariamente ganancias”, dijo un ingeniero de algoritmos de una empresa con sede en Beijing que vende software a fabricantes de robots. “Los centros de entrenamiento en robótica pueden informar a sus superiores que han comprado el equipo y los robots, que han construido instalaciones de recopilación de datos y que han vendido datos. Ambas partes obtienen lo que necesitan y ambas tienen algo que mostrar como resultado”.
En el centro de entrenamiento de robots más grande de Beijing, donde se han instalado más de 100 robots Kuavo, Leju Robot posee casi el 38% de la compañía operadora, según los registros.
Otra pregunta sin respuesta es si los datos generados justifican la inversión.
Marco Wang, analista de Interact Analysis con sede en Shanghái, señaló que los datos del centro de entrenamiento no iban a ser “100 por ciento útiles” porque los robots no se implementaban en entornos reales. “La aplicación en el mundo real, ya sea en una línea de producción o en un almacén, siempre es diferente del escenario de entrenamiento y pruebas”.
Los analistas de Goldman Sachs señalaron que la escasez de datos de alta calidad del mundo real seguía siendo el mayor obstáculo para una adopción generalizada.
Una gerente de alto nivel de un centro de entrenamiento en el norte de China comentó que los datos de cada fabricante de robots sólo podían ser utilizados por esa compañía, lo que generaba inquietudes sobre la compatibilidad. Añadió que, en promedio, sólo dos o tres horas de datos de un turno de entrenamiento de ocho horas eran realmente utilizables.
“China suele aceptar la duplicación y los proyectos fallidos en las primeras etapas de una industria estratégica”, dijo Zhao, de Hello China Tech. “La expectativa es que el aprendizaje técnico, las cadenas de suministro más sólidas y un puñado de compañías competitivas a nivel mundial puedan justificar las pérdidas en otros ámbitos”.
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