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Freddie Mercury cumpliría 80 años: seis canciones que marcaron su vida y su carrera

A través de 20 años dedicados a la música y a Queen, la leyenda absoluta del rock dejó una huella que trasciende generaciones. Parte de ese legado quedó plasmado en un repertorio de canciones que no solo acompañaron su evolución como artista, sino también distintos momentos de su vida

Tras años de lucha contra el sida, el 24 de noviembre de 1991, Freddie Mercury dejaba desolado al mundo entero tras fallecer a causa de una bronconeumonía empeorada por la enfermedad. La noticia fue prácticamente inesperada debido a que anunció que se encontraba en una etapa avanzada de la infección por VIH tan solo veinticuatro horas antes de morir.

A través de 20 años dedicados a la música y a Queen, la leyenda absoluta del rock dejó una huella que trasciende generaciones. Parte de ese legado quedó plasmado en un repertorio de canciones que no solo acompañaron su evolución como artista, sino también distintos momentos de su vida.

A continuación, seis de esas canciones que permiten recorrer la historia de una figura irrepetible, a 80 años de su nacimiento.

Bohemian Rhapsody

Con casi seis minutos de duración, Bohemian Rhapsody (1975) es la obra maestra de Queen por la que nadie apostaba antes de su lanzamiento, excepto Mercury. La mezcla de géneros y el estilo teatral de su anterior disco, Sheer Heart Attack (1974), se mantuvo y se elevó al máximo exponente.

El vocalista confiaba plenamente en el éxito de una canción con estas características, que no eran para nada comerciales, ya que se mezclaba la ópera con el rock y la balada, géneros que el vocalista admiraba y estaban inspirados por el teatro británico victoriano de humor y espectáculo.

La canción fue un éxito, se mantuvo nueve semanas en el número uno del UK Singles Chart y consolidó a Queen como una de las bandas más prometedoras de la década. Para aquel entonces, el ritmo, la soltura y la creatividad de Freddie eran ya un sello reconocible dentro de la música popular.

Love of My Life

Dentro de A Night at the Opera no solamente se encontraba el exitoso Bohemian Rhapsody, sino que también se incluyó una de las baladas más reconocibles de la banda y admirada por sus seguidores: Love of My Life (1975).

Este sencillo estaba dedicado a Mary Austin, la novia de Mercury con la que se comprometió en 1973 y que se convirtió en el verdadero amor de su vida, tal y como reza la canción. Hija de una familia londinense muy humilde, conoció al cantante cuando ella tenía tan solo 19 años y la conexión que hubo entre los dos trascendió lo romántico, aunque nunca llegaron a casarse.

Para finales de los 70, Freddie ya le había confesado que le gustaban los hombres y vivía libremente su sexualidad dentro de su círculo. Esto, lejos de romper el amor, lo afianzó más, aunque desde ese momento como mejores amigos en lugar de como amantes.

Another One Bites the Dust

Y llegó la década de los 80, momento en el que Queen se consolidó como una de las grandes bandas de la época y, poco a poco, Freddie fue puliendo su imagen más memorable basada en el cuero y su icónico bigote, con un aspecto más cercano a la comunidad homosexual del momento.

The Game, el álbum que incluía Another One Bites the Dust (1980), fue un pequeño salto, aún un poco tímido, a los sonidos electrónicos que se apoderarían de la música popular de la época y Another One Bites the Dust fue el ejemplo perfecto de este cambio radical en el estilo del grupo.

La banda empleó por primera vez sintetizadores y, gracias a su renovado sonido, logró alcanzar la primera posición de la lista Hot Billboard 200 en septiembre de 1980, lo que le convirtió en el primer y único disco de Queen en llegar a este lugar en Estados Unidos.

I Want to Break Free

Una de las imágenes más recordadas de Mercury fue, sin duda, la del disfraz que usó para el videoclip de I Want to Break Free (1984), un sencillo en el que se reafirmaba en su sexualidad y su orgullo frente a los rumores y las críticas.

Desde su publicación, siempre se ha interpretado que este himno de los 80 hacía referencia a “salir del armario”, es decir, a reconocer públicamente su sexualidad. No sería raro, ya que, justamente un año antes, Freddie conoció al que sería su último amante: Jim Hutton, un peluquero y escritor irlandés con el que mantendría un noviazgo hasta el final de sus días.

Por otra parte, fue también durante esa década cuando la salud de Mercury empezó a deteriorarse. En 1987 fue diagnosticado con sida, una enfermedad que mantuvo en silencio ante los medios e incluso sus allegados hasta su último día.

I Was Born to Love You

Además de su fructífera carrera dentro de Queen, sería imposible no destacar su faceta sin la banda para la que publicó su único disco como solista, Mr Bad Guy (1985), y uno junto con Montserrat Caballé llamado Barcelona (1988).

I Was Born to Love You, incluida en el primer disco, es, probablemente, de las canciones que más llevan impregnado su espíritu y su talento como vocalista, un sencillo en el que habla de la necesidad irremediable de amar a una persona sin barreras.

En una entrevista emitida en el documental de la BBC Days of Our Lives, dedicado a la banda, el londinense explicaba: “No quiero terminar siendo parte de un cuarteto. Tengo 37 años y quiero hacer algo diferente”, en relación con la necesidad tanto del cantante como del resto de la banda de explorar nuevos caminos.

The Show Must Go On

El último álbum de la banda, Innuendo (1991), incluyó también el último sencillo que publicaría el cantante en vida, que se titulaba The Show Must Go On (El show debe continuar), una canción compuesta por el guitarrista Brian May en honor al vocalista y a una despedida que parecía imposible evitar.

A pesar de que Freddie Mercury no quiso conocer los motivos detrás de esta canción, aceptó incluirla en el disco, probablemente porque todos estaban al tanto de esa inminente partida del artista. La canción se convirtió en uno de los temas más memorables de Queen y el símbolo de la resistencia y la permanencia en el recuerdo.

Nunca se llegó a interpretar en directo, ya que la última gira de la banda, el Magic Tour, se llevó a cabo en 1986. Tampoco tuvo videoclip y para poder distribuirlo en los medios hicieron uno que juntaba fragmentos de otros, en especial con imágenes del vocalista.

Una canción que, apenas tres semanas antes de su fallecimiento, fue la crónica de una muerte anunciada. Los miembros de Queen, Mary Austin y su pareja Jim Hutton fueron las principales figuras que estuvieron junto a él hasta el día de su muerte, y quienes más sufrieron por su deterioro.

Hasta el último día, Freddie Mercury trató de dar lo mejor de sí mismo para sus admiradores, ya que, lejos de perder su pasión, fue capaz de interpretar el último disco de principio a fin a pesar de las dificultades. A 80 años de su nacimiento y a 35 de su muerte, se puede afirmar que el hueco que dejó en el mundo es solamente comparable con su gran legado en la música.

FUENTE:A partir de EFE