Capa de tul, recortes de prensa y un homenaje al basquetbolista Allen Iverson. Así llegó Naomi Osaka a su debut en el US Open 2026, en una nueva demostración de que sus elecciones de vestuario ya son parte del espectáculo.
La tenista convirtió sus apariciones en los principales torneos en otra forma de expresión, con looks que incorporan referencias a la cultura japonesa y juegan con flores, cristales, lentejuelas y lazos
Capa de tul, recortes de prensa y un homenaje al basquetbolista Allen Iverson. Así llegó Naomi Osaka a su debut en el US Open 2026, en una nueva demostración de que sus elecciones de vestuario ya son parte del espectáculo.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáNo es la primera vez. En los últimos años, Osaka convirtió las canchas de los grandes torneos en un espacio de experimentación con la moda: volados, cristales, referencias a sus raíces y homenajes a distintas figuras. Ha trabajado con diseñadores como Robert Wun y Kevin Germanier y, en 2026, sumó al estilista Law Roach, conocido por su trabajo con Zendaya. También protagonizó editoriales para Vogue y Dazed, consolidando una imagen que trasciende el tenis.

En un año sin títulos WTA, la moda volvió a ocupar un lugar central alrededor de Osaka, que en octubre cumplirá 29 años. Ella misma explicó el sentido de esa apuesta en una entrevista con la edición británica de Vogue: “Me gusta usar la moda como un medio para contar historias”. Cada entrada a la cancha, dijo, es una oportunidad para llevar al público a su mundo creativo.
Entre tantas apariciones memorables, hay siete que sobresalen especialmente. Estas son las que mejor muestran cómo Osaka convirtió la cancha en una pasarela de moda.
Rosa, rojo y flores. La tenista llevó a París un look inspirado en los cerezos japoneses, con una falda de volados y detalles que reforzaban la referencia a su origen nipón.
Diseñado por Hana Yagi, el atuendo tomó elementos del kimono y de la vestimenta ceremonial japonesa, con flores de cerezo y grullas bordadas. La elección respetó el tradicional código blanco del torneo, pero lo llevó a un terreno mucho más elaborado.
Uno de sus looks más teatrales. Llegó con un corsé negro y una falda larga inspirados en la Torre Eiffel y luego reveló un vestido Nike cubierto de lentejuelas color bronce. Ella misma comparó el resultado con la torre iluminada de noche.
Para Nueva York eligió un vestido con falda tipo bubble, cubierto de cristales. El conjunto se completó con accesorios también brillantes y sus famosos labubus personalizados.
Robert Wun fue el responsable de este look inspirado en una medusa: vestido turquesa, volados, sombrero de ala ancha, velo y hasta una sombrilla. La inspiración surgió de un libro sobre el mundo submarino que la tenista leía junto con su hija.
En Indian Wells apostó por un vestido con estampado de guepardo y un efecto que hacía cambiar de color la prenda según el movimiento. La inspiración vino de una producción de Naomi Campbell de 2009, una referencia que Osaka llevó a la cancha en clave deportiva.
Para su regreso después de la maternidad, Osaka apostó por un conjunto diseñado por Yoon Ahn, en colaboración con Nike. El vestido verde, inspirado en la estética de Harajuku (barrio de Tokio) y en la cultura Lolita, llevaba volados, una sobrefalda de tul y un enorme lazo en la espalda. El detalle se repetía en las zapatillas, sus auriculares y el bolso.