Este jueves 24 de octubre se estrena (en Cinemateca, Life 21, Cultural Alfabeta, Grupocine Torre de los Profesionales y Sala B del Sodre) este relato de una amistad que las directoras dedican, al final, “A Elo”.
Tres mujeres y un ramito de ilusiones
La tercera película de Ana Guevara y Leticia Jorge empieza en el velorio de Elena. Hay mucha gente. Algunos lloran, otros cuentan anécdotas de la joven, otros ríen o mantienen conversaciones intrascendentes, del momento. Hay un ramito de ilusiones sobre el ataúd. Adela y Lucy (Eva Dans), sus mejores amigas, están entre la gente. Lucy habla sin parar, como es ella. Adela está incómoda. “Siempre en los velorios hay como una especie de pequeño tabladito, de distintas actitudes. Y no es que la gente esté más o menos triste. Es una manera de sobrellevar una situación que es medio imposible”, observa Jorge. “Para nosotras, era importante remarcar un poquito lo absurdo. Es un momento de la película que no dura tanto, pero están concentradas un montón de esas situaciones, porque era importante que la protagonista sintiera que ese ritual no la estaba ayudando”.
El velorio termina, eventualmente, y es recién entonces cuando Adela encuentra la manera de lidiar con su dolor. Con el ramito de ilusiones en una mano se sube a un ómnibus interdepartamental con rumbo a Solís que se le cruza por delante como una aparición.
En la película “hay una parte muy fuerte de pensamiento mágico. Ella (Adela) en su momento de dolor, desde un sentimiento muy visceral, casi infantil, invoca esta posibilidad de viajar. Siempre decíamos que es como en Totoro, que cuando el papá no aparece, aparece Totoro. Como un amigo imaginario que te ayuda cuando sos chiquita. Y tiene mucho de eso. Ella está muy en contacto con esa parte infantil de no querer dejar ir”, cuenta Jorge. A donde llega Adela es a un fin de semana de verano cualquiera de esos que se comparten en la juventud, cuando todavía no hay responsabilidades ni ataduras. Antes de que faltara nadie ni pasara nada.
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Leticia Jorge y Ana Guevara, directoras de Agarrame fuerte
Adrián Echeverriaga
“Cuando ellas (Jorge y Guevara) nos convocaron, lo primero que pensé fue: qué lindo hablar de esto”, dice Hourcade, que interpreta a Adela. “Es muy hermoso que hablen de esto para transformarlo en otra cosa y que de alguna manera sea un cierto homenaje, o el cambio mágico que ellas le quieran dar. Adela es la persona que tiene la posibilidad de, justamente, invocar ese viaje en el tiempo y de sanar algo en ella”.
Ese viaje en el tiempo “más poético que físico cuántico”, como lo define Guevara, es el primer indicio de que la historia que empieza tal vez no esté pasando en el plano de la realidad. A su vez, las realizadoras querían que se entendiera que no era un flashback, que no era un sueño, sino que Adela venía de un presente en el que habían pasado cosas tristes.
“De alguna forma la verosimilitud de todo ese mundo que se construye tenía que estar un poco habitada por esos otros gestos más lúdicos o más oníricos para que fuera consistente”, cuenta Jorge. Hay alguna desaparición mágica, hay un zapato del que no termina de vaciarse la arena. “Había que establecer un lenguaje para que se entienda que estamos en un lugar donde pueden pasar cosas, porque pasan, y que vos (el espectador) no pienses de dónde salió, ni cómo fue. Establecer una lógica de lo ilógico”. Esas semillas mágicas que las directoras van sembrando acá y allá preparan al espectador para el final.
Un tributo a la amistad
Agarrame fuerte no es el retrato de un duelo, es un homenaje a la amistad. El corazón de la película es el vínculo de estas tres amigas, Adela, Lucy y Elena (Victoria Jorge). “Hacia lo que la protagonista va, o hacia lo que nosotras queríamos ir, era a ese fin de semana y esa facilidad de estar con el otro, hacia esa dicha o alegría o felicidad, hacia lo natural que es estar con tus amigos. Y en ese sentido, sí, es un homenaje y es un festejo de eso. Es a la luz de un duelo, pero la emoción que busca es la del placer del tiempo que compartís con el otro”, explica Jorge.
El tema de la película trascendió la ficción y el vínculo de amistad se instaló también entre las protagonistas. Si bien el casting tuvo lugar en plena pandemia y fue vía Zoom, las tres decidieron empezar a verse para trabajar esa relación. “Desde el principio que nos juntamos con Eva y con Chiara empezamos a generar chistes nuestros, teníamos nuestro grupo de WhatsApp (Tres mujeres de Minnesota). Fue como refluyendo; fue adrede, pero no fue forzado. Estaba en nuestras cabezas que eso tenía que suceder para que trascendiera la pantalla”, dice Victoria Jorge, la actriz que interpreta a Elena.
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Las actrices de la película: Eva Dans, Victoria Jorge y Chiara Hourcade
Adrián Echeverriaga
El rodaje en sí mismo terminó de consolidar esa amistad. “Nos fuimos como un mes para afuera y convivimos en una casa las tres juntas; eso hizo que tuviéramos una dinámica muy de amigas e hizo todo más intenso. Ibas al rodaje y había algo en el ambiente del mundo femenino, de charlar, de poder decir, de estar; se sentía esa intimidad”, cuenta Hourcade.
Mujeres que son equipo
Delante de la pantalla, el mundo es femenino. Y detrás, también. Las cabezas del equipo técnico de Agarrame fuerte son todas mujeres. “Cuando empezamos a trabajar nos pasaba de manera más casual. Pero la verdad es que ahora tendemos a trabajar con gente que es amiga nuestra y que son vínculos de confianza. Y a esta altura de la vida, son mujeres”, explica Leticia Jorge, coguionista y codirectora. Si uno se pregunta por qué, esta es la respuesta: “Siento que hay roles puntuales en los que está más bueno. La directora de fotografía es mejor que sea una mujer, de montaje también. Hay algo de la administración del poder a veces, incluso, sobre todo en set, que funciona diferente. También debe tener que ver con que las directoras somos nosotras. Es más orgánico. Si tengo la posibilidad de armar el equipo, me parece que está más bueno para la película que sean mujeres”.
Según Eva Dans, la actriz que interpreta a Lucy, que el equipo estuviera integrado mayoritariamente por mujeres favoreció que ella tuviera “la guardia más baja”. “A veces, cuando hay un varón director, hay más que demostrar. Estuvo buenísimo trabajar entre mujeres. Fue como una gran amistad. Una excelente colaboración. Todo para sumar”.
Cosecha de premios
En el mes de junio, Agarrame fuerte recibió su primer premio. Fue en el Festival de Tribeca, donde se estrenó mundialmente con el título Don’t You Let Me Go. El reconocimiento, que lleva el nombre de la escritora y guionista estadounidense Nora Ephron, distingue a guionistas o directoras “con una voz distintiva que encarne el espíritu y la visión de la legendaria cineasta y escritora”, según detalla la web del festival. “Hablar de un premio que tiene el nombre de ella es a mejor dirección, en un punto, más allá de que sí había un énfasis en el festival de que fuera un incentivo para las directoras mujeres. Que también es de recibo”, dice Jorge. “Fue como un halago. Cuando estábamos en el escenario, dije: ‘Wow’, porque la readmiro a ella. Me encanta”, dice Guevara. Viajaron a Nueva York sin saber que recibirían ese premio, sin sospechar que conocerían a Robert De Niro, sin hacer mucha investigación previa. “Fuimos desde la alegría. A disfrutar”, cuentan.
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En los últimos días ganaron también el premio más importante del Festival Internacional de Cine de Antalya, en Turquía, a Mejor largometraje, en la competencia internacional. “Esas cosas resuenan. Y Turquía era un territorio que no habíamos explorado, eso nos abre puertas a otros lados, a Asia, a Europa del Este”, explica Chiarino, la productora.
Agarrame fuerte, con música de Luciano Supervielle, viajó también en representación de Uruguay a los Premios Goya. Para que quede entre las cinco nominadas a Película iberoamericana en la próxima edición deben asegurarse de que los miembros de la academia de cine de España vean la película. “Ahora nos falta un proceso de socializar la película en España para que la gente la vea, la conozca. Es un trabajo de prensa y de reservar salas para que la gente que vota vaya. Así que en los siguientes meses tenemos esa aventura por delante”, cuenta Chiarino.
Mientras tanto, la aventura a la que están invitados los espectadores tiene la belleza y la fragilidad de un ramito de ilusiones. Hay algo puro en la forma de cuidarse de esas amigas que se preguntan: “¿Estás bien?”; algo eterno en su forma de quererse. “Cuando vi la película, la primera palabra que se me ocurrió fue delicada, porque es poética, como una lucecita en el aire”, dice Hourcade, Adela en la ficción.
Victoria, que en la película es Elena, la encuentra “esperanzadora”; “el mensaje es de una profundidad… y tiene esa cosa de que la amistad trasciende el tiempo y se queda contigo”. Y la película, también.
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Escribir de a dos
Ana Guevara y Leticia Jorge escriben a cuatro manos desde hace muchos años. ¿Cómo se escribe un guion de a dos? “La mayor parte del trabajo lo hacemos juntas. Lo que no hacemos es sentarnos una frente a la otra a escribir. No escribimos en paralelo en vivo y en directo”, cuentan. “Lo más divertido es cuando nos vemos y decimos los diálogos y actuamos las voces de los actores. Y es lo que más rinde en general”.
El proceso de escritura de Agarrame fuerte fue un poco diferente que el de las anteriores películas, porque se dio en pandemia, entre 2020 y 2021. No podían verse tan a menudo, por lo que solían asignarse partes para escribir, que luego intercambiaban para reescribir. “Trabajamos más desde nuestras casas por otras circunstancias también, porque fue la primera vez que escribimos teniendo hijos”, explican. “Ahora, de hecho, trabajamos todo el tiempo por teléfono. Nos llamamos todo el tiempo porque es más difícil vernos”.
Después de tantos años, el mecanismo de trabajo ya está aceitado.
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Trabajar de a una
Los próximos proyectos de las directoras las ocupan por separado. Ana Guevara llevará al formato televisivo la serie de tres obras de teatro Audiencias —sobre una jueza que trata casos de familia—, que escribió con Inés Bortagaray y que se estrenaron en el transcurso de 2024 en el Teatro Victoria.
Leticia Jorge, en cambio, está trabajando (también con la productora Agustina Chiarino) en una película romántica de enredos que se filmará el año próximo. “No es sobre una pareja, per se. Es sobre la construcción de una posible pareja”, explica.
Fotos: Adrián Echeverriaga
Producción: Sofía Miranda Montero
Estilismo: Hiela Pierrez-Ivana Leyton
Agradecemos al MAPI, Clara Aguayo, H&M, Mandinga y Mango por su colaboración en esta producción.