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Montevideo y el devenir histórico de una ciudad ganada por la desidia

Para el arquitecto León Kalansky, autor del libro Montevideo. Historia ilustrada del desarrollo urbano y del reciclaje edilicio, la capital uruguaya es una “ciudad muy linda”, que se encuentra “a la deriva”; escaso amor por la ciudad y falta de buenos procesos de gestión explican esta realidad

La constancia de seguir un tema y de recopilar recortes de diarios y de revistas durante más de 50 años lo convierte a uno en experto. Es el caso de León Kalansky, quien desde los 18 años disfruta del hobby de juntar información sobre la historia urbanística y edilicia de Montevideo. Arquitecto de profesión, con más de cuarenta años de ejercicio, se define como “un enamorado de su ciudad”. Su vida la dedicó a la dirección de obra y participó en algunas de gran porte, como la construcción accesoria para la represa de Salto Grande, los puentes de acceso a la ruta 5 y alguno de los shopping centers. También ejerció la docencia, con la cual despuntó otra de sus pasiones, la de transmitir conocimiento.

Recientemente jubilado, todos estos factores confluyeron e impulsaron a procesar y ordenar la información para ser recopilada en un libro, que sirviera para difundir y profundizar en la historia de la ciudad. Así nace Montevideo. Historia ilustrada del desarrollo urbano y del reciclaje edilicio, un libro de la editorial Artemisa que propone una mirada profunda y documentada sobre cómo se construyó la capital uruguaya.

A lo largo de sus páginas, el arquitecto da cuenta de cómo la geografía, las corrientes migratorias, la infraestructura, la tecnología y las decisiones políticas fueron modelando la identidad urbana y arquitectónica de Montevideo, hasta transformarla en lo que es hoy. Para Kalansky, una ciudad “muy linda”, con “un perfil urbano muy singular”, que no se ha sabido aprovechar y que mantiene reformas urgentes pendientes, como la de infraestructura vial y la de vivienda. “Hace siete décadas, por lo menos, que Montevideo no se cuida. Está a la deriva”, afirmó.

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En el libro dice que es un enamorado de Montevideo. ¿Qué es lo que lo enamora?

Tenemos muchos elementos. Gracias a Dios, pude viajar por muchos lados y rambla como la de Montevideo no hay. Es maravillosa. No encontrás en ningún otro lado una rambla como la nuestra, con esa continuidad de kilómetros de playas, que se pueda circular entera vehicularmente o peatonalmente. Yo, al menos, no he encontrado alternativas, ni siquiera en el Mediterráneo. A su vez, si bien tenemos poca historia en relación con otros países, tenemos una avenida 18 de Julio, con edificios significativos, con cúpulas maravillosas. Si miramos para arriba, nos encontramos con el Palacio Salvo, la cúpula del edificio Rex, la del Sorocabana, London París. Tenemos edificios como el Palacio Díaz, el Palacio Lapido. También tenemos una gran cantidad de parques. Es una ciudad muy linda.

Señala que Montevideo tiene un “perfil urbano singular”. ¿Qué la hace original?

El ser una ciudad costera. Es un valor que no podemos perder. Tenemos que aprovecharlo. Pero, por ejemplo, cuando se permitió la Ley de Propiedad Horizontal en 1946 y se permitieron los edificios altos en la rambla de Pocitos, ¿se pensó en asoleamiento?, ¿en cuánta distancia tiene que haber entre la calle y la arena para que los edificios no hagan sombra en la playa? No, no se pensó. En Copacabana, por ejemplo, eso no pasa. Acá, a partir de las 16 horas, ya no tenés sol en la playa, salvo en las bocacalles, como Pereira o Guayaquí.

La arquitectura y diseño urbano de una ciudad dice mucho de los habitantes, de su forma de vida, de su historia. ¿Qué dice de nosotros el devenir histórico de Montevideo?

Creo que desde hace muchas décadas, más de cuatro, así que esto no tiene color político, Montevideo no está bien gestionada en ninguno de los aspectos. Si nos ponemos a pensar, en el año 61 fue cuando se proyectó el viaducto de Paso Molino y el túnel de 8 de Octubre. Desde entonces los vehículos se multiplicaron por 10 en la ciudad, pero cuántos nuevos cruces fuera de nivel se hicieron. Se hizo el puente Sarmiento, por la década del 70, y hace poquito el cruce de avenida Italia y Centenario. En los demás cruces, como avenida Italia y Propios, avenida Italia y Bolivia, aún estamos sufriendo. Eso es porque en los últimos años no se ha pensado en obra vial.

En el libro menciona que en las últimas gestiones de la intendencia no se han hecho obras de infraestructura significativas, pero también señala el tema de los asentamientos.

Los asentamientos vienen creciendo. Tenemos un problema de déficit de vivienda, la gente no puede acceder a ella. En 1968, en época de gobierno de (Jorge) Pacheco, se hizo la Ley Nacional de Viviendas, que fue lo que permitió en ese momento hacer Parque Posadas, que fue una ciudad dentro de otra, fue impresionante hacer eso en ese momento. Después se hicieron algunas cosas en dictadura, como complejo América y Euskal Erría, pero no es algo constante, entonces nunca se da abasto para cubrir el déficit. Lo mismo con el tema vial; hay que ser ejecutivos, no pasarnos de diagnósticos. Si no se sabe, hay que consultar con expertos extranjeros. Me refiero a la reforma del transporte en 18 de Julio. El tema ni siquiera está en manos de ingenieros, está en manos de economistas, tanto en el ministerio como en la intendencia.

Lo que sucede, entonces, da cuenta de que en las últimas décadas Montevideo no se cuidó.

Sí, diría que hace siete décadas, por lo menos, que no se cuida Montevideo. Está a la deriva. Para tener una ciudad bien gestionada, se precisa, primero, un perfil técnico, y, segundo, alguien que quiera a la ciudad. El último intendente que tuvimos que quiso a la ciudad fue (Mariano) Arana. Pero aparte de eso, se debe tener un buen proceso de gestión, para que las cosas se hagan. Eso ha faltado.

León Kalansky
Arquitecto León Kalansky

Arquitecto León Kalansky

¿Cuál diría que fue la última administración que gestionó bien a Montevideo?

La de Germán Barbato, en la década del 50. Pensó e hizo muchas cosas importantes para la ciudad. El Teatro de Verano se lo debemos a él; el Planetario y el parque Lecocq también.

¿Qué se necesita para saber gestionar una ciudad?

No solo hay que ser político, también hay que ser técnico. Ser creativo, desarrollador. Así como a nivel privado Pintos Risso fue construyendo edificios y Lecueder creó los shoppings, de forma que la ciudad se fuera desarrollando, debería haber orientaciones de este tipo desde los niveles gubernamentales. A Francisco Piria le debemos 70 barrios montevideanos. Era la época en que las casaquintas dejaban de usarse, entonces él las compraba y las loteaba. Ese era su negocio. Vendía en cuotas. Se hizo millonario, pero ayudó a desarrollar la ciudad tremendamente. Además, facilitó que la gente pudiera acceder a su vivienda propia.

También tuvimos paisajistas, como Carlos Thays en Carrasco.

Sí, Thays era un paisajista francés que ideó el barrio de Carrasco. (Carlos) Racine fue otro; trabajaron mucho juntos. De ellos no solo depende el barrio Carrasco, sino todos los parques, Rodó, Prado, de los Aliados (Batlle). En el libro hablo mucho de la influencia de las inmigraciones en nuestra ciudad. Vinieron ingleses, franceses, italianos y cada uno venía con sus ideas y estilos de arquitectura. Nos dejaron varias construcciones, como el hospital Británico, el Italiano, clubes deportivos. Nos trajeron el fútbol, el tren, la Compañía del Gas, muchas inversiones. Todo eso fue importantísimo para el desarrollo de la ciudad. Tenemos edificios emblemáticos, como la estación de AFE, el Club Uruguay, que son obras maravillosas, que hicieron arquitectos extranjeros. En aquel momento no teníamos arquitectos nacionales. Estamos hablando de 1885 y la Facultad de Arquitectura surge en 1915. Hoy hay colegas muy buenos, pero de repente no tienen la posibilidad de desarrollar lo que la ciudad precisa.

Para tener una ciudad bien gestionada, se precisa, primero, un perfil técnico, y, segundo, alguien que quiera a la ciudad. El último intendente que tuvimos que quiso a la ciudad fue (Mariano) Arana. Pero aparte de eso, se debe tener un buen proceso de gestión, para que las cosas se hagan. Eso ha faltado. Para tener una ciudad bien gestionada, se precisa, primero, un perfil técnico, y, segundo, alguien que quiera a la ciudad. El último intendente que tuvimos que quiso a la ciudad fue (Mariano) Arana. Pero aparte de eso, se debe tener un buen proceso de gestión, para que las cosas se hagan. Eso ha faltado.

Justamente en las primeras páginas del libro habla de lo difícil que es encontrar el equilibrio entre lo patrimonial y el desarrollo. ¿Dónde está ese equilibrio?

En el libro nombro dos casos emblemáticos: el de Asimakos, en avenida Italia y Mataojo, y el Hotel San Rafael, en Punta del Este. En ambos casos, ninguna de las dos intendencias actuó. La Comisión Nacional de Patrimonio tampoco. Fallaron. Tiene que haber algo de sensibilidad hacia lo patrimonial, que no se tuvo en estos casos y perdimos todos. Entiendo que no podemos frenar el desarrollo y tener que mantener todo, pero hay cosas que merecen ser conservadas. Estamos hablando de construcciones del 1800; Europa tiene de 1200, y están impecables. Entonces, también hay un valor cultural que la ciudadanía acá no tiene.

¿Por qué no tenemos ese valor cultural?

En parte porque somos más jóvenes (como país) y, en parte, porque no nos hemos formado­ en eso. Es un valor cultural que hay que transmitir e inculcar. Tenemos que educar desde la escuela. A nivel de la Facultad de Arquitectura, en la época que yo estudié, no se nombraba el tema patrimonio, es mucho más reciente en Uruguay. Surgió en los 80, con Arana y el Grupo de Estudios Urbanos, enseguida después de la dictadura. Entonces, frente a Europa estamos a años luz, somos subdesarrollo, tercer mundo.

En 1891 se concibió un plan de embellecimiento de Montevideo. En este momento, ¿sería posible tener un plan similar?

Claro que sí, se precisa de un plan director, que son pequeñas normativas que vayan encaminando el desarrollo de la ciudad. Montevideo tuvo un plan regulador en 1930 y un plan director en la década del 50, pero de ambos prácticamente nada se cumplió. El de 1930 impulsaba el proyecto de hacer una avenida Galicia-La Paz, desde Tres Cruces hasta la estación de AFE, justamente para que 18 de Julio no tuviera el problema del tránsito. No se hizo nunca, pero era una idea brillante; hoy con todo lo que se edificó es impensable. Quedó en el camino, como tantos proyectos que surgen.

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¿Qué piensa sobre la posibilidad de tener un túnel en 18 de Julio, el proyecto que se discutió hasta hace algunas semanas?

Creo que se resolvió bien. Hoy no sería una buena idea, por todo lo edificada que está la ciudad. Además, 18 de Julio es muy angosta y muy transitada, no da para hacer una obra a cielo abierto. Sería una obra muy compleja, que puede ocasionar fisuras en los edificios y demás. No se justifica una inversión tan grande. Aparte, tenemos tantas carencias, asentamientos, no estamos para gastar en unos túneles.

¿Considera que Montevideo está pensada turísticamente?

No. No sabemos aprovechar los lugares, ni caminar en ellos, no conocemos las historias que hay en cada lugar. Vas a Europa y te muestran una piedra y te dicen: “Acá pisó Carlomagno” y se lo creemos. Muchos guías turísticos me han comprado el libro, porque tiene mucha información que es necesaria. Por ejemplo, nunca dimos solución al tema de los cines y galerías en el Centro. Es más, en las décadas del 80 y el 90 se comenzó a “castigar” al que iba al Centro con lo que se llamaba la zona azul, zonas donde se cobraba estacionamiento por primera vez en la ciudad. Te podían hasta encepar el auto. Entonces, quién iba a querer ir a pasear por el Centro. Además, al mismo tiempo surgía el televisor a color, los VHS. Hoy muchos de esos edificios están abandonados, otros tienen otros usos.

libro montevideo kalansky
Montevideo. Historia ilustrada del desarrollo urbano y del reciclaje edilicio, de León Kalansky, Artemisa Editores, 474 páginas, 1.300 pesos.

Montevideo. Historia ilustrada del desarrollo urbano y del reciclaje edilicio, de León Kalansky, Artemisa Editores, 474 páginas, 1.300 pesos.

Si tuviera la oportunidad de elegir hacer alguna mejora o reforma en Montevideo, ¿cuál sería su prioridad?

Creo que tenemos un déficit muy importante en el tema vial. Habiendo crecido la cantidad de vehículos de forma exponencial, no podemos no haber hecho obras de cruces a desnivel. Mueren tantas personas en accidentes de tránsito como en homicidios. Estamos perdiendo población porque no hacemos una buena gestión del tema tránsito. La educación vial es fundamental. Hay que enseñar que cuando damos una licencia de conducir, estamos dando un arma; un vehículo es un arma. Si no lo usamos bien, podemos matar.

Complementar con cosas básicas: en una calle que tiene nueve metros de ancho, no podés permitir estacionar y circular en los dos sentidos. Hay que flecharlas, es una tarea sencilla, no es tan costosa y evita una cantidad de accidentes. Lo mismo respecto a permitir plantar árboles en las esquinas, no se debería, te cortan la visión. A la vez, debería existir una norma que exigiera a los edificios tener estacionamiento para todos los apartamentos. Hoy solo se exige tener para la mitad. Entonces, llenamos la calle de vehículos y no se puede circular; más teniendo en cuenta que hoy muchos hogares cuentan con dos vehículos.

Hace unos años la intendencia se iluminó un poco y llamó a licitación para hacer un estacionamiento subterráneo en la plaza España, en parque Batlle y en Villa Biarritz. Pero se pidieron cánones que para ningún inversor eran rentables, entonces las licitaciones quedaron desiertas y en el olvido. Queremos ganar y no siempre se puede ganar. ¿El Sofitel cuánto tiempo estuvo parado porque había problemas de este estilo? Hoy Kibón está vacío, Neptuno también. ¡Son predios municipales! Son infraestructuras muy buenas y no se están aprovechando. Entonces, no hay gestión.