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Portal Bosque, un club familiar en La Barra que une cultura, educación y gastronomía

Portal Bosque es un club familiar que además ofrece propuestas para todo público, desde festivales hasta espectáculos teatrales, sesiones musicales y talleres

Editora de Galería

Un camino de tierra conduce hacia un estacionamiento que una tarde de enero está a tope. De los autos cubiertos por la misma capa de polvo bajan familias con uno o varios niños, y todos ellos se dirigen al mismo lugar: una caseta marrón, sin carteles a la vista, camuflada entre el pasto y los árboles, que oficia de entrada a Portal Bosque, un predio de 13 hectáreas ubicado en La Barra que se presenta, en primer lugar, como club familiar, pero no es ni solamente un club, ni exclusivamente familiar.

La pequeña y discreta recepción es un atípico ingreso hacia el afuera, es decir, hacia un paisaje despejado que deja ver al fondo un denso bosque, que empieza justo detrás de una piscina natural —o biopiscina— en la que nadan una decena de niños.

A un costado, relegado del paisaje principal pero elevado sobre una colina, casi como un espectador en la platea de un teatro, un café-cantina de madera se erige en torno a un árbol que lo atraviesa y obliga a la construcción a rodearlo. En sus mesas hay desde algún joven frente a su computadora hasta señoras inmersas en una charla, treintañeros meciendo cochecitos y otros bajo el cuidado de niños trepados a los árboles que rodean el agreste pero sofisticado café.

Portal Bosque

Justo detrás, algo escondido, hay un ventanal que deja entrever consolas, una batería, tambores de diferentes tamaños, un retrato de Bob Dylan, un piano, guitarras, un retrato de Mick Jagger, cables, parlantes, una foto de Jimi Hendrix. Este espacio, una casa de barro preexistente revestida en madera, es el estudio de música que supo ser el punto de partida de todo lo que vino después, y sigue, hasta hoy, siendo un eje del proyecto. El Cofre —como se llama el estudio— ha recibido a artistas como Jorge Drexler, Ruben Rada, Wos, Emiliano Brancciari­, Lobo Núñez, Santiago Motorizado y muchos otros de la región y el resto del mundo. “Esto empezó a moverse con la música; en octubre de 2023 se abrió como club y empezó a tener otra vida”, cuenta Pietro Scalone, del área de Comunicación de Portal­ Bosque.

Portal Bosque
El estudio de música El Cofre es un espacio de encuentro y creación para los artistas.

El estudio de música El Cofre es un espacio de encuentro y creación para los artistas.

Justamente, la música es una de las responsables de que este club que convive con el bosque no sea uno de puertas siempre cerradas, sino que se deje descubrir por los visitantes, que en ocasiones han llegado hasta de forma masiva. El 11 de enero, por ejemplo, más de mil personas llegaron para formar parte del festival Portal Serena, que reunió a los hermanos Drexler y a Julieta Rada, Catto y otra decena de músicos en una jornada que no fue solo de seguidilla de conciertos; pensado para toda la familia, durante horas, niños y adultos circularon entre estaciones lúdicas, polos de experimentación musical, instalaciones artísticas inmersivas, talleres de danza y percusión, un show íntimo de Jorge Drexler con auriculares y, entre otras experiencias, un cierre hasta la madrugada de la mano de una rueda de candombe junto a todos los artistas.

El público también llega a Portal Bosque a través de sus Portal Jam, sesiones de música en las que por más de tres horas conviven músicos profesionales y amateurs, quienes comparten con la comunidad el resultado de las residencias creativas, o sea, los encuentros y el proceso de los artistas en este espacio alejado de su ritmo cotidiano.

Portal Bosque

Que la música sea un eje del proyecto no es casual: Matías Woloski, argentino que fundó Portal Bosque, junto con Mariquel Waingarten­, es un músico que proviene de una familia de músicos —además de cofundador de Autho, unicornio argentino de ciberseguridad— y se da el gusto de sumarse a tocar el teclado en cada sesión.

Pero la música no es lo único que en los últimos veranos atrae visitantes a este particular bosque que es club, espacio cultural, educativo y gastronómico al mismo tiempo. Todos los meses del año la agenda está marcada por propuestas para todo público, como la cena de autor de Fico —restaurante argentino— que tuvo lugar el 26 de enero, o el unipersonal del actor argentino Boy Olmi (del 26 al 25 de enero), dirigido por la dramaturga Shumi Gauto —directora creativa de Portal­ Bosque—, creado en el marco de una residencia artística en este predio de La Barra.

Portal Bosque
El café-cantina Cofre fue construido alrededor de un gran árbol que lo atraviesa.

El café-cantina Cofre fue construido alrededor de un gran árbol que lo atraviesa.

La agenda de próximas actividades abiertas al público y publicada en el sitio web evidencia lo abarcativo de este proyecto, que sus fundadores han denominado laboratorio social. A modo de ejemplo, en marzo y abril, la agenda es protagonizada por un retiro de escritura creativa expresiva con Juan Sklar (del 29 de marzo al 2 de abril), autor de novelas como Los catorce cuadernos y Nunca llegamos a la India, que tendrá el objetivo de reconectar a sus participantes con la creatividad, la escritura y el deseo.

Experiencia entre árboles

“¿Los cardenales están acá?”, detiene un niño a una periodista que, recién entrando por primera vez a este lugar, no solo no sabe la respuesta, sino que tampoco logra entender del todo la pregunta.

Más tarde quedará claro que la pregunta no hacía referencia a las aves de cresta roja, sino que hablaba de su “tribu”, es decir, el grupo de niños de su edad con los que transcurre sus tardes de verano en el bosque.

En una zona de tirolesa y parkour, unos niños saltan en una red suspendida, tejida con gruesas cuerdas, una especie de cama elástica colgada entre los árboles y conectada a una casita de árbol. Están los cardenales, los yacarés, los coatíes y los horneros, nombres de animales que forman parte del lenguaje cotidiano dentro de Portal Bosque, sobre todo en verano, cuando los protagonistas indiscutibles son ellos, los niños.

Portal Bosque
Durante el verano, los niños son los protagonistas de Portal Bosque.

Durante el verano, los niños son los protagonistas de Portal Bosque.

Pero la atmósfera no es la de una colonia de vacaciones, aunque tampoco es la de un club social o deportivo convencional, y mucho menos la de una escuela.

A medida que uno avanza por los senderos, trazados para proteger el bosque, aparecen entre los árboles discretas pero singulares construcciones de madera que cumplen diferentes funciones. Una de ellas está conformada por varios círculos que, desde una vista aérea, dan forma a una flor. Diseñada por Pedro Livni, Diego Arraigada y Rafael Solano, esta edificación es un centro de aprendizaje en el que los niños se mueven entre los diferentes “pétalos”: un salón de audiovisual, percheros con disfraces, un área de música, una biblioteca. “La idea es que en el espacio audiovisual los chicos hagan podcast y streaming. También filman, hacen ilustración, dibujo”, comenta Scalone.

Portal Bosque
La zona de parkour y tirolesa es una de las más valoradas por los niños.

La zona de parkour y tirolesa es una de las más valoradas por los niños.

Los niños que circulan un miércoles de tarde por Portal Bosque son miembros permanentes o temporales —durante el verano— del club, lo que les da la posibilidad de moverse a diario entre actividades tan variadas como talleres de robótica (en los que aprenden hasta a usar impresoras 3D), clases de música y libros, ballet y parkour.

Portal Bosque
Uno de los pétalos del edificio en forma de flor alberga una biblioteca para niños.

Uno de los pétalos del edificio en forma de flor alberga una biblioteca para niños.

“¿Cómo sería un espacio en donde mis hijos crezcan, aprendan, exploren su curiosidad?”, fue la pregunta que se hizo Woloski­ en coincidencia con Waingarten; al igual que la música, la veta educativa fue el otro germen que dio origen a este proyecto, que unos años atrás podría parecer muy ambicioso, pero que hoy es una realidad consolidada. “Queríamos integrar mundos que a menudo están segregados: la tecnología y la naturaleza, lo local y lo global, la niñez con la adultez, lo emocional con lo racional, el principiante con el maestro”, sintetiza el fundador en el sitio web.

Así, un niño puede estar jugando o aprendiendo mientras sus padres asisten en el mismo bosque a alguna de las tantas propuestas a las que pueden acceder como miembros: club de corredores, barre fitness, yoga, mindfulness­ y alimentación, yoga para hombres, danza y escritura creativa, por mencionar solo algunas, llevadas adelante por un grupo de unos 90 talleristas. Además de ser parte de de las actividades regulares del club, los miembros también cuentan con beneficios a la hora de acceder a los festivales, o entrada libre a varios de los talleres y sesiones de música.

Portal Bosque
El bosque cuenta con una yurta donde se brindan talleres de expresión creativa y también se han dictado clases de astrología.

El bosque cuenta con una yurta donde se brindan talleres de expresión creativa y también se han dictado clases de astrología.

Más allá de la agenda para miembros y los eventos de acceso para todo público, Portal Bosque abre las puertas de su club familiar para que todos puedan vivir la experiencia, inclusive por un día, durante los fines de semana. En el transcurso del verano, el club propone la Experiencia Portal, un pase que habilita el acceso al bosque por el día, de 9 a 16 horas (o hasta las 19 horas para acceder a Cofre Café-Cantina), con la posibilidad de participar de los talleres del turno de la mañana y la tarde, entre los que se dictan ballet, deporte, arte y diseño digital y robótica con legos. “Hay una selección de talleres especialmente pensada para que los visitantes puedan vivir lo más similar a un día como miembro de Portal Bosque, y obviamente pueden recorrer todas las instalaciones. Todos los eventos que hacemos, además, son una oportunidad para conocer el club”, detalla Scalone. En este caso, las actividades son en familia, por lo que los niños no podrán participar sin sus cuidadores.

Los fines de semana, la entrada a Portal Bosque (donde no se admite el ingreso de animales) para los adultos es libre, mientras que el pase para cada niño es de 2.000 pesos.

Portal Bosque
A lo largo de todo el bosque, hay varios portales hechos con ramas de árbol que dan paso a las diferentes zonas.

A lo largo de todo el bosque, hay varios portales hechos con ramas de árbol que dan paso a las diferentes zonas.

El club familiar es el corazón de Portal Bosque, y no solo en un sentido figurado, sino que Portal Bosque es una fundación sin fines de lucro, por lo que todo este entramado diverso de propuestas educativas, culturales, recreativas y gastronómicas para todas las edades se sustenta con base en las membresías, que tienen un precio mensual de 7.500 pesos para niños, 6.000 pesos para adultos sin hijos, y 2.800 si sus hijos también son miembros.

Así, cuando Woloski decidió comprar y donar la tierra, comenzó este proyecto, convertido para muchos en su espacio cotidiano para experimentar y aprender sin deadlines y, para tantos otros, en un paseo distinto, un refugio alternativo al sol y el mar, bajo la sombra del bosque.