La Unión Europea desea reforzar su ciberseguridad limitando la presencia de proveedores chinos en sus infraestructuras críticas. Pero esta estrategia se enfrenta a la oposición de Alemania y España, que temen las consecuencias económicas de una retirada de Huawei. Detrás de este pulso se perfilan los retos de la soberanía tecnológica, la dependencia industrial y las relaciones comerciales con China