Con pocos días de diferencia, el gobierno de Estados Unidos dio dos señales de acercamiento al presidente electo, Luis Lacalle Pou, con quien aspira a tener mejor sintonía que la que alcanzó con la administración de Tabaré Vázquez en algunos temas.
Todos quieren comerciar con China, pero hay que preguntarse quién se beneficia en esa relación, advierte el subsecretario de Asuntos Políticos del Departamento de Estado, David Hale
Con pocos días de diferencia, el gobierno de Estados Unidos dio dos señales de acercamiento al presidente electo, Luis Lacalle Pou, con quien aspira a tener mejor sintonía que la que alcanzó con la administración de Tabaré Vázquez en algunos temas.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPrimero, el 6 de enero, el secretario de Estado, Mike Pompeo, llamó al futuro mandatario para felicitarlo por su triunfo y para conversar de manera general sobre puntos de interés de los norteamericanos en la región, como la crisis en Venezuela y la reelección de Luis Almagro como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). Dos semanas después Lacalle Pou y parte de su futuro gobierno recibieron en Montevideo al subsecretario para Asuntos Políticos de Estados Unidos, David Hale, el tercer cargo más importante en el Departamento de Estado.
El jueves 21 al mediodía, luego de esa reunión, Hale dijo a Búsqueda que hay áreas en las que la “cooperación” entre Uruguay y Estados Unidos va a aumentar una vez que Lacalle Pou asuma el gobierno. “Venezuela es un buen ejemplo, ya hemos visto señales de que el presidente electo y su equipo tendrán una aproximación diferente al tema, una que está más en línea con los valores democráticos que Uruguay siempre adhirió”, declaró durante en una breve entrevista en la Embajada norteamericana.
Hale sostuvo que Uruguay debería ir con cuidado a la hora de aumentar sus relaciones con China. Si bien todos quieren comerciar con el gigante asiático, dijo, hay que preguntarse quién se beneficia con los términos que ese país suele imponer en sus acuerdos.
—¿Cuál fue el motivo principal de su visita a Montevideo?
—El secretario Pompeo habló con el presidente electo Lacalle Pou y pensamos que esta era una buena oportunidad para profundizar nuestro compromiso con nuestros amigos de Uruguay. Estamos muy impresionados con que, una vez más, hubo una transición pacífica en esta democracia, queremos extender nuestras felicitaciones y discutir cómo podemos construir una relación aun más fuerte entre Estados Unidos y Uruguay durante su administración.
—¿Hubo algún tema específico sobre la mesa?
—No, no diría que hubo uno en específico. Hablamos de cómo podemos desarrollar nuestra relación en el hemisferio occidental a través de la OEA, de las instituciones de las que ambos somos miembros. Hablamos de las áreas donde quisiéramos ver desarrollo democrático, hablamos de Venezuela y, ciertamente, de las necesidades de la población uruguaya en términos de desarrollo económico. Todo fue muy positivo y creo que refleja la base sólida de valores que comparten los ciudadanos de los dos países.
—¿Consideran que Lacalle Pou es un aliado para sus políticas en la región? ¿Cree que habrá un cambio en relación con el gobierno de Vázquez?
—Creo que Uruguay siempre ha sido un modelo. Es un país pequeño que ha obtenido mucho a través de la democracia y el libre mercado. Esos son valores comunes, son una constante. Al hablar con el presidente electo sobre las políticas que está delineando, creo que sí hay áreas en las que podemos expandir nuestra cooperación. Venezuela es un buen ejemplo, ya hemos visto señales de que el presidente electo y su equipo tendrán una aproximación diferente al tema, una que está más en línea con los valores democráticos que Uruguay siempre adhirió.
—A diferencia de Estados Unidos, el gobierno electo reconoce a Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, pero no como presidente de la república. ¿Considera que debe cambiar de posición?
—Hablamos de eso. Creo que lo importante es que nos enfoquemos en la transición democrática en Venezuela. A Guaidó lo han reconocido como presidente 58 países por la naturaleza de la constitución venezolana, que establece que el presidente de la Asamblea Nacional se vuelve el presidente de la nación por default. Pero, otra vez, el foco es en la diplomacia, y creo que en eso estamos totalmente alineados con el equipo que está por asumir el poder en Uruguay. Tiene que haber una transición democrática en Venezuela, la crisis humanitaria que ha sufrido la población venezolana, que además se ha exportado a la región, es una razón clave. También lo son la crisis económica que la población venezolana ha sufrido y el déficit democrático que vive ese país. Son motivos por los cuales todos tenemos que trabajar para traer un cambio.
—Al igual que Estados Unidos, Lacalle Pou anunció que apoya la reelección de Almagro como secretario general de la OEA. ¿Hablaron del rol que debe jugar Almagro en el futuro?
—Discutimos sobre la reelección. Pero el foco de nuestra conversación fue sobre la OEA como institución y cómo podemos lograr que esta institución que los dos respetamos y honramos pueda ser lo más efectiva para ayudar a cubrir las necesidades de la población. Estados Unidos apoya la reelección de Almagro porque ha probado ser un muy activo y muy dinámico promotor de los derechos humanos, la democracia y buena goberanza. Eso es exactamente lo que necesitamos del liderazgo de la OEA.
—En los últimos años China aumentó sus vínculos comerciales con Uruguay, al punto que ahora es el primer destino de sus exportaciones. ¿Le preocupa a Estados Unidos ese acercamiento?
—Primero que nada, déjeme decir que respetamos la soberanía de Uruguay y las decisiones soberanas que adoptan sus autoridades en todas las áreas, incluidas, por supuesto, las económicas. Creemos que los uruguayos deben actuar pensando en los intereses de su población. Lo importante para nosotros es mostrar nuestra perspectiva global sobre el tema para que nuestros amigos en Uruguay vean lo que nosotros vemos. Todos queremos beneficiarnos de las interacciones económicas y comerciales con China —es una economía gigante— pero debe hacerse bajo principios universales que todos respetamos: transparencia, anticorrupción, competencia libre, protección de la propiedad intelectual. Estos son asuntos claves sobre los que tenemos que insistir, porque sí queremos comerciar con China, pero que ese intercambio sea libre, justo y recíproco. Esperamos que los uruguayos vean que es en su propio interés exigir lo mismo.
He viajado por el mundo, he hablado sobre China, he trabajado como diplomático en países que tienen un intercambio comercial robusto con China, y creo que hay preguntas importantes que hay que hacerse: ¿cuál es la naturaleza de un acuerdo con China? ¿Protege tus intereses y tu soberanía? ¿Serán los uruguayos los que se beneficien con esta relación? ¿Contratarán trabajadores uruguayos, por ejemplo, o trabajadores chinos? ¿Los contratos secundarios o terciaros que se derivan de un gran contrato surgirán de licitaciones competitivas para que empresas de otros países puedan competir y así obtener el mejor producto? Muchas veces esas preguntas clave se pasan por alto y después la gente mira para atrás y dice: “Oh, dios, firmamos un acuerdo que quizás no fue en beneficio de nuestros intereses”.
—El Ministerio de Industria uruguayo firmó un acuerdo de cooperación con la estatal Huawei sobre el desarrollo de la tecnología 5G. Estados Unidos y China han estado enfrentados por el avance de esa compañía. ¿Conversó de ese acuerdo con Lacalle Pou?
—La conversación fue en términos generales. Excepto que, otra vez, enfaticé lo que le describí recién de que es importante que, cuando se analizan las ofertas de China, la gente entienda realmente lo que le están ofreciendo. Uno de los temas con Huawei es que puede recolectar datos, y toda la información recolectada por Huawei va a estar disponible para las autoridades estatales chinas. Entonces, no estás haciendo un negocio con una empresa privada, sino con una entidad que es un brazo del Estado. Una vez que está funcionando, el Estado chino tiene acceso a información muy sensible. Esta es una discusión global que estamos manteniendo, porque queremos asegurarnos de que se usen las mejores prácticas para proteger la seguridad nacional. Uno de los conceptos que alentamos es que los países sigan procesos de decisión en los que no solo las áreas del Estado encargadas de la economía sean las que resuelvan sobre ese tipo de acuerdos, entre los cuales están los de las telecomunicaciones, sino que también tengan en cuenta la opinión de las áreas vinculadas a la seguridad nacional.

—En la conversación que mantuvo con Pompeo, Lacalle Pou planteó su interés de firmar un tratado de libre comercio con su país. ¿Volvió a hablar del tema en la reunión que mantuvo con usted?
—Hablamos de todos los asuntos, incluidas nuestras relaciones comerciales y económicas. En nuestro sistema, el representante de la oficina de comercio es el que se encarga de ese tema, pero puedo decir que una vez que Lacalle Pou asuma estamos abiertos a mantener estas discusiones. Uruguay y Estados Unidos tienen vigente el TIFA, creemos que es un buen ámbito para la próxima ronda de conversaciones. Veremos qué dirección acordamos seguir entonces.
—Parece haber un mayor interés de la administración de Donald Trump en la región. ¿Hubo un cambio en los últimos tiempos?
—Creo que la administración Trump ha tenido un foco consistente con nuestros intereses y valores en el hemisferio occidental. Queremos promover estabilidad, buena gobernanza, democracia y prosperidad económica. Por eso estamos enfocados en las transiciones. Estuve en Bolivia y están pasando por una transición significativa en sus prácticas democráticas, también estuve en Ecuador y ahí hubo cambios. Quisiéramos ver lo mismo en Venezuela, Nicaragua y otros países, para que hagan más lo que Uruguay hace: celebrar la democracia con una transición pacífica entre partidos. Esa es una constante. Si percibe que estamos más involucrados, quiere decir que estamos teniendo éxito, porque los Estados Unidos quiere ser un socio vibrante de nuestros amigos y aliados del hemisferio.
—¿Y ven a Lacalle Pou como un socio en ese proceso?
—No tenemos dudas de que lo será, basados en las conversaciones que hemos tenido y los valores que defiende.