Según la visión de los sucesivos embajadores y el personal que trabajó entre 1944 y 2003 en la sede diplomática de Estados Unidos en Montevideo, Uruguay fue una democracia con un sistema de bienestar que se hizo insostenible, que engendró una guerrilla terrorista y un gobierno estúpido, estuvo dominado por militares que se creían “salvadores” y que tras la dictadura alternó presidencias europeístas y pro norteamericanas