El día que las emociones estén en el ADN de la educación

Mientras la educación emocional parece cada vez más necesaria en la infancia y la adolescencia (y a toda edad), el anteproyecto de ley para incorporarla al currículo sigue sin prisa pero sin pausa su proceso para llegar al Parlamento

En agosto de 2022 una banda salió de tour. Recorrieron 2.600 kilómetros y 17 localidades de siete departamentos de Uruguay en 15 días. Los escucharon más de 4.000 personas. Sus integrantes no eran músicos, sino docentes, psicólogos, psicopedagogos, y el nombre de la gira fue Tour emocional.

Si la banda tuviera una líder, sería Carmen Albana Sanz, una maestra uruguaya nacida y criada en el barrio Borro, radicada desde hace 15 años en España, ganadora del premio a Mejor maestra de Cataluña y dos veces nominada a Mejor docente de España en los Premios Educa Abanca, considerados los Goya de la educación. Ella es, además, magíster en educación emocional, y es quien ha venido impulsando la incorporación de este aprendizaje en la grilla educativa nacional. En mayo de 2020, junto con el jurista Edgardo Ettlin, terminó de redactar el anteproyecto de la ley de educación emocional, que viene superando etapas para llegar al Parlamento.

De manera convencida, y completamente honoraria, se conformó una comisión de apoyo a la que se han ido sumando especialistas, como los psicólogos Roberto Balaguer, Alejandro de Barbieri, Fanny Berger y María José Soler, además de profesionales de otras disciplinas que aportan su voluntad y su tiempo a una causa que saben necesaria.

“En todo el anteproyecto de ley de educación emocional el foco central está en la salud integral de todas las personas. El concepto más amplio trasciende el tema, pasa por la educación pero a lo que aspira es a la salud de todos, a cómo poder tener herramientas para que la violencia no sea el lenguaje que hemos naturalizado”, dice Enrique Morrone, director de Queen’s School e integrante de la comisión.

El relato que hace Neiba Pacheco, maestra de la escuela Nº 75 de Cuchilla de Vichadero, de San José, en una carta dirigida a Carmen Albana Sanz, ayuda a visualizar el impacto que la educación emocional puede tener en la infancia. Pacheco cuenta que uno de sus alumnos, a quien se refiere como “el niño que se sentía azul y negro”, no paraba de hablar, era inquieto y se negaba a aprender. Ante cualquier pregunta respondía: “no sé”. La maestra veía en él unos ojos tristes que entendía le estaban pidiendo ayuda. Y se tomó el tiempo de dársela. Le propuso a toda la clase un juego: pintar un bollón de un color que reflejara lo que sentían en ese momento. “Mae, yo estoy azul y negro. ¿Podemos hablar afuera?”, le dijo el niño. “Ese día fue el primero de muchos, él se abrió de tal forma que pude comprender cada una de sus actitudes, empaticé de tal forma con él y su historia de vida que ambos lloramos un rato hasta que logramos volver a la calma”, cuenta la maestra. “Ese día comprendí que (...) si un niño no logra poner en palabras algo tan personal e íntimo como son sus emociones, cómo puedo creer que le puedo enseñar lengua, geometría, física. Educar al niño emocionalmente es tan importante y necesario como enseñarle a leer y escribir”.

El objetivo de la ley es establecer un marco legal que garantice la implementación de la educación emocional, posibilitando la formación en educación emocional de los docentes en actividad. La educación emocional ilumina la vida, sostienen los impulsores de la ley. Según el encargado de Comunicación de la comisión de apoyo, Fernando Vallejo, “si las niñas y los niños uruguayos brillan, brillamos todos”.

¿Qué es exactamente la educación emocional? “Es una acción continua, sistemática, en la cual los docentes logran introducir en las aulas una serie de actividades que están planificadas, secuenciadas, temporalizadas y evaluadas; trabajan con los alumnos y logran construir en ellos una serie de habilidades emocionales que les servirán para su vida en relación con el aula y la sociedad”, explica Sanz.

¿En qué ayuda al niño? “Lo que buscamos es que nuestros niños sean competentes emocional y socialmente para que todos los uruguayos podamos vivir con un cierto grado de armonía”, explica Sanz. “Esto, que a veces parece una utopía, tiene que ser una realidad. Tenemos que educar para ser felices y, sobre todo, para estar bien en los lugares en los que estamos. Por eso es importante que, a pesar de los pesares, a pesar de las circunstancias que cada niño vive en su casa, de los medios en los que se encuentra, él sepa que es importante”. La educación emocional los lleva a conocerse a sí mismos, a saber regular sus emociones y a cultivar la empatía, mientras desarrollan su autoestima y amor propio.

¿En qué ayuda a la sociedad entera? “Todas las evidencias que nos han llegado de alguna manera reducen comportamientos de riesgo social, como la violencia, las faltas de respeto, el bullying, el cyberbullying, el coqueteo con sustancias nocivas, los embarazos precoces, las depresión, la ansiedad, el suicidio”, dice Sanz. Las investigaciones demuestran que existe un estrecho vínculo entre la reducción de comportamientos de riesgo y el aumento de actividades de educación emocional.

¿Por qué es necesaria? “Cuando uno habla con el mundo adulto, nos encontramos con altos índices de depresión, de violencia, de siniestralidad en el tránsito. No es la solución de todos los problemas, porque los problemas son mucho más complejos, pero la educación emocional es un buen paso para mirarlos y encaminarlos desde otro lugar”, dice Magela Grisoni, codirectora de la Escuela de Psicología Social e integrante de la comisión de apoyo de la ley.

Aunque todos nos consideremos empáticos, lo cierto es que no es tan así. “¿Cuántos padres se están tomando hoy los tiempos adecuados para realmente escuchar a sus hijos”, se pregunta el director de Queen’s School. “Es un tema de alfabetización emocional que tampoco los adultos tenemos, acelerado por los procesos que la tecnología impone, cuando hay tanto adolescente que maneja recursos y herramientas y accede a información que el adulto desconoce por completo. Están manejándose en universos paralelos, porque el padre no se sienta al lado del hijo, y cuando el hijo, al ser adolescente, quiere diferenciarse, el adulto le dice algo como: ‘estás en la edad de la bobera’, y eso en vez de mostrar empatía y comprensión hacia su hijo, pone más distancia. Tenemos cada vez más niños y adolescentes solos, deprimiéndose, y ya estamos viendo los resultados con cifras de intentos de autoeliminación que son espeluznantes. ¿Por qué? Por padres que no tuvieron la capacidad de desarrollar ese concepto que todos creemos tener, de ser empáticos; porque no estuvo esa posibilidad de alfabetizarse emocionalmente. Por eso la importancia de generar espacios para que las generaciones venideras sean más saludables”.

Desde la comisión de apoyo a la ley les pidieron a niños y niñas que dibujaran el sol de la bandera nacional. Lo que devolvieron terminó siendo el emblema de la campaña para impulsar la ley.

Desde la comisión de apoyo a la ley les pidieron a niños y niñas que dibujaran el sol de la bandera nacional. Lo que devolvieron terminó siendo el emblema de la campaña para impulsar la ley.

El rol de los maestros. Para que estas actividades tengan un sitio dentro de la escuela se necesitan profesores formados. “No podemos tomar a la ligera el concepto de educar en las emociones. Partimos desde un supuesto pedagógico que queremos introducir en el ADN de la educación y que comporta una serie de beneficios que van a ayudar a nuestro país y, sobre todo, a estos jóvenes que muchas veces son vulnerables y que los puede ayudar inclusive a la vinculación con el sistema educativo”, dice Sanz.

Por entender que sin el convencimiento de los educadores la ley, incluso promulgada, puede no llevarse a la práctica, el intercambio con los docentes es fundamental. En 2019, cuando la ley todavía no estaba sobre el papel, empezaron a hacerse experiencias capacitando a casi 800 maestros de escuelas públicas y privadas, de centros formales y no formales del país, con un alcance de más de 10.000 niños. “Hay una cosa que es clara: cuando un maestro cierra la puerta del aula, hace lo que está convencido de hacer”, asegura la experta, “por eso comenzamos a sensibilizar las bases y luego, desde arriba, vino el anteproyecto para anclarse”.

Puertas adentro. Desde la comisión enfatizan que la idea no es darles más trabajo a los docentes. “Es probable que se pueda malinterpretar, y que los maestros puedan pensar: ‘ahora resulta que somos los responsables de los males de la sociedad y tenemos que ponerle una solución’. Nosotros intentamos trabajar desde un paradigma positivo. A veces los maestros pierden mucho tiempo pedagógico en solucionar problemas en las aulas para poder generar un clima adecuado de aprendizaje. Actualmente se están apagando pequeños fueguitos, pero la idea es trabajar desde la prevención. Los maestros no son psicólogos, esto tiene que ver con el ámbito pedagógico”, afirma Sanz.

Según Grisoni, “un maestro que está preparado para dar educación emocional es un maestro que está más liviano en el aula, en el buen sentido. Se para desde otro lugar, está más fortalecido y puede gestionar con habilidad los conflictos que naturalmente se suscitan en cualquier ámbito educativo. Muchos maestros se sienten agobiados porque no tienen las herramientas para resolver los conflictos en el aula”.

Sin sesgo político ni religioso. La ley se pensó para ser implementada “en el ámbito educativo formal y no formal, público y privado, laico y confesional, de la capital y del interior, en todos los niveles (inicial, primaria, media y terciaria)”.

Hasta el momento, el anteproyecto ha sido bien recibido por líderes de distintos partidos políticos, explica la escribana pública Érika Palacios, miembro de la comisión. “No se impone una manera de pensar. Acá no hablamos de religión ni de política, solo del hecho de generar habilidades expresas. No les vamos a decir a los padres cómo educar a sus hijos, ni a los docentes cómo educar a los estudiantes”, asegura.

Casos de éxito en Uruguay. En este momento Sanz está terminando una tesis doctoral que consiste en una investigación con base en una experiencia sistematizada que viene realizándose hace dos años en la escuela Nº 350 del barrio Borro, Unidad Casavalle,una primera aproximación a aplicar la educación emocional en una escuela concreta. “Los datos nos están mostrando que la educación emocional genera una relación con la escuela, una vinculación con el sistema; los niños faltan menos”.

Otro ejemplo de institución en el que actualmente la educación emocional es parte del currículo es el Queen’s School. “Hace varios años que tenemos un currículum transversal que va desde inicial hasta secundaria y se trabaja específicamente en esto, con diferentes actividades que se implementan”, relata su director, y recuerda que la educación emocional se sustenta inevitablemente en tres patas: los estudiantes, las familias y el equipo docente.

La ley en el mundo. De aprobarse el anteproyecto de ley de educación emocional en Uruguay, sería el primer país de Latinoamérica en conseguir ese logro. Sin embargo, aunque no a nivel país, sí hay ejemplos de legislación en el tema en provincias de Argentina como Corrientes, Misiones y Jujuy. Un caso similar es el de España. Chile está en una situación comparable a la de Uruguay, con una ley en proceso. Solo el Reino Unido y Malta tienen actualmente la educación emocional como ley.

Viabilidad en Uruguay. A apenas dos meses de iniciadas las clases y de implementada la tan discutida reforma educativa, los impulsores del anteproyecto de ley afirman que de alguna manera la competencia emocional está contemplada en el marco de esta transformación educativa en al menos seis de las 10 competencias de las dos dimensiones establecidas: la intrapersonal y la interpersonal. “Nada más afín a la educación emocional que el desarrollo de habilidades y competencias interpersonales e intrapersonales”, asegura Morrone. Se deduce entonces que la eventual puesta en marcha de la ley no supondría grandes alteraciones a la normativa actual.

Primeros pasos. “Fuimos recibidos por la Comisión de Educación de ambas cámaras, que tiene representación de todos los partidos políticos, y los interlocutores, tanto del gobierno como de oposición, nos han dado su apoyo, por ahora, a nivel moral”, cuenta Morrone. “Creemos que estamos en vísperas de que algunos legisladores terminen presentando en breve el anteproyecto para que sea analizado por las cámaras, y ver las modificaciones eventuales que tendría esa redacción”. Según Grisoni, “este es un anteproyecto para conversar, para trabajar. Es poner el tema en la cancha”.

En los últimos días la comisión mantuvo una reunión oficial con el presidente de Codicen, Robert Silva, señal de que ANEP está abierta al planteo. Se han reunido también con el senador de Cabildo Abierto Guido Manini Ríos y está previsto para estos días un encuentro con la senadora del Partido Nacional Graciela Bianchi. La meta es, reunión a reunión, obtener el apoyo de todos los partidos.

La comisión es optimista en cuanto a los resultados, y también en cuanto a la celeridad de la posible aprobación de la ley. De ser así, será, sin dudas, un antes y un después para los niños y futuros adultos del país.

FUENTE: nota.texto7