Después de todo, lo que sabemos de Máxima Zorreguieta es bastante superficial: una mujer aparentemente desenfadada, con una sonrisa amplia y franca, voz gruesa, que se esmeró en aprender holandés y lo hizo en tiempo récord, que promueve la bancarización en los países pobres, que actúa como consejera de la agenda global sobre el sistema financiero global del Foro Económico Mundial y a la que cada tanto le llaman la atención por sus repetidos viajes de lujo a destinos inimaginables y en un mal timing (como el viaje a Grecia durante la pandemia). Y bueno, la casa real de Orange es una de las más opulentas de todas las monarquías europeas, aunque su riqueza sea difícil de cuantificar porque sus cuentas privadas se mantienen en secreto.
La serie de seis episodios realizada por la plataforma holandesa Videoland está basada en el libro Máxima Zorreguieta. Madre patria, escrito por la periodista holandesa Marcia Luyten, y cuyo rodaje se desarrolló en los Países Bajos, Argentina, Estados Unidos, España y Bélgica.
Máxima, por Delfina Chaves. El primer episodio de Máxima empieza con una escena de ella mostrando su furia con quien iba a ser su marido. Se la ve con el pelo recogido en un rodete con una pinza, un clásico femenino rioplatense que denota comodidad y practicidad, e incluso, más tarde también se la verá en escenas nocturnas usando anteojos de sol como vincha. Gesticula y despotrica contra Guillermo porque le acaban de notificar que su padre no iba a poder asistir a la boda por su controvertido pasado político durante el régimen militar de Rafael Videla en Argentina.
El padre de Máxima, Jorge Zorreguieta, había sido secretario de Agricultura y Ganadería durante el régimen de facto y el Parlamento holandés decidió que su presencia no sería admitida en la boda del príncipe Guillermo. La madre de Máxima, Carmen Cerruti, en solidaridad con su marido, tampoco asistió.
La serie va y viene en el tiempo, pero lo que más enfoca es la biografía de Máxima, sus orígenes, sus habilidades sociales, su afición por las fiestas de las élites, su primer encuentro con el príncipe de los Países Bajos en una fiesta en Sevilla y los conflictos que tuvo con el pasado de su padre.
En esta primera escena, Máxima y Guillermo se comunican en inglés, pero cada tanto ella alterna palabras y expresiones en castellano argentino y una de las primeras frases que se oye es “andate a la mierda”.
“Me llamó la atención la actuación poderosa y natural de Delfina Chaves. Ella es una Máxima tan buena… No es que se parezca físicamente, pero tiene la misma energía, la misma voz baja con un tono un poco ronco. Y el actor que interpreta a Guillermo, Martijn Lakemeier, también es muy bueno, e inmediatamente hizo clic con Delfina, lo que se nota en la serie”, comentó Luyten en entrevista con Galería.
A grandes rasgos, la Máxima interpretada por Chaves es una mujer ambiciosa sin disimulos, que habla mucho de dinero con su hermano, con sus amigas y en torno al cual centra toda su actividad. La serie también deja ver su habilidad para relacionarse, pone énfasis en la naturalidad y espontaneidad a la hora de expresarse y también su asertividad para lograr lo que quiere.
Antes de conocer a Guillermo de Holanda, la rubia de 1,78 m se había licenciado en Economía en la Universidad Católica Argentina y con 25 años se había instalado en Nueva York para trabajar en el banco HSBC, primero como asistente y luego como vicepresidenta del Departamento de Mercados emergentes de un banco de inversión, desafiando el histórico divorcio entre mujeres y finanzas.
Máxima y Guillermo se conocieron en Sevilla en 1999, en una fiesta cuya anfitriona era una amiga del Northlands, exclusivo colegio inglés ubicado en Olivos, Buenos Aires, al que Máxima asistió cuando era niña. Al principio él la confundió con una paparazzi, porque los dueños de casa le habían pedido que sacara fotos. Ella se lo tomó a mal y en español le dijo: “Mr. Mala onda”. En ese entonces ella había dejado su trabajo en HSBC y era empleada de Deutsche Bank, entonces muy orgullosamente le dijo al príncipe que era la “vicepresident of institutional sales”, con el mismo acento inglés que adquieren quienes hablan español rioplatense y lo aprenden en un colegio bilingue. Luego bailaron. La serie intenta transmitir ese desparpajo y gracia de bailarina que los medios de comunicación siempre destacaron en Máxima.
El actor holandés Martijn Lakemeier interpreta al rey Guillermo de Holanda y la argentina Delfina Chaves a Máxima en la nueva miniserie. En el segundo episodio se representa su infancia, la influencia de su padre, la familia cepillando caballos, comiendo empanadas, jugando al truco, partidos de fútbol, la música de Astor Piazzola de fondo y un cúmulo de lugares comunes culturales “argentinos”. También queda plasmado el momento histórico difícil de Argentina y la intervención de las Fuerzas Armadas durante la dictadura, con Jorge Zorreguieta oficiando de secretario de Agricultura. “Quiero prometerles que voy a trabajar para ayudar a que nuestra Argentina no se convierta en una próxima Cuba”, dice en una mesa de autoridades.
Tal como relata la autora en la biografía de Máxima, para la que entrevistó numerosos allegados, “Máxima nació en un ambiente privilegiado, pero a veces la gente da por hecho que nació en las clases más altas o en la élite de los terratenientes, aunque definitivamente no es así. (...) Su padre es un trepador social espectacular, porque nació sin tres títulos imprescindibles para pertenecer a las élites de Argentina. El primero, ser propietario de tierras. El segundo, tener titulación universitaria. El tercero, tener un nombre patricio. Empezó desde menos tres y ascendió hasta la cima del poder, en la Sociedad Rural de Argentina. Son unos logros excepcionales”, observó Luyten.
Máxima Zorreguieta. Madre Patria, de Marcia Luyten. Emecé, 384 páginas, 1.650 pesos.
“Máxima nació y creció en una familia de clase media sin tierras”, especificó Luyten a Galería. Aun así, su padre llegó a los rangos más altos de la élite agrícola, a lo más elevado de la sociedad. Creo que eso dotó a Máxima de dos activos importantes. Uno: no hay nada que una Zorreguieta no pueda llegar a ser. Dos: tienes que trabajar duro en la vida para desarrollar plenamente tus talentos”, agregó.
Las malas lenguas dicen que Máxima sentía predilección por hombres millonarios antes de conocer al príncipe. Luyten tiene otra mirada: “Creo que era común que estas chicas, llamalas chicas de Northlands, salieran y luego se casaran con un chico acomodado. Para Máxima no fue diferente, pero fue natural. Los chicos con los que fue a la universidad, con los que iba a fiestas, venían de familias adineradas. Eso podría haber sido diferente si hubiera ido a la UBA, pero no”, dijo.
Pero el ascenso social de la familia de Máxima Zorreguieta no estuvo libre de dificultades, y Luyten cuenta que cuando estaba ascendiendo en la escala social, sus padres se codeaban con las grandes élites de Argentina. Así que Máxima creció rodeada de las hijas de todos los terratenientes, pero aun así tenía que ser prudente con el dinero porque una vez que su padre salió del gobierno, no era un hombre adinerado y tenía bastantes hijos (tres de su primer matrimonio con la filósofa Marta López Gil y cuatro del segundo con Cerruti). Los colegios privados a los que iban eran muy caros y lo mismo ocurrió cuando fueron a la universidad.
La serie de seis episodios realizada por la plataforma holandesa Videoland estará disponible para Latinoamérica por Max en agosto.
Los últimos dos capítulos de la serie se detienen en aspectos menos conocidos y quizás más oscuros y poco difundidos por las revistas faranduleras. En ellos, la media hermana de Máxima, Dolores, con quien compartían el mismo padre y muy cercanas en edad, cobra especial importancia. Dolores Zorreguieta es una artista plástica que expuso varias veces en Nueva York y sus principales temas son la violencia. En el episodio de la serie, la artista expone sobre las heridas y muertes que dejó el régimen de Videla en Argentina, lo que constituyó un fuerte cuestionamiento hacia su padre. A partir de esto, en la serie se retratan también las contradicciones de Máxima en torno a su padre, quien siempre había sido para ella su referente emocional y quien la había apoyado en su carrera en Wall Street. “Fui una cobarde, preferí mantenerme ciega”, dice la Máxima actuada por Chaves.
La serie obtuvo buenas críticas en su país de origen, aunque se comenta que hubo algunos detalles que molestaron a los implicados y que consideraron innecesarios, como las escenas de cama entre ellos cuando recién se conocían y también el número quizás algo elevado de compañeros sexuales que ella tuvo antes de conocer al príncipe, y de los que dan registro en la producción audiovisual.
Más allá de que no es una gran obra de arte, la serie mezcla drama histórico y biográfico, y ofrece una perspectiva entretenida y edulcorada sobre una de las figuras contemporáneas que más se destacan de la realeza europea.