Los Teros buscan hacer historia

La selección uruguaya de rugby viajará a Francia para participar en su tercer Mundial consecutivo con miras a clasificar a un cuarto campeonato

Uruguay quiere hacer historia. Y lo puede hacer. Este es el convencimiento de jugadores, entrenadores, directivos y fanáticos del rugby del país. Ya lo han hecho, se puede decir. Los Teros, la selección nacional, partirán este domingo a Francia a disputar su tercer mundial de forma consecutiva. No es poca cosa: solo para manejar un parámetro más masivo, hace poco se festejaba como un hito casi histórico clasificar a un cuarto mundial al hilo en fútbol en Catar 2022. Para encontrar algo parecido para un combinado nacional en otro deporte colectivo hay que remontarse a la década de 1960, en básquetbol. Y los Teros van a un tercer mundial consecutivo con miras de asegurarse un cuarto.

Eso está de la mano de un crecimiento y una mayor popularidad gracias a un incipiente profesionalismo. Claro que hoy no se puede decir que el país entero esté paralizado por la inminente cita en Francia. El rugby, a diferencia del fútbol y el básquetbol, no llega en Uruguay a la categoría de pasión de multitudes. Por ahora, es algo concentrado en los jugadores y su entorno. “La gente cercana solo te habla del Mundial, del equipo, de los objetivos, de que van a viajar para allá, ¡toda la gente con la que me cruzo parece que va a viajar a Francia! Esto con tu gente cercana; en la calle, no se nota tanto”, dice a Galería Felipe Arcos Pérez (23), segundo centro surgido en Old Boys, de destacado pasaje por el Seven y por Peñarol Rugby.

Justamente, la experiencia de Peñarol Rugby, una franquicia profesional fundada en 2019 que se ha enfrentado con éxito ante otros similares del continente, en la Super Liga Americana de Rugby primero y el Super Rugby Américas después, ganando los respectivos títulos en 2022 y 2023, ha ayudado sobre todo a darle continuidad al proceso de Los Teros. Su actividad se concentra en los primeros semestres de cada año y ha repercutido favorablemente en el combinado. “Peñarol ayudó mucho a la preparación. La base de la selección sale de ahí y ha resultado clave en el desarrollo de los jugadores que no estaban en el exterior para tener competencia internacional todo el año”, afirma por su lado Guillermo Pujadas (26), hooker nacido en Champagnat que ha protagonizado estos torneos continentales. 

Según el listado definitivo brindado por la Unión de Rugby del Uruguay (URU), de los 33 jugadores que conforman el plantel mundialista, 21 defienden a Peñarol. Entre los forwards, los más corpulentos, la proporción es aún mayor: 15 de 18 corren tras la ovalada con la aurinegra en el pecho. Otros ocho defienden a clubes profesionales en el extranjero: siete en Francia y uno en Estados Unidos. Del resto, tres también han pasado por la experiencia de Peñarol. 

Foto: Mauricio Rodríguez Foto: Mauricio Rodríguez

Además de ayudar a profesionalizar el rugby uruguayo, el nombre Peñarol le ha dado una mayor visibilidad al deporte. “Peñarol hace ruido. Es obvio que ayuda a popularizarlo. Aun así necesitamos que la gente se acerque más a ver los partidos. El rugby en Uruguay tiene mucho para dar”, dice Arcos Pérez.

“Por suerte sentimos que se habla más del rugby que en el pasado. La actividad internacional permite que más gente lo vea y se acerque”, sostiene a su vez el presidente de la URU, Santiago Slinger. Esta actividad internacional incluye los éxitos de Peñarol en el Super Rugby Américas y la clasificación de la modalidad seven a los próximos Juegos Olímpicos. “También estamos fomentando instancias para hacerlo más popular, como el trabajo en escuelas públicas, en las cárceles, en organizaciones que trabajan con chicos con discapacidades o en el Inisa (Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente)”, agrega. 

El objetivo. Con todo esto, recién para este Mundial de Francia, el décimo desde que comenzaron a disputarse, el quinto con presencia celeste, se puede decir que Los Teros es una selección profesional. Y eso es histórico, tanto como la concesión del Estadio Charrúa que la URU obtuvo en 2012, que convirtió a ese field municipal en la Casa de Los Teros, centro de alto rendimiento incluido. Eso empezó a dar resultados enseguida: luego de 12 años de ausencia, Uruguay clasificó al Mundial de Rugby 2015, en Inglaterra y Gales, a través de un repechaje, aunque el regreso fue con cuatro derrotas en cuatro partidos. Para Japón 2019 no solo llegó en el segundo cupo directo para América, sino que logró una sorpresiva victoria contra Fiji, una selección del top-ten, por 30-27, un hito histórico que en el mundo de la ovalada no pasó desapercibido.

El boleto a Francia se obtuvo esta vez luego de obtener el primer cupo en las clasificatorias de América, relegando a Chile al segundo puesto (que lograron igual una histórica clasificación) y a Estados Unidos al repechaje, donde fue eliminado. Cada proceso significó subir un escalón.

“En Uruguay el rugby a nivel de clubes es amateur, pero todos los jugadores de la selección son profesionales full o part time. Esa es una diferencia con los anteriores, donde ya teníamos el Charrúa pero la base de jugadores era amateur. Y ahora el surgimiento de Peñarol Rugby como franquicia ayudó a eso y nos permite una mayor preparación. Hay un avance hacia el profesionalismo, pero ‘a la uruguaya’, aún no nos podemos comparar con las grandes ligas”, dice el presidente Slinger. “Hoy hay jugadores uruguayos que pueden vivir del rugby, pero son muy pocos. Los que lo quieren hacer deben dejar cosas de lado, como carreras universitarias o postergar decisiones laborales”.

Entonces, ¿qué significaría hacer historia ahora en Francia? Dos jugadores históricos que van por su tercer mundial, como el capitán Andrés Vilaseca (32, primer centro del Vannes francés, surgido en Old Boys) y Agustín Ormaechea (32, medio scrum del Niza también francés “y de Carrasco Polo”, portador del que quizá sea el apellido más ilustre del rugby uruguayo) no lo dudan: ganar dos partidos. Esto no solo sería un mojón, sino que le valdría a Los Teros la clasificación automática para el Mundial 2027 en Australia sin tener que pasar por una próxima eliminatoria.

Esto es más fácil decirlo que hacerlo. En el rugby, las diferencias entre las potencias y los países emergentes son muy notorias. Hablando en criollo, en fútbol no es inusual que Uruguay (que supo ser una potencia) les gane a las principales selecciones del mundo, lo ha hecho y (al menos es de esperar que) lo seguirá haciendo. En rugby, ganarle a una selección de las top equivale a un Maracanazo a la enésima potencia. Y Uruguay integrará el Grupo A, junto con Francia, Nueva Zelanda, Italia y Namibia: por reglamento dos clasificarán a los cuartos de final y seguirán en carrera, uno quedará eliminado pero con la clasificación automática al mundial siguiente y los últimos dos deberán reiniciar el proceso de nuevo.

Foto: Mauricio Rodríguez Foto: Mauricio Rodríguez

Francia es el local y Nueva Zelanda son los All Blacks, ambas potencias, ambas integrantes del llamado Tier 1 del rugby, ambas grandes favoritas al título. A menos que ocurra un descalabro impensado, ellos dos disputarán el primer y segundo lugar del grupo. “Claramente, cuando entramos a cualquier cancha es para ganar. Pero también somos realistas”, se sincera Ormaechea. El objetivo, entonces, es ganarle a Namibia e Italia. Hace muy poco, el 5 de agosto, Los Teros les ganaron a los africanos 26-18 en un amistoso en el Estadio Charrúa, en uno de los partidos de preparación que más conforme dejó al head coach Esteban Meneses. Ahora volverán a verse las caras, esta vez por puntos en juego, el 27 de setiembre en Lyon. Ya para entonces se sabrá qué suerte tuvimos con Italia, con quienes se enfrentarán en Niza, el 20 de setiembre.

El Tier 1 está integrado por las 10 selecciones que juegan los dos grandes torneos anuales entre países. Uno es el Torneo de las Seis Naciones, todas europeas, que disputan Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda, Francia e Italia; el otro es el Rugby Championship, del hemisferio sur, que enfrenta a Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda y Argentina. Uruguay está en el Tier 2, que pueden traducirse como competitivos internacionalmente, aunque con aspiraciones modestas, ya que no juegan con frecuencia test matches contra las potencias. 

Italia, que sí se mide todos los años contra los mejores, es el pico a alcanzar. Pero no es una cumbre imposible. Es cierto que ha clasificado a todos los Mundiales disputados a la fecha, pero también es cierto que nunca pasó en ellos de la fase inicial. Es un Tier 1, pero en el ranking global de la World Rugby está en el puesto 13, mientras que Uruguay está en el 17. 

“Nosotros ya nos hemos ganado nuestro respeto a partir de resultados y mucho trabajo. La diferencia (con Europa) no está tanto en el nivel sino que allá es más larga la temporada, son muchos partidos que se juegan a lo largo de 10 meses”, dice Vilaseca, que antes de jugar en el Vannes de Francia tuvo un pasaje por los Austin Gilgronis de Estados Unidos. “Lo demostramos en 2019 no solo con ese partido histórico contra Fiji, sino además compitiendo de igual a igual contra las potencias”, agrega el capitán. “Hoy nos respetan bastante más. Somos un equipo a tener en cuenta. Y en el continente estamos segundos; aunque Chile está en un buen momento, lo que se expresó en su clasificación, nosotros pienso que estamos un escalón arriba”, señala por su lado Ormaechea. En el continente, Argentina, los Pumas, está despegada. “Dejamos de ser una cenicienta. Somos un equipo que si te regalás te gana, te vamos a competir a morir”, apunta Arcos Pérez, que disputará su primer Mundial.

“El partido con Namibia deberíamos ganarlo y tenemos la aspiración de ganarle a Italia. Pero tenemos que tener los pies sobre la Tierra: Italia es un equipo del Tier 1, muy profesional, para ganarles tenemos que hacer un partido perfecto y que a ellos no les salgan las cosas”, resume Slinger. 

La ansiedad previa. Cuando están a punto de partir, se vive la calma que precede a la tempestad y que a su vez sucede a otra tempestad. Luego de una semana bastante tranquila, para reponer energía después de los tres amistosos ganados en el Charrúa (ante Chile, el ya indicado ante Namibia y Argentina XV —un combinado alternativo a los Pumas—), en estos días se volvió al trabajo en la Casa de Los Teros. Pero lo principal pasa por mantener la ansiedad controlada. “Estoy rodeado de amigos, familia, novia… pero ya tengo muchas ganas de estar arriba del avión camino a Francia”, dice Pujadas, que va por su segundo Mundial.

Estos tiempos profesionales para Los Teros —que no es lo mismo que en todo el rugby uruguayo— se reflejan en los hábitos de entrenamiento. En tiempos más románticos, era común que las prácticas comenzaran temprano en la mañana y se interrumpieran para que cada jugador fuera a su lugar de estudio y trabajo, para luego reiniciar el esfuerzo en la noche. Ese sacrificio ayudó mucho a generar espíritu de equipo, pero poco colaboraba a la hora de afrontar las competencias.

Foto: Mauricio Rodríguez Foto: Mauricio Rodríguez

Esta vez los preparativos han sido muy distintos. Se llega al Charrúa en la mañana, entre las 8 y las 9, según el día. Estiramiento, gimnasia y análisis de partidos y estrategias en videos. Siguen los trabajos específicos de los forwards y los backs. Finalmente entrena todo el equipo a la vez. Todo esto incluye ejercicios aeróbicos, destrezas y un almuerzo. Dependiendo de la jornada, cada uno queda liberado entre las 15 y las 16. 

La preparación para el Mundial incluyó un fin de semana en el Batallón de Infantería 14 de Toledo para hacer un entrenamiento militar, incluyendo vestimentas, carpas y vehículos del Ejército. Eso fue a fines de junio, cuando el plantel estaba integrado todavía por 46 jugadores, antes del corte definitivo. “Fue una experiencia muy buena que sirvió para trabajar lo mental y lo grupal, como el trabajo en equipo y poder resolver situaciones bajo estrés o cansancio”, dice Guillermo Pujadas. 

“Fue un frío fin de semana donde todo el equipo estuvo en un batallón. Durmieron ahí e hicieron rutina de ejercicios. Fue para conseguir la consolidación del grupo y trabajar en valores más allá del entrenamiento para competir”, apunta el presidente Slinger, que la definió como “una de las tantas actividades” del equipo para trabajar “la unión de grupo”.

Foto: Mauricio Rodríguez Foto: Mauricio Rodríguez

Y la unión es la virtud que más destaca el equipo, algo que hermana anteriores períodos amateurs de Los Teros con esta base profesional. El rugby es un deporte donde, quizá más que en otros colectivos, el empujar todos para el mismo lado es fundamental y el que anota el tanto no es necesariamente la figura sino el último eslabón de una cadena. 

“Si tengo que destacar algún valor que aprendí en el rugby es la solidaridad. Puede ser repetitivo pero es verdad. No digo que sea un deporte único en esto pero es algo que te inculcan. Trabajás mucho para el de al lado y el de al lado trabaja para vos. Te enseña a compartir y a tener confianza en los jugadores que tenés al lado, en tus amigos. Hay una tendencia a querer hacer todo y el rugby te enseña a trabajar en equipo y a confiar”, dice Agustín Ormaechea. Este jugador, surgido en Carrasco Polo, es hijo de Diego Ormaechea, capitán de los primeros Teros mundialistas, los de Gales 1999, y único uruguayo en el Salón de la Fama del World Rugby. “Eso es algo lindo que me impulsa a esforzarme más, pero no lo tomo como un peso”, agrega Agustín, cuyos hermanos también corrieron detrás de una pelota ovalada.

“Nunca es fácil para el rugby en Uruguay, menos aún a nivel internacional”, apunta por su lado el capitán Vilaseca. “Siempre tenemos que estar peléandola. Por eso el compañerismo, el respeto, la responsabilidad y el compromiso son cosas que tenemos en nuestro ADN”. Así se sale adelante. 

El fixture de Los Teros.

La décima Copa Mundial de Rugby se disputará en Francia entre el 8 de setiembre y el 28 de octubre, cuando se juegue la final en Saint-Denis. Competirán 20 equipos divididos en cuatro grupos de cinco; los dos primeros de cada grupo clasificarán a los cuartos de final y para el Mundial de Australia 2027, mientras que los terceros solo lo harán para la siguiente instancia mundialista.

Uruguay integra el Grupo A con Francia, Nueva Zelanda, Italia y Namibia. Los Teros tendrán libre la primera fecha y debutarán ante los locales el 14 de setiembre en Lille; el cronograma de partidos seguirá ante Italia (2 de setiembre, Niza), Namibia (27 de setiembre, Lyon) y Nueva Zelanda (5 de octubre, Lyon).

El plantel celeste.

El plantel de la selección uruguaya de rugby, Los Teros, para el Mundial de Francia 2023 está dirigido por Esteban Meneses y lo integran los siguientes 33 jugadores: Felipe Aliaga, Juan Manuel Alonso, Santiago Álvarez, Baltazar Amaya, Santiago Arata, Diego Arbelo, Felipe Arcos Pérez, Manuel Ardao, Bautista Basso, Matías Benítez, Felipe Berchesi, Lucas Bianchi, Santiago Civetta, Carlos Deus, Manuel Diana, Eric Dosantos, Ignacio Dotti, Felipe Etcheverry, Ignacio Facciolo, Nicolás Freitas, Facundo Gattas, Germán Kessler, Tomás Inciarte, Manuel Leindekar, Gastón Mieres, Agustín Ormaechea, Ignacio Péculo, Reinaldo Piussi, Guillermo Pujadas, Manuel Rodríguez, Mateo Sanguinetti, Rodrigo Silva, Andrés Vilaseca. 

Foto: Mauricio Rodríguez Foto: Mauricio Rodríguez

Los Teros en los Mundiales.

Los Mundiales de rugby se juegan cada cuatro años desde 1987. El de Francia 2023 será la décima edición. Hasta ahora, Nueva Zelanda se ha llevado tres títulos (1987, 2011 y 2015), Sudáfrica también tres (1995, 2007 y 2019), Australia dos (1991 y 1999) e Inglaterra uno (2003). Francia, que ha sido tres veces subcampeón, quiere romper la racha en su casa.

La de Uruguay será su quinta participación. Anteriormente estuvo en Gales 1999, Australia 2003, Inglaterra 2015 y Japón 2019. En estas instancias ha jugado 15 partidos en total, todos en la fase de grupos, de los cuales ganó tres (ante España en 1999, ante Georgia en 2003 y ante Fiji en 2019) y perdió 12. 

Cifras en Uruguay.

En Uruguay hay un total de 10.725 jugadores de rugby a todo nivel: 6.690 infantiles (hasta 12 años), 2.375 juveniles (hasta 17) y 1.660 mayores. Niñas y mujeres son el 3,6% de ese total. 

La actividad se desarrolla en 29 clubes y 96 colegios y escuelas de todo el país. 

La Primera División de Uruguay está integrada por 10 equipos: Trébol de Paysandú (actual campeón uruguayo), Montevideo Cricket, Champagnat, Old Boys, Old Christians, Carrasco Polo, PSG, Seminario, Los Cuervos y Ceibos, de Montevideo.

En Intermedia hay 12 equipos: los mismos nombrados arriba más Círculo de Tenis (Montevideo) y Lobos (Punta del Este).

En los dos niveles de preintermedia están además de varios de los anteriores: Jubilar, Lions y Trouville de Montevideo, Remeros de Mercedes, La Olla de Florida, Cardos de Durazno, Robles de Trinidad, Sacramento de Colonia, Arlequines de Rivera, San Javier de Tacuarembó, Salto Rugby, Vaimaca de Salto, Artigas Rugby y Mulitas de Paysandú.