Romper con la brecha de género también en el dinero

En América Latina el 49% de las mujeres no tiene acceso a servicios financieros. Esta realidad motivó a Sabrina Castelli a emprender Mujer Financiera

De los 8.000 millones de habitantes que tiene la tierra, 1.400 millones no tienen acceso a servicios financieros. De esta cifra, el 65% son mujeres. En Latinoamérica el número de mujeres no bancarizadas alcanza el 49%. Del 51% que sí lo está, solo una de cada 10 tiene ahorros en el sistema financiero. Las otras nueve no están pudiendo ahorrar, no tienen cuenta bancaria o no saben cómo funcionan los productos de inversión.

Estos datos del Global Findex del Banco Mundial son algunos de los que impactaron hace unos años a Sabrina Castelli y que la llevaron a emprender Mujer Financiera, una startup argentina que desarrolla productos de educación financiera para las mujeres de Latinoamérica, buscando reducir la brecha de género. Hace unos días Castelli visitó Uruguay para participar en la Mega Experiencia Endeavor, donde expuso sobre su emprendimiento, del cual ya han participado más de 300.000 mujeres.

En diálogo con Galería, Castelli manifestó que además de estos datos hubo en su vida otros dos factores que la impulsaron a emprender en inclusión y educación financiera. Su padre falleció en un accidente de tránsito cuando ella tenía nueve años. Su madre era ama de casa, no trabajaba y tampoco tenía una cuenta bancaria, ya que el dinero en su casa lo manejaba su padre. Su hermana, la otra integrante de la familia, tenía ocho días. No teniendo muchas personas a quien pedir consejo, su madre decidió poner el dinero que recibió del seguro de vida obligatorio del trabajo de su esposo en un banco, a plazo fijo, en dólares. El objetivo era el día de mañana poder comprar una casa. En ese entonces alquilaban.

“Eso fue en 1996 y en 2001 viene la crisis más grande de Argentina. Mamá perdió casi el 100% de ese dinero, por haberlo invertido todo en un producto que no era el adecuado”, señaló Castelli. “Para mí, fue vivir otro golpe de inestabilidad en la familia. No sabía qué estaba pasando, pero sí sabía que no quería pasar nunca más por una situación así”, confesó.

Así fue que cuando tuvo que optar por una carrera universitaria, eligió Contador Público. Luego estudió también Administración de Empresas. A los 19 años empezó a trabajar en KPMG, auditando bancos de inversión de Argentina y el resto de América Latina. “Mi curiosidad era preguntarles a las personas que trabajaban en ese rubro qué había pasado con el banco en 2001 y cómo la crisis había afectado sus finanzas. Y me sorprendí cuando vi que mucha gente me decía que la crisis no le había afectado porque tenía su dinero diversificado. No lo tenía todo en la misma cuenta bancaria”, expresó. Ese término le abrió un mundo nuevo, que ni siquiera había aprendido en la universidad, ya que allí no dan cursos de finanzas personales, ni siquiera en la Facultad de Ciencias Económicas.

“Yo tenía 25 años, era contadora, estaba estudiando Administración de Empresas y dando clases de Administración Financiera en la universidad, no lo sabía y tampoco se lo estaba enseñando a mis alumnos. Entonces me di cuenta de que necesitaba saber más sobre finanzas y me obsesioné”.

Investigando fue que llegó a las cifras expuestas en el primer párrafo, que tanto la impactaron y la hicieron sentir en la obligación de ayudar a romper la inequidad en la inclusión financiera. “Crear dinero te puede cambiar la vida. A mí me cambió cuando me hablaron de diversificar. Entonces, ese conocimiento que está guardado para algunas personas, tanto hombres como mujeres (que trabajan en el rubro financiero), puede ser rico para toda la sociedad”, dijo.

El origen. Según la emprendedora, la brecha en la inclusión financiera responde, entre otras cosas, a que la mujer ingresó al mundo del trabajo mucho después que los hombres. Entonces, las actuales mujeres económicamente activas son la primera o segunda generación que tiene su propio dinero, lo administran y lo hacen crecer. Pero nunca vieron a otra mujer de la familia hacerlo. “Es algo que nunca hablaste con tu mamá porque ella no lo vivió. Esto para los hombres es distinto, llevan años trabajando y manejando dinero”, apuntó Castelli.

En este sentido, la CEO de Mujer Financiera aseguró que diversos estudios demuestran que la inicial distribución del trabajo fue el germen de la inequidad salarial y en inclusión financiera. Esto, a su vez, provoca que muchas veces las mujeres tengan un sesgo de falta de confianza en su relación con el dinero. Históricamente, el hombre salía a trabajar y la mujer se quedaba en la casa, a cargo del cuidado del hogar, una tarea no remunerada. Esto, unido a la falta de referentes del mismo sexo manejando su propio dinero, lleva a que muchas mujeres piensen que no son buenas con el dinero o que los números no son para ellas, explicó. “Sin embargo, la gran administradora del hogar fue siempre la mujer. Cuando uno cae en la cuenta de eso, se da cuenta de que las habilidades están, lo que pasa es que están inconscientes, y el gran desafío es trasladarlas a la vida moderna”, manifestó Castelli.

De hecho, la emprendedora argentina aseguró que está comprobado que las mujeres son mejores administradoras que los hombres. “Hay un montón de estudios que muestran que cuando una mujer se anima a invertir, la rentabilidad de su cartera versus la de grupos de hombres es mejor. Esto se da así porque la mujer es más analítica y corre menos riesgos. El hombre arriesga más, pero pierde más también”, explicó. Otras de las causas de la inequidad financiera es el propio sistema, creado por los hombres y para los hombres. “Mi gran crítica es que el sistema no entiende que necesitamos más ayuda y necesitamos algo distinto”.

Al respecto, enfatizó que si bien hoy las mujeres tienen una esperanza de vida cinco años mayor a la que tienen los hombres (85 y 80 años, respectivamente), a lo largo de la vida productiva, el hombre gana más dinero que la mujer, aunque tengan la misma situación socioeconómica, los mismos estudios, el mismo trabajo. Esto, según Castelli, tiene dos razones: la brecha de género en términos de ingresos y la maternidad o cuidados familiares. “En algún momento de su vida, la mujer, por lo general, se dedica a la casa, al cuidado de los padres o hijos y eso impacta en su trabajo. Es un posgrado que no hace o un ascenso al que no alcanza”, expresó. “Ahora, ¿los bancos qué hacen? Ofrecen el mismo producto de inversión a las mujeres que a los hombres”, se quejó.

Fue así como surgió Mujer Financiera. “Están buenísimos los productos financieros, mejoran tu calidad de vida, pero tenés que saber usarlos, en qué momento, y entender cuál producto es para vos”, señaló la emprendedora. Por eso, la startup nació como una plataforma de educación financiera para mujeres. Sin embargo, a futuro Castelli pretende ofrecer también productos financieros para ellas. “Que vos con 45 años puedas decir: quiero ahorrar para mi retiro tanto dinero; que te podamos decir: este producto es para vos, y que con un botón lo adquieras. Es hacia donde vamos”.

La startup. Hoy Mujer Financiera cuenta con una web y una app, desde donde se puede acceder a sus más de 100 contenidos. Algunos de ellos son de acceso gratuito y otros por suscripción. Entre ellos hay cursos pero también videos sobre temáticas puntuales. La startup tiene además un canal de YouTube y una cuenta en Instagram.

Castelli comentó que actualmente generan contenidos todos los días a través de inteligencia artificial. “Hemos logrado desarrollar un modelo que a partir de toda la información que nosotros mismos generamos como compañía, crea contenidos nuevos adaptados a cómo se va moviendo el mercado”, explicó. Los temas van desde cómo armar un presupuesto y las finanzas familiares, hasta la planificación para el ahorro, el asesoramiento legal y en productos de inversión.

La app cuenta también con una función que permite registrar los gastos personales y a partir de ellos, le sugiere al usuario contenidos que podrían ser útiles para su economía. “La clave de esto es que te mantengas motivado. Es duro ordenar las finanzas y dejar de gastar en lo que estás acostumbrado a gastar. Es un proceso. Por eso estamos todo el tiempo pensando cómo motivamos (a la usuaria) para que pase por ese valle de la muerte tan difícil”.

El 90% de las personas que han pasado por su academia nunca habían ahorrado. “La primera vez que ahorran es cuando entienden cómo funciona su economía y cómo pueden ir desarrollando ese hábito del ahorro, para después animarse a invertir”. Al respecto, la emprendedora señaló que desde que las usuarias acceden al contenido de educación, hasta que empiezan a ahorrar, pasan en promedio entre uno y tres meses. Luego, para alcanzar el primer objetivo de ahorro necesitan entre 12 y 18 meses.

En general, el primer objetivo suele ser armar un fondo de emergencia, que equivale a ahorrar seis meses de gastos. “Esto sin dudas mejora la calidad de vida de las personas, porque en otro contexto, en una situación de emergencia, ¿qué hacés? Podés perder tu estabilidad, tu casa, la educación de tus hijos”, subrayó.

Una vez que logró ahorrar el fondo de emergencia, la usuaria ya desarrolló la confianza para ahorrar y ya entendió los conceptos básicos para hacerlo, de manera de hacer crecer su dinero, entonces se ve interesada en invertir. “Es todo un proceso de aprendizaje que hemos diseñado para que una persona que no tiene ahorros entienda su economía, comience a ahorrar y a ponerse objetivos”. Y agregó: “Cuando la gente empieza a ponerse objetivos, empieza a entender cómo funcionan los productos financieros y aumenta la generación de ingresos de esa persona porque se motiva”.

¿Qué hago con mis ahorros?, la preocupación de las uruguayas

Mujer Financiera tiene muchas usuarias uruguayas, que, según Castelli, tienen el típico perfil de la mujer moderna y sus mismos desafíos. Indicó que, por lo general, la principal preocupación de las uruguayas es qué hacer con los ahorros. Esto las diferencia de las argentinas, para quienes el principal desafío es cómo ahorrar con la alta inflación que registra su país. Las uruguayas “ahorran, pero no saben qué hacer con sus ahorros, en qué invertir, cuál compañía es confiable y cuál no. Falta mucha educación”, afirmó.

Al respecto, la emprendedora enfatizó en la importancia de que el dinero deje de ser un tema tabú. “La información es poder. Si mi amiga y yo trabajamos en Marketing, en la medida que ambas sepamos cuánto gana cada una, vamos a tener más información para renegociar el salario, para saber si nos están pagando bien o mal”, explicó. Por esta razón, indicó que es bueno hablar de dinero con familiares y amigos, aunque no se acostumbra y muchas veces está mal visto. “Es un tema de conocimiento colectivo que nos favorece a todos. Sería superinteresante que podamos contarnos dónde conviene invertir y dónde no, nuestras experiencias”.

Los cuatro primeros pasos para tener control de tu economía

Armar un presupuesto de la economía personal: Lo ideal es hacerlo en Excel, pero si no sabe usarlo, se puede hacer en un cuaderno. “Es como la foto; el equivalente a pesarse en nutrición”, indicó Castelli. En el presupuesto se debe anotar exactamente todo el dinero que ingresa en la economía familiar o personal y todo el que sale. A este último hay que clasificarlo en gastos fijos (los que están todos los meses y sobre los que no se tiene poder de decisión, como por ejemplo, el alquiler) y los gastos variables (sobre los que se tiene poder de decisión, como por ejemplo, entretenimiento, indumentaria, supermercado). “Los vas a gastar todos los meses, pero vos podés elegir precio, lugar, cuánto gastar”, explicó.

Registrar todos los gastos diarios: La ejecutiva señaló que está demostrado que las personas que registran sus gastos diarios tienen más dinero que quienes no lo hacen. Esto se debe a que al registrarlo, tomamos conciencia de en qué gastamos. “Las decisiones de dinero muchas veces no son racionales, son emocionales. Entonces, cuando lo ves plasmado, tenés la posibilidad de cambiarlo. Si no anotás, no tenés posibilidad de cambiar”, aseguró. Además, esta información diaria ayuda a armar mejor el presupuesto. La app de Mujer Financiera tiene una función gratuita para registrar los gastos personales.

Ponerse objetivos financieros: Animarse a poner un número y armar un plan para alcanzar ese objetivo es “superpoderoso”, dijo Castelli. A modo de ejemplo, explicó que en América Latina ahorrar para comprarse una casa insume, en promedio, 15 años, algo que “parece imposible”. “Pero si uno le pone un número y se da cuenta de que le va a llevar 15 años, parece más alcanzable. Como yo digo, 15 años en una vida de 85 no es tanto”, estimó. La experta agregó que ordenar la economía personal ayuda a poner orden en muchos otros ámbitos de la vida.

Educación continua: Las finanzas pueden ser complejas, pero si uno va aprendiendo, de a poco se hacen más simples. “La realidad es que vas a manejar dinero toda la vida. Entonces, cómo no voy a estar informada, si es parte de mi vida, los siete días de la semana”, sentenció Castelli.