Una oportunidad para el amor: aumentan las adopciones de niños mayores de cinco años

INAU viene llevando adelante una campaña para sensibilizar en la adopción de niños mayores de cinco años, un proceso que tiene sus dificultades pero que da respuesta a la necesidad de estos chicos que tienen menos posibilidades de ser integrados a una familia

La casa de los actores Jorge Bolani y Paola Venditto es un hogar lleno de vida. Hay portarretratos y dibujos en las paredes, hay juguetes debajo de los sillones y un sano desorden. Hace cuatro años el matrimonio adoptó a Ximena, una niña que hoy tiene 11. “Somos una pareja que empezó a convivir grande y en un momento nos surgió la inquietud de cómo agrandar la familia. Estábamos muy bien en la profesión y muy felices, y teníamos la necesidad de compartir esa felicidad con alguien. Nos sentíamos casi egoístas de no compartirla. Ahí surgió el tema de poder adoptar, siempre fue una posibilidad porque mi madre es adoptada”, contó Venditto a Galería.

Sobre el proceso que iniciaron después de tomar la decisión dijo que una de las instancias que más inquietud le generó fue el primer llamado, porque era un día específico a una hora determinada: “Me acuerdo que nos dijeron que teníamos que ser puntuales, yo estaba en reunión de profesores y salí para llamar, pero al final fue muy fácil, enseguida nos dieron hora y arrancamos”.

Por ley, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) tiene 18 meses para responder después de la presentación de los documentos. Valeria Caraballo, directora del Área de Adopciones del INAU, dijo a Galería que estos tiempos se respetan, pero antes de que los niños puedan ser adoptados tienen que haber descartado cualquier posibilidad de que vuelvan con su familia biológica. “Cuando uno ve que hay un desvínculo tal con la familia biológica, una ruptura, y cuando esto es detectado por los equipos de territorio, se tramita la condición de adoptabilidad. En los adolescentes sabemos que es muy difícil que tengan una respuesta, pero como institución no se les puede negar la posibilidad, se tramita la condición y se apuesta a encontrar una familia”, dijo.

Bolani y Venditto dieron el primer paso en 2016, después “todo transcurrió como nos fueron diciendo. Ese tiempo tan largo del que todo el mundo habla nosotros no lo vivimos con estrés porque teníamos claro que era de esa manera y nos parecía bien. Lo tomamos con naturalidad”, dijo.

A pesar de que la mayor parte de las personas prefieren adoptar niños de la primera infancia, la pareja sabía desde un principio que iban a ser mejores padres de un niño o niña más grande. “Mi esposo ya tenía 70 años, y yo casi estaba en los 50. Hay que pensar en la energía que uno tiene que tener para acompañar el crecimiento de un bebé y también cuánto tiempo vas a estar para acompañar el crecimiento, nadie tiene la vida asegurada, pero la naturaleza es la naturaleza, y los padres son para siempre”, aseguró la actriz y docente.

Su futuro depende de tu amor. Este año el INAU relanzó la campaña Su Futuro Depende de tu Amor, que busca padres para niños mayores de cinco años. Caraballo contó que empezaron a advertir que al final de la primera infancia y en el inicio de la etapa escolar los chicos tienen una diferencia en la posibilidad de ser adoptados. “Empezamos a trabajar en los talleres, que son instancias para las familias. En ese sentido avanzamos en una campaña que pueda sensibilizar a los que tienen la idea de adoptar para que sepan de antemano cuáles son los niños en condición de adoptabilidad que necesitan una respuesta. Venimos trabajando en eso y hemos tenido un leve ascenso en la integración (adopción) de niños mayores. La idea es ir avanzando y dar más respuestas”, dijo la jerarca.

En relación con el proceso de adopción de niños mayores dijo que es más dificultosa la integración. “El enlace (entre el niño y la familia) nos lleva más tiempo. Con un bebé, que no puede decir qué le gusta, no es abrupta pero es más rápida; con un niño más grande uno tiene que recurrir a otras herramientas como las presentaciones, las visitas y salidas. Tenemos una integración reciente de una niña de nueve años que llevó un mes. Ella respondió de manera muy favorable, primero salieron a comer y luego pasaron las vacaciones de Turismo juntos”, relató.

Venditto recordó que en diciembre de 2018, cuando estaban a punto de salir de vacaciones los llamaron para contarles que había una niña que podía ser adoptada. Suspendieron todo y a fines de enero de 2019 les presentaron la historia de Ximena: “La aceptamos enseguida, uno puede escuchar y no contestar, pero sentimos que éramos los papás para esa niña. El 29 de enero nos conocimos, fuimos primero tres días, luego dos para poder pasear y en los primeros días de febrero estaba en casa”.

Ximena tenía siete años y al primer encuentro la pareja fue con muchas precauciones para no invadirla. Sin embargo, abrieron la puerta, ella entró y los abrazó. “Yo nunca parí pero sentí que era lo mismo, como el bebé que te ponen en el pecho”.

A pesar de que los tiempos pueden ser largos, hay más niños mayores de cinco años que pueden ser adoptados que bebés. “La experiencia puede ser muy satisfactoria porque tienen muchas cosas para compartir, lo que sí es importante es la idoneidad de la familia”, aseguró Caraballo, pero aclaró que no se trata de que una familia sea mejor que otra, solo tienen que tener ciertas características.

Otro caso reciente de éxito de adopción de niños mayores es el de Cecilia y Diego, que incorporaron a la familia a tres hermanas de cuatro, seis y siete años.

Otro caso reciente de éxito de adopción de niños mayores es el de Cecilia y Diego, que incorporaron a la familia a tres hermanas de cuatro, seis y siete años.

Ximena se adaptó rápido a la dinámica familiar, aunque eso no impidió que viviera su duelo. Según cuenta su madre, al principio extrañó el hogar en el que estaba institucionalizada y quiso volver para ver a sus amigos. Además, tiene hermanos y desea conservar el contacto con ellos: “Nosotros hemos sido muy respetuosos y la acompañamos. Tiene su familia biológica, hermanos que ella recuerda y conoce, mantenemos relación con dos de ellos, uno es un año menor que ella y la otra es adolescente. Estamos abiertos a acompañar este proceso que va a durar toda su vida. Acá se habla de su familia de forma natural”, dijo Venditto.

La Ley 18.590, en el artículo 160, dice que “todo adoptado o adoptada tiene derecho a conocer su condición de tal, a la más temprana edad, dentro de lo que sea aconsejado a los padres según el caso concreto”. A partir de los 15 años estos niños y niñas tienen derecho a acceder a los datos del Registro General de Adopciones “en cuanto refieran a su historia personal y a conocer a su familia de origen. Será deber de los padres adoptivos y subsidiariamente del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) informarle al respecto, atendiendo a su edad y características, así como apoyarle y acompañarle si este deseara revincularse con su familia de origen”.

Una mochila que pesa. Ximena sorprendió a sus padres desde el inicio. Además del abrazo que les dio la primera vez, a Venditto la llamó mamá desde el principio: “Yo me había preparado para ese día y me lo dijo caminando por un parque en San José”, contó. Sobre la adopción sostuvo que es un camino para personas que están seguras de sus emociones porque, a su entender, “un hijo a cualquier edad te trastoca todo. Y es verdad que estos niños y niñas vienen con una mochila enorme y con ella tenés que cargar”. En su caso los conflictos surgieron rápido “y fue lo mejor, porque ella se sintió segura y pudo mostrar lo que era y lo que estaba transitando. Acá la bomba cayó enseguida, pero ella sintió que estos padres aguantan”.

Una de esas mochilas de las que habló la actriz es la inseguridad que genera en los niños haber estado institucionalizados: “Ellos son el centro y hay que vivirlo desde ese lugar. A mí no me gusta eso de que estamos haciendo un bien. No, nosotros decidimos integrarla porque realmente queríamos compartir una buena vida y darle la posibilidad a alguien que se lo merece. Eso es algo en lo que hay que hacer hincapié, ellos sienten que no se lo merecen y no es así, se merecen tener una casa en la que se los quiera. En algún lugar de su cabecita está eso y hay que decirlo con palabras y no solo con hechos”.

Dentro del primer año, Ximena tuvo algunas dudas que hoy son recordadas como anécdotas: “Nosotros no nos dimos cuenta pero había fotos de mis sobrinos y ella un día preguntó si esos niños habían vivido acá”. En este caso la incorporación al resto de la familia también fue exitosa, aunque los primeros días hicieron un “nidito” para estar solos.

Para Venditto, existe el mito de que hay miles de menores a la espera de ser adoptados. En el caso de los que pasaron la primera infancia es importante encontrar familias que sean idóneas porque son niños que ya tienen sus costumbres. Ximena llegó escuchando un tipo de música que le gustaba y que a la pareja no: “Obvio que trabajamos sobre el tema pero no se la prohibimos, es parte de ella y no se puede cambiar. Sí va adquiriendo cosas de la familia, pero tiene que ser natural, no se puede imponer”.

Venditto entiende que los adultos tienen que ser los que manejen la ansiedad de los tiempos de adopción. “Un hijo, biológico o no, no puede ser la manera de llenar una vida, ese es el peor error que se puede cometer”, subrayó.

De cero a tres en una semana. Otro caso de éxito es el de Cecilia y Diego, que incorporaron a la familia a tres hermanas de cuatro, seis y siete años. Hoy hace medio año que están en régimen de tenencia, la última etapa de la adopción, por eso tienen que ser cautos en la difusión de la información. De todas formas, Cecilia contó a Galería cómo están viviendo su nueva realidad familiar.

La pareja se casó hace 11 años y ante la imposibilidad de tener hijos de forma biológica decidieron adoptar. Desde un principio tenían claro que no querían solo un niño: “Habíamos pensado que fueran dos, pero sabíamos que no es como ir a un súper y pedirlos. En este caso son tres hermanas. El rango de edades las maduramos más cuando fuimos haciendo los talleres. Ya sabíamos que todos quieren un bebé o niños muy chiquitos. Nosotros fuimos más amplios en el margen de edades, siempre pensamos en niños mayores a dos años”.

Cecilia destacó la importancia de los talleres realizados en el INAU porque despejaron “un montón de dudas que uno tiene y te abren los ojos de lo que es una adopción en realidad. Uno tiene que entender que los niños no van a venir de la situación más feliz, por algo están en adopción, esta es la última opción que tienen, ya que el INAU ha hecho todos los esfuerzos posibles para vincularlos con su familia biológica, eso es lo que uno tiene que saber. Partiendo de esa base te preguntan hasta dónde estás dispuesto a escuchar. Cuando nos tocó la parte de evaluación siempre dijimos que estábamos dispuestos a escuchar, creo que eso fue lo que más aceleró el proceso”.

Caraballo explicó que “son niños que vienen con su historia y vivencias, también tienen que hacer un duelo de lo que dejan atrás. Es algo muy bueno lo que les espera, pero hay que prepararlos. Es un trabajo que se va haciendo con las familias de manera conjunta y que implica que estas tengan una disposición afectiva y de tiempo”.

En el caso de Cecilia y Diego, desde que conocieron a las niñas hasta que fueron a vivir con ellos pasó una semana. Fue de gran ayuda que ellas ya entendían lo que pasaba, incluso la más chica tenía el apoyo de las mayores. De todas formas, tanto la psicóloga como la asistente social les fueron mostrando fotos y videos antes de que se conocieran. El primer encuentro fue vivido por la pareja con ansiedad “porque uno no sabe cómo va a reaccionar ni cómo van a reaccionar las niñas. Ellas son super sociables y eso nos facilitó. Hubo un momento de algo de vergüenza pero todo fue sin presiones”.

Respecto a la vida cotidiana comentó que no es nada fácil pasar de no tener hijos a tener tres. “Uno lleva un ritmo de vida mucho más agitado que el de antes. Estamos los dos 100% para ellas. Los primeros días son los más complicados, ahora cada uno encontró su rol, es todo un desafío. Hay cosas que una no sabe, como por ejemplo, hacerlas ir al baño antes de salir porque a los cinco minutos a lo mejor la más chica quiere hacer pichí, ahora esas cosas no nos pasan más”.

A pesar de que esa etapa de adaptación no es fácil, esta madre adoptiva asegura que lo más complicado es poner límites —como siempre pasa—, ya que las primeras semanas fueron como unas vacaciones, pero después debieron volver a trabajar y ellas a la escuela. “Poner límites desde el principio es fundamental porque si no, con tres la casa se convierte en un caos”, dijo.

Para Cecilia, estas situaciones son anecdóticas y lo importante es la satisfacción de tener una familia con tres niñas. “La casa está siempre agitada y te pone en movimiento, porque, más allá de las corridas y del cansancio, el balance es positivo”.

En este caso la pareja se anotó en 2020, en plena pandemia, y la espera más larga fue la que se dio entre que entregaron los documentos y fueron llamados para los talleres. Pero después de recibir la condición de adoptabiliad los tiempos se acortaron; en marzo de 2022 obtuvieron la idoneidad y en junio los llamaron para presentarles el caso.

“Para nosotros, es una buena experiencia que no fuera una. A veces uno tiene miedo a los niños más grandes pero a nosotros nos fue fantástico. Las tres tuvieron sus días malos, hay que entender que es un proceso de adaptación. Mi esposo siempre dice que ellas se adaptaron más rápido a nosotros que nosotros a ellas. Andamos a las corridas pero ya estamos acostumbrados”. 

Las adopciones en números

Aproximadamente 60 niños de entre cero y tres años son adoptados por año.

Sobre los casos que no tienen éxito, en los que los niños vuelven al INAU después de ser adoptados, Caraballo dijo que “hay fallas, como siempre, pero el pasar a integrar niños más grandes no ha impactado en los números”.

En 2022 hubo 151 adopciones, una cifra récord. En lo que va del año se han concretado 49, de las cuales 13 corresponden a niños de entre cinco y 10 años.

Actualmente, en el ámbito del INAU, hay 545 niños mayores y adolescentes en condición de ser adoptados. De ese número, más de 400 tienen entre cinco y 18 años; de esta cantidad, 145 se ubican en la franja de cinco a 10 años.

FUENTE: nota.texto7