Sin embargo la continuidad no es sencilla porque las investigadoras manejan fondos a corto plazo por proyecto pero no les asegura el trabajo a largo plazo. Tejera se comunicó por este tema sin éxito con la Intendencia de Montevideo pero continuará “intentando”.
Por el momento el estudio continúa y los nuevos resultados aportan más información sobre una realidad de la que se sabe poco. Cuentan con un primer relevamiento en 2000 y 2001, otro en 2010 y 2011 y ahora un tercer periodo en 2012-2013, con fecha de cierre en junio.
Según los resultados preliminares actualizados a 2013, a los que accedió Búsqueda, los granos de polen alergénicos más importantes en Montevideo son las gramíneas (el pasto), los plátanos y los cipreses.
En aumento.
Según estudios internacionales “se ve un aumento en la incidencia” de polinosis —reacción alérgica al polen— y se busca la causa de ese incremento. Uno de los motivos posibles es la polución industrial y la combustión vehicular, que se está incrementando.
Por otra parte, estudios científicos norteamericanos y europeos que tienen extensas series de datos de 50 años sobre el tema comprobaron que por efecto del cambio climático se ve que aumenta el período en que el polen está en el aire y a su vez se produce más.
“Para la población sensible estos cambios tienen un impacto importante”, dijo Tejera y aclaró que no existen estimativos para Uruguay de tan larga data.
Polen volador.
Los granos de polen son células con varios núcleos. Cada grano puede tener dos o tres células aproximadamente y esto depende de la especie. Tiene adentro el “núcleo espermático”, que cuando se une con el óvulo que está en el la flor produce una semilla “que es un embrión”.
Muchas de las sustancias alergénicas cumplen la función de “reconocimiento entre las especies de plantas”. Son proteínas ubicadas en la cubierta del grano de polen y sirven para que cuando llegue el polen al estigma —zona de la flor que lo recibe— reconozca la planta.
“Hay especies —plantas, árboles y gramíneas— que causan alergias pero hay otras que no, hay familias de proteínas involucradas en alergias”, aclaró Tejera.
La mayoría de las plantas que tienen granos de polen alérgenos son “anemófilas”. Esto es que el grano de polen viaja de una planta a otra por el aire. Puede dispersarse a 10 kilómetros de distancia o en algunos casos mucho más.
En la Facultad de Ciencias en Malvín Norte las científicas detectaron algunos granos de polen que circulaban en el aire pertenecientes a la planta Nothofagus, que crece en la cordillera de los Andes cerca de Bariloche.
“La estrategia de la planta es producir polen en grandes cantidades para que algunos granos lleguen a otra planta”, pero algunos llegan y otros se pierden en el aire, explicó Tejera. Hay otras plantas (entomófilas) que utilizan insectos para polinizar y producen polen “en bajísima cantidad”. Este mecanismo “es mucho más eficiente” porque el polen va de una flor a otra y no hace un recorrido “azaroso”. Igualmente algunos de estos granos de polen de plantas entomófilas son muy alergénicos, y si bien este polen no circula en el aire puede generar alergias por contacto, como ocurre con el libustro.
Los picos de concentración de polen alergénico, “los períodos más peligrosos”, ocurren entre agosto y marzo.
El período de mayores concentraciones comienza en agosto, mes en que se han detectado “concentraciones altas” principalmente de cipreses y juníperos. Luego siguen ocurriendo floraciones en setiembre de plátanos, más adelante se ven picos de subidas y bajadas de diferentes especies de plantas y varias de ellas se solapan. “Un alérgico a las gramíneas va a tener problemas en diciembre y no le pasa nada antes”, comentó Tejera a modo de ejemplo.
Pastos peligrosos.
Las gramíneas, los clásicos “pastos” son los responsables de la mayoría de los granos de polen que circulan en la ciudad de Montevideo. “Está lleno, está en todos lados. Si se corta frecuentemente, por ejemplo una vez por semana, no llegan a florecer y el riesgo baja”, comentó Tejera. Las gramíneas producen mucho polen y están en toda la ciudad. Representan el 37% de los granos de polen alergénicos registrados en el período 2012-2013 y su floración ocurre entre noviembre y diciembre. Le sigue el plátano con 14%, con floración el setiembre, y luego el ciprés, con su período de floración en agosto. Según los datos publicados en el Dossier Clínico de la revista “Ser Médico” del Sindicato Médico en el período 2011-2012 el primer puesto lo ocupó la gramínea (33,5%), luego el ciprés (11,9%), el plátano (11,7%) y el tala (6,4%). Según el Dossier Clínico otras plantas que producen polen alergénico en Montevideo son: la altamisa que crece entre veredas y escombros, la artemisa, la casuarina, los juníperos y enebros, el fresno, las moreras, el sauce, el mimbre y la parietaria judaica que crece en veredas y pantanos.
Clima.
Las condiciones meteorológicas inciden en dos momentos. Si llueve menos de lo normal, si hay menos temperatura o sequía “probablemente las plantas sufran algún tipo de estrés, como por ejemplo estrés hídrico y algunas producen por eso menos polen en esa temporada”, explicó Tejera. Pero una vez que el polen ya está en el aire las condiciones meteorológicas también inciden. Las lluvias lavan la atmósfera y barren el polen que se deposita en el suelo, en cambio las altas temperaturas “favorecen la dispersión” por circulación del aire y la humedad también afecta la dispersión.
“Este invierno está siendo muy caluroso. Es probable que ya ahora empecemos a registrar granos de polen que deberían aparecer a fines de invierno”, comentó Tejera.
“Vimos diferencias de concentraciones que ocurrieron en 2012-2013 semanas antes que en 2000-2001 y en 2010-2011 pero vamos a estudiar si se debe a la variabilidad de las plantas o a factores meteorológicos”, explicó Tejera.
En Montevideo siempre hay aunque sea alguna brisa y el viento “facilita” que circulen y se dispersen los granos de polen. Tejera explicó que está comenzando a estudiar cuáles son los vientos predominantes de la ciudad y su relación con las áreas de donde viene el polen para determinar dónde están las fuentes. Además, el equipo comenzó a tomar datos en Ciudad Vieja para compararlos con los de Malvín Norte.
Hongos.
Las “esporas de hongos” son el principal componente de las partículas biológicas contenidas en la atmósfera y existe “amplia evidencia” de su relación con varios tipos de alergias, informó Tejera. La cantidad de estos hongos en la atmósfera es aproximadamente 10 veces superior que la de los granos de polen. La concentración depende principalmente de los factores meteorológicos como la temperatura, la humedad, las precipitaciones y la velocidad del viento. Sin embargo, otros factores como “la disponibilidad de sustratos adecuados, las prácticas agrícolas, la cantidad de desechos orgánicos y la densidad y la diversidad vegetal también afectan la abundancia y composición de la porción fúngica de la atmósfera”, explicó Tejera.
“En Uruguay se están realizando, por primera vez, muestreos volumétricos diarios de esporas de hongos en la ciudad de Montevideo. Los resultados preliminares indican un amplio predominio de los géneros Cladosporium y Alternaria —dos de los más de 80 géneros de hongos asociados con alergias respiratorias—”, destacó Tejera. Otras de las “esporas potencialmente alergénicas” que han sido registradas corresponden a géneros como Aspergillus, Penicillium, Epicoccum, Coprinus, Ganoderma, Oidium y Stemphylium
“Estos estudios permitirán conocer la variación interanual, estacional y diaria de las esporas de hongos, y su relación con variables meteorológicas. A su vez, estos resultados permitirán elaborar un calendario fúngico para la ciudad de Montevideo, el cual resulta indispensable para la prevención, estudio y tratamiento de las alergias desencadenadas por esporas de hongos”, destacó Tejera.