En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Con paneles solares y bombas de agua, varias casas remodeladas durante la última década en Cabo Polonio dan forma a un núcleo con un renovado estilo mediterráneo sobre la playa sur, que suma comodidades conservando su aire eco-friendly
Volver a Cabo Polonio después de más de cinco años supone llevarse una sorpresa. Ya se ve el cambio en lo que era un estacionamiento casi improvisado sobre el kilómetro 264,5 de la Ruta 10, donde se tomaban los camiones para ingresar al poblado. Allí, desde 2012 hay también una prolijísima terminal de ómnibus y camiones, que se considera la “Puerta del Polonio”, donde además hay un snack bar, una casa de cambio, un minimercado, un par de locales comerciales, un cajero automático —en el pueblito aún no hay— y un centro de visitantes que explica con imágenes las características de este Parque Nacional.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Aquel “pueblo hippie” mantiene sus coloridos ranchos en la franja central del balneario, pero cambió su fisonomía con una especie de barrio que rodea la playa sur, donde se ubican terrenos que pertenecen a la sociedad anónima Gabasol. Este proyecto “se compone por accionistas y la forma de vincular la acción con la casa es a través de un contrato civil de uso y habitación. “No sos dueño de tu casa, sino que de una de las acciones”, detalló a galería Medardo Manini, presidente de Gabasol SA y habitué del Cabo desde los años 80.
Gabasol está formado por 211 hectáreas con 77 casas, la misma cantidad de viviendas que había al comprar los terrenos en 2003, a la sociedad anónima Partuso, que ya llevaba ganados varios juicios por posesión de tierras a particulares y al gobierno. Algunas de estas casas mantuvieron su estructura, y otras se tiraron abajo y construyeron de cero respetando la superficie original, pero incorporando paneles solares y obedeciendo regulaciones locales en cuanto al diseño para no alterar en exceso la fisonomía del área. De controlar esto se encarga una subcomisión de arquitectos de Gabasol, que vigila la colorimetría y los metrajes de cada obra.
“Nosotros como colectivo tratamos de acompasar un proceso de mejora, pero manteniendo algunas directrices que hacen a la identidad del Cabo. Por ejemplo, no contar con luz eléctrica —que permite que en las noches se pueda ver el cielo casi como en ningún otro lado— o no cercar el predio de Gabasol ni las casas entre sí. Como propietarios privados lo podríamos hacer, pero una de las características del Cabo es la libre circulación peatonal entre las casas, y no lo queremos cambiar”, agregó Manini. También señaló que, si bien los habitantes y comerciantes tienen permiso para ingresar en auto al balneario —que debe ser 4x4, caso contrario no podría atravesar el arenoso camino— se controla que al llegar no lo utilicen para moverse. “Me parece que el Cabo de estos 15 años ha mantenido ciertos rasgos que lo hacen un balneario diferente a los demás de la costa uruguaya”, reflexionó.
Si bien la mayoría de los accionistas no viven en Cabo Polonio todo el año, lo que sí detectó Manini es que con las crecientes comodidades sus estadías cada vez son más largas —meses, incluso en invierno— y hay también algún residente permanente, como Oscar Calimari, pescador que ofrece sus productos a restaurantes y vecinos particulares.
Aires del Pacífico. Entre quienes formaron Gabasol desde sus inicios está el arquitecto Baltasar Brum, que además de su casa se encargó de remodelar otras cuatro y también el parador Al fin y al Cabo, que da directo a la playa y funciona como bar y restaurante, pero también como punto de encuentro entre vecinos.
Las restricciones en cuanto al metraje que se puede construir obligan a la economía del espacio: en 30 metros cuadrados el arquitecto se las ingenió para que entraran dos dormitorios, un baño y un living con cocina integrada.
Los ventanales, el blanco, sus tablas de surf y los aires zen en la decoración que dan pequeños budas y una gran columna en la terraza con el dios del Sol hawaiano, Haleakala, propician la sensación de amplitud. “Son casas para vivir afuera”, dijo a galería. “Y fijate que son autosustentables. No pagás UTE ni OSE. Un panel solar fotovoltaico de 10 wats, que antes valía unos 1.000 dólares, ahora se puede conseguir por 100. Yo tengo tres: uno para la heladera, y dos para la luz de toda la casa. Con eso alcanza”, explicó. Con esa energía, que se almacena en baterías, también se extrae el agua del pozo, pero para calentarla cuenta además con un panel solar para agua, que le eleva la temperatura usando el sol como materia prima.
Lo que sí se paga, enfatizó el presidente de Gabasol, son “todos los impuestos y tributos, departamentales y nacionales. Hay quienes piensan que estamos de arriba y no es así”, dijo. “Es más, durante años nos encargamos de la recolección y clasificación de basura de todo el balneario”, agregó Brum.
Gaudí como inspirador. Otra que eligió veranear en los terrenos de Gabasol SA es la relacionista pública Verónica García Mansilla, que en diciembre celebró su casamiento con el empresario Lalo Martín Valdez en el balneario. La obra fue de Juan Cardoso, constructor que realizó varias casas de la zona, pero el diseño interior y la decoración son de la propia García Mansilla, que en algunas áreas decidió apostar por las líneas curvas y en la azotea creó un mirador.
La casa tiene tres dormitorios y dos de ellos pueden estar conectados porque los separa una puerta corrediza, que está camuflada por una estantería confeccionada con cajones de madera.
Tradición y modernidad. El Parque Nacional Cabo Polonio ocupa unas 25.000 hectáreas —70% en manos de privados y 30% fiscal, propiedad del Estado pero con la potestad de manejarlas como un privado—; y unas 5.000 fueron forestadas durante el siglo pasado por el Estado. Según el presidente de Gabasol, el crecimiento espontáneo de esta vegetación podría alterar la fisonomía del balneario, dado que los pastizales modifican el funcionamiento natural de las dunas móviles.
“El monte tiene un impacto muy importante en las dunas y si no se adoptan medidas a corto plazo podría cambiar el paisaje que caracteriza a Cabo Polonio. Esto podría pasar a ser un balneario más y perder las dunas que es lo que le da la característica propia al Polonio”, indicó.
Lo que ya tuvo variaciones es el público veraneante. Un alquiler de una casa en esta zona oscila entre 200 y 400 dólares por día, y, según recordó Brum, la última venta de una vivienda en el área de Gabasol rondó 270.000 dólares. El alza de los precios y la llegada de un nuevo público al Cabo muchos señalan que desalentó a muchos habitués del balneario, que hoy prefieren la vecina Valizas. En el balneario inmortalizado por canciones de Manu Chao, Jorge Drexler y la Abuela Coca, hoy es más difícil encontrar jóvenes de rastas. Sin embargo, por las noches es, probablemente, cuando el Cabo se reencuentra consigo mismo: por los caminos sin asfaltar ni iluminar —el principal está señalizado con velas, pero los demás ni eso— el sonido del viento y el mar se entremezcla con guitarreadas, y los paseanderos deben guiarse, como antes, por las estrellas, sus linternas y el faro del balneario, que cada 12 segundos gira completamente sobre su eje, trayendo la luz al pueblo, y luego lo vuelve a sumergir en la oscuridad.