• Cotizaciones
    sábado 30 de mayo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Editorial

    N° 1951 - 04 al 10 de Enero de 2018

    Algunos gerentes están invitando a una tercera persona a ciertas reuniones de trabajo para evitar estar solos con una mujer. Un empresario en San Francisco dijo que, tal como están las cosas hoy, las fiestas deberían cancelarse, según consignó The New York Times, “hasta que se sepa cómo deben interactuar hombres y mujeres”. 

    Siempre es arriesgado decir que estamos viviendo un cambio histórico pero todo indica que el movimiento #Metoo ya hizo —a modo de anticipo de lo que seguramente vendrá— que los hombres en posición de poder traten a sus subalternas distinto. 

    En este contexto, The New Yorker publicó Cat Person, un cuento de un autora nada conocida, Kristen Roupenian, de 36 años. Fue un éxito inmediato. Se viralizó. Lo compartieron 10.000 millennials. Ella, que tenía menos de 200 seguidores en Twitter, ya firmó un contrato por un millón de dólares por derechos de autor. 

    El cuento narra la historia de una chica, Margot, que conoce a un hombre más grande, Robert, mientras ella trabaja vendiendo refrescos y snacks en un cine. Apenas se conocen pero la relación crece con intercambios de mensajes de texto ágiles y termina en una cita decepcionante y una escena de sexo que ella desearía borrar. 

    Patricia Mántaras escribe en este número que la forma en que se narra el encuentro sexual con un desconocido desde la perspectiva femenina y sin victimizaciones es una de las claves para entender el éxito de la pieza. Además, no muchos autores han escrito sobre la experiencia de las nuevas formas de conocer gente de la manera en que ella lo hizo. 

    De toda la ficción publicada por The New Yorker, fue la más leída. Y una de las piezas más populares en 2017 en la revista. Eso es muy raro. Estamos hablando de un cuento. De ficción. Ni siquiera es erótico o sensual. No tiene detalles sexuales de esos que pueden azuzar la imaginación. Es lo contrario. 

    Roupenian dijo que lo escribió inspirada en un “encuentro pequeño y desagradable” que tuvo con una persona que conoció por Internet. El relato tiene un estilo directo, sin vuelo poético. En la cita, ella toma tres cervezas y es por eso, y debido a su narcisismo de saberse joven y deseable, que lo busca. Él le da un beso muy, pero muy mal dado. Pero ella, con sus 20 años y sus cervezas en la cabeza, le pide para ir a su casa. Es cuando él empieza a desvestirse que ella se da cuenta de que aquello es un fracaso. Él tenía la “panza gruesa y suave y cubierta de pelo”. Ella decide seguir adelante como se pueda, mientras él la trata como si fuera una muñeca de goma y la va cambiando de posiciones. Ella logra irse a su cama, al lado de su roommate e intenta olvidar una noche penosa. 

    La escritora Ella Dawson dijo a propósito de este cuento: “La cruda verdad es que les enseñamos a las mujeres jóvenes a no hacer escenas, aunque no haya nadie más en el cuarto. No seas difícil, no seas inconveniente, no seas maleducada. Tu incomodidad es menos importante que la incomodidad de él”. Según Roupenian, buscó reflejar cómo actúan muchas mujeres jóvenes: “No haciendo enojar a la gente, haciéndose responsables de las emociones de los demás, trabajando excesivamente para mantener a todos a su alrededor felices”.

    La verosimilitud del relato generó debate sobre la forma de conocer gente, el poder y el consentimiento. En las tres semanas que pasaron desde que se publicó Cat Person se originó un cuento publicado en la BBC escrito desde la perspectiva de Robert, una cuenta de Twitter de hombres azorados (Reacciones de hombres a Cat Person, @mencatperson) y que algunos se estén preguntando cómo ellos no saben detectar señales.

    En blogs y tuits miles de mujeres confiesan que tuvieron sexo sin ganas —con rechazo y por momentos un poco de asco— pero no supieron salir de ahí. Fuimos criadas para agradar. 

    Entonces, se habla de “mal sexo”. De cuando pudiste haber dicho que no pero no lo dijiste. El hecho de que se haya vuelto viral indica que este mal sexo es casi la norma y no la excepción para las jóvenes. No se enseña la parte del placer sexual. Deberíamos hablar más de lo importante que es que ambas partes estén de acuerdo al momento del encuentro sexual.

    La juventud se forma mirando porno en Internet, y el porno, en la inmensa mayoría de los casos, es hecho por hombres y allí la idea de dar placer a gusto de la mujer está casi siempre ausente. Si se lee Cat Person con detenimiento —algo que recomiendo— hay pequeños indicios de la personalidad de él: cómo se dirige a ella: “Chica del mostrador, dame tu número de teléfono”; “no, en serio, dejá de tomarme el pelo y vení ahora” (cuando la espera en un Seven Eleven); “sacate eso” (refiriéndose al soutien) y la terrible “sí, sí, esto te gusta” cuando le da unas palmadas en la cadera mientras tienen sexo. 

    El Washington Post, en un artículo titulado Por qué Cat Person es lectura esencial en este momento #Metoo, cita a Sara McClelland, profesora y doctora en Psicología que estudia el concepto de intimate justice (justicia en la intimidad). Esta profesora estadounidense investiga cómo la inequidad se cuela también durante el encuentro sexual. Dice McClelland que la forma en que las personas demandan en la intimidad está muy conectada con cómo piden o exigen en lo social y político. 

    Se ha dicho muchas veces. Las cosas empiezan en el noviazgo. Es precisamente en este punto cuando las jóvenes deben leer con atención las señales donde asoman los indicios de este sistema de valores y forma de comportamiento. Chicas, no se distraigan.

    ?? Lea el editorial anterior