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La llegada de Leadgate, encabezado por Matías Campiani, como socio del Estado en Pluna SA generaba dudas en la oposición y hasta en José Mujica. Como senador dijo cuando se discutía su llegada que “por olfato” no le “gustaba” el empresario argentino, que “de un día para el otro arrancó de las vacas (Parmalat) para los aviones”.
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Ahora, el gobierno que él preside sigue de cerca los próximos movimientos en el mercado uruguayo de Campiani, que a mediados de año se abrió de Pluna. Según información que confiaron a Búsqueda altas fuentes del Poder Ejecutivo, es posible que el empresario haya comprado el 55% de las acciones de “la principal empresa de transporte carretero de carga”.
Según los datos que maneja el gobierno, esa compañía cuenta con una flota de entre 160 y 200 camiones y tres estaciones de servicio Esso, dos en Montevideo y una en Tacuarembó.
A su vez, en la dirección que fijó como domicilio la empresa en Montevideo está una rentadora de automóviles y una distribuidora de lubricantes Shell para Uruguay, aunque el gobierno no “puede confirmar que esas dos compañías sean del mismo grupo”.
Los movimientos de la empresa en cuestión son seguidos con atención por la sospecha de que “los fondos con que se constituyó y con los que creció hasta ser la mayor de Uruguay” no provienen del negocio del transporte, informaron jerarcas del gobierno. La presunción es alimentada porque, según maneja el gobierno, “cobraba precios por los fletes que estaban por debajo de los costos”.
En el Poder Ejecutivo saben que se “vendió recientemente el 55% de la compañía a una empresa argentina” y quienes investigan la transacción manejan dos posibles compradores: Campiani o uno de los hijos del sindicalista argentino Hugo Moyano. Fuentes del gobierno explicaron que el uso de “testaferros” hace difícil determinar el comprador.
La venta de la empresa fue confirmada a Búsqueda por Juan Llopart, dirigente del Sindicato Único de Transportistas de Cargas y Ramas Afines (Sutcra). El representante sindical aseguró que de parte de los trabajadores les llegó la noticia de que “se vendió más del 50% del paquete accionario a capitales argentinos”.
Llopart agregó que le habían llegado varios “rumores” acerca del comprador pero que no estaba en condiciones de confirmarlos.
Perfil.
Se sube al taxi y comienza a charlar con el conductor. Al igual que él, el taxista resulta ser un ex camionero, había trabajado en Tacuarembó para la empresa que ahora es investigada por el Poder Ejecutivo. “¿Y cómo te fue?”, le preguntó. “Y... Imaginate. Mirá donde estoy”, fue la respuesta resignada del conductor, delante de la mampara.
Con esa anécdota, un informante del sector del transporte de carga, que prefirió mantener su nombre en reserva, ilustró la reputación que la empresa tiene en el sector.
Según dijo, la compañía no tiene más de siete años y “más que una empresa de transporte es una empresa de negocios financieros”. Sus dueños, dijo, tuvieron antes taxis, ambulancias y hasta una cámara frigorífica.
“Donde se puede poner dinero ahí están. Cuando el negocio empieza a flaquear cambian de ramo. Por eso digo que no es una empresa de transporte puro”.
Las fuentes coinciden también en que el funcionamiento de la empresa es “muy particular”, con “bajo mantenimiento” y “camiones parados por todas partes”. Por su política de precios “no están bien vistos” por sus colegas y competidores. A su vez, tampoco es buena la relación con el sindicato del transporte “porque es una empresa incumplidora de las normas laborales”, aseguró Llopart.
“Chocolatines”.
Un gerente de la empresa investigada dijo a Búsqueda que se incorporaron “socios nuevos” y que se trata de “capitales argentinos”, pero descartó la vinculación con Campiani.
Uno de los propietarios de la compañía sostuvo que las versiones sobre los posibles compradores son “mentiras”. El empresario señaló que no le llegó desde el gobierno “ninguna notificación, ni pregunta, ni llamada”.
Sobre la venta de parte de las acciones, indicó que “es un acuerdo que se está por firmar” y que con una investigación que se haga pública “se puede trancar la negociación”. “De repente es eso lo que están buscando”, especuló.
Sobre la presunción de que el dinero con el que se instalaron y crecieron no proviene del transporte, dijo que “los capitales cuando se compran negocios no tienen por qué ser del sector”. Como ejemplo sostuvo que de “las empresas que están en transporte forestal ninguna proviene del negocio”.
“De pronto molesta que nosotros hoy seamos la empresa más grande del país, que hayamos empezado con cinco camiones en el año 2005. Eso de pronto molesta. Pero esto es una ley de oferta y demanda. Hoy el negocio está en los camiones, hacemos camiones. Si mañana está en vender chocolatines, venderemos chocolatines”, replicó.
Búsqueda llamó a Campiani para intentar obtener su versión pero no tuvo respuesta.