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La edición 2017 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa publicada por Reporteros Sin Fronteras (RSF) revela que las violaciones a la libertad de expresión “ya no son una característica exclusiva de los regímenes autoritarios y de las dictaduras” porque “también en las democracias esta libertad adquirida a priori es cada vez más frágil”.
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“A fuerza de declaraciones nauseabundas, de leyes liberticidas, de conflictos de intereses e incluso de golpes y porrazos, en los regímenes democráticos se multiplican las violaciones a una libertad que es uno de los principales indicadores de su buen funcionamiento”, señala el informe del RSF publicado el pasado 3 de mayo en conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa.
En tan solo un año, el número de países donde la situación de los medios de comunicación es “buena” o “más bien buena” disminuyó 2,3%, según el informe.
“Los países considerados un modelo democrático no escapan a esta caída: Canadá (que ocupa el lugar 22, entre 180 países) desciende cuatro puestos en la Clasificación de 2017; Estados Unidos (43º) pierde dos posiciones; Polonia (54º), siete; Nueva Zelanda (13º), ocho, y Namibia (24º), siete”.
Uruguay bajó cinco posiciones y se ubicó en el puesto 25 entre 180 naciones, pero a nivel regional ocupa una posición de privilegio: Chile está en el puesto 33, Argentina en el 50, Brasil 103, y Paraguay 110.
Al fondo de la tabla están Cuba, en el puesto 173, México en el 147 y Venezuela en el 137.
Para RSF, “la erosión de la libertad de prensa es particularmente visible en las democracias europeas. En 2017, bajan hasta los ‘mejores alumnos’, los países del norte, que solían ocupar los primeros lugares en la Clasificación de RSF (-3 los Países Bajos; -2 Finlandia, que por primera vez después de seis años pierde la primera posición). Aunque Europa sigue siendo la zona geográfica mejor calificada a escala global, es al mismo tiempo el continente en el que el índice se ha deteriorado más en cinco años, un 17,5%, mientras que el índice de la zona de Asia y el Pacífico experimenta una variación del 0,9% en el mismo período”.
Así, Christophe Deloire, secretario general de Reporteros Sin Fronteras, advirtió que “las democracias que hicieron de la libertad de prensa uno de sus fundamentos deben seguir siendo un modelo para el resto del mundo, y no a la inversa”.
“A fuerza de cercenar la libertad fundamental de informar, con el pretexto de proteger a sus ciudadanos, las democracias pueden perder su alma”, añadió.
Trump: Un mal ejemplo.
“La elección del 45º presidente de Estados Unidos ha precipitado la caza a los periodistas”, sostiene RSF.
“En sus repetidas diatribas contra el cuarto poder, Donald Trump ha acusado a los periodistas de estar ‘entre los seres humanos más deshonestos de la tierra’ y de propagar intencionadamente ‘noticias falsas’ (‘fake news’) e información errónea. Esto no solo compromete la larga tradición estadounidense de defender la libertad de expresión. Con sus discursos de odio, al acusar a los periodistas de mentir, el nuevo jefe de la Casa Blanca también ha contribuido a que se propagaran los ataques contra la prensa en todo el mundo, incluso en los países democráticos”, añade el informe.
“De una campaña electoral a otra. Primero en Estados Unidos y después en Francia (puesto 39 en la Clasificación de 2017), que elige nuevo presidente, se han multiplicado los ataques verbales de ciertos líderes políticos contra los medios de comunicación ‘mentirosos’. En un ambiente funesto y violento —se ha vuelto común que se insulte, silbe y abuchee a los periodistas en los mítines, incluso que se les considere persona non grata—, los franceses se sumergen a su vez en el mundo de los ‘hechos alternativos’ y la ‘posverdad’”, alerta la organización.
Para RSF, “desacreditar a los medios de comunicación es el arma preferida de los ‘antisistema’”.
“Donald Trump lo ha aprovechado bastante, al igual que Nigel Farage en Reino Unido (40º puesto, -2). El ex líder del partido xenófobo Ukip hizo del ataque a los medios de comunicación, sobre todo a la BBC, el pilar de su campaña a favor del Brexit. En Italia (52º), el líder del Movimiento 5 Estrellas, el cómico populista que se convirtió en político, Beppe Grillo, afirmó que prefiere su blog a las fastidiosas cuestiones de la ‘casta’ periodística y pidió que se creara un jurado popular para determinar la veracidad de la información publicada por los periodistas”, añade.
Según la organización “la retórica contra los medios de comunicación estadounidenses tiene resonancia incluso en el continente africano”.
Presiones políticas directas e indirectas.
El relevamiento de RSF demostró que durante 2016 “se registraron numerosos casos de dirigentes de países democráticos que intentaron intervenir directamente para modificar el contenido de publicaciones”.
“El más representativo —prosigue el informe— es el de Finlandia, que ocupaba el primer lugar de la Clasificación de RSF desde hacía seis años. El país y sus periodistas, acostumbrados a las buenas prácticas profesionales, no estaban preparados para padecer las maniobras del primer ministro. Este intervino directamente en los programas de la radio pública finlandesa, Yle, para que dejaran de cubrir un caso con un posible conflicto de intereses que lo afectaba”.
“En Uruguay (lugar 25, -5 posiciones en la Clasificación de 2017) y Chile (33º, -2) también se registraron casos de presiones políticas directas, así como intentos de obstaculizar el trabajo periodístico. En todos los casos, los dirigentes del Estado o sus instituciones ejercieron presiones para evitar que se abordaran temas relacionados con la corrupción, malversaciones o conflictos de intereses”, señala el informe.